Letras Desnudas
Mario Caballero
MORENA: ¿cómplice o el cambio verdadero?
“Rechazamos cualquier forma de opresión: el hambre, la pobreza, la desigualdad, la exclusión social y la explotación. Nos oponemos a las violaciones a los derechos humanos y a la corrupción gubernamental. Luchamos contra la violencia hacia las mujeres y contra cualquier forma de discriminación”.
Lo anterior se trata de un extracto de los principios centrales de Morena y que a diario proclama Andrés Manuel López Obrador. El presidente lo ha venido declarando desde antes de asumir el poder entendiendo muy bien el hartazgo de los mexicanos con la corrupción, los abusos y la ingobernabilidad imperante durante el gobierno de Peña Nieto y los panistas, y prometió corregir el rumbo. Una promesa fantástica. Porque eso es lo que el país necesitaba.
La pregunta es: ¿lo harán valer ahora que están por definirse las candidaturas?
Esta semana hemos dedicado en este mismo espacio dos artículos a este tema relacionándolo con la pretensión de Carlos Morales Vázquez de reelegirse como presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez bajo las siglas de Morena. De ahí el interés por cuestionar si los morenistas serán fieles a sus postulados o serán cómplices de los corruptos.
No hay duda que en el gobierno de la llamada Cuarta Transformación hay excelentes elementos, pero Carlos Morales es una manzana podrida. Y si en Morena deciden hacerlo su candidato estarían afectando la imagen de la 4T al mostrar tolerancia a uno de los corruptos de su gobierno.
EL DESASTRE
Los morenistas deberían tener bien presente que el PRI perdió porque le dio la espalda al pueblo, persiguió intereses de facciones y se traicionó a sí mismo al desentenderse de sus principios ideológicos.
Bien harían en aquilatar el mal desempeño de Carlos Morales, quien no es morenista, ni de izquierda, no es un político de autoridad moral y no le importa alcanzar “el cambio verdadero” que es el principal fin del presiente López Obrador. En otras palabras, no comparte sus ideales.
El primer ideal de Morena habla de recuperar la política como un instrumento de transformación de la vida pública, ejercida con vocación de servicio y como un trabajo en favor de la colectividad. Pero Carlos Morales la concibe como un medio de engrandecimiento personal y económico. Convirtió a la presidencia municipal en una jaula donde las decisiones se toman arbitrariamente, sin respeto al Estado de Derecho y dándole la espalda al pueblo.
Ahí que las acciones y políticas públicas hayan sido ejecutadas para satisfacer a los aliados políticos, empresarios, amigos y no a los tuxtlecos.
Dos. Entretanto Morena propugna por la democracia y el respeto a las libertades constitucionales, como la de expresión y manifestación, Morales Vázquez ha sometido a la mayoría de los regidores del Ayuntamiento a punta de dádivas o prebendas políticas. Con ello ha fomentado el autoritarismo en la toma de decisiones y ha utilizado al cabildo para respaldar fraudes y censurar a la crítica.
Muestra de ello son las compras por adjudicación directa, como las de contenedores de basura a Veolia por más de 40 millones de pesos, y las amenazas a diversos medios de comunicación que ha venido realizando con total impunidad y con el silencio cómplice de la mayoría de los regidores.
El principio número tres de Morena tiene que ver con la pluralidad en el gobierno, la participación ciudadana y los contrapesos del poder. Pero desde que Carlos Morales es alcalde de la capital no ha habido ni una sola consulta o iniciativa popular. Y a los que figuran como contrapesos los ha atacado. Como a la regidora Adriana Guillén Hernández a quien la denigró por haberse opuesto a sus abusos. También están las amenazas que lanzó contra el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, organismo que lo sancionó por promoción personalizada y violencia política en razón de género.
Saltemos al sexto principio. Mientras Morena habla de honestidad en el ejercicio del poder, de una nueva forma de actuar de los integrantes del gobierno de la 4T, basada en valores democráticos y humanistas y no en la búsqueda de satisfacer intereses egoístas, una de las primeras acciones de Carlos Morales fue convocar a una reunión privada a los regidores que le eran afines para que le dieran poder pleno de ejecutar contratos de toda índole sin solicitar la autorización del cabildo.
Esto fue revelado en su momento por el ex regidor que hoy también busca ser alcalde de la capital: Francisco Rojas Toledo.
Por eso vemos al tesorero municipal Carlos Gorrosino y al hermano del alcalde, Jorge Morales Vázquez, siendo los amos y señores de los contratos que hace el Ayuntamiento con la iniciativa privada. Se dice que son ellos los que eligen a los contratistas y proveedores, y también son los indicados para cobrar los diezmos y moches.
El octavo principio dice: “Morena forma parte de las luchas del pueblo de México, en defensa de la soberanía, el patrimonio colectivo, la dignidad, la justicia, la democracia y el bienestar del pueblo”.
No obstante, a Morales no le ha interesado resolver el clima de inseguridad que se respira en la ciudad desde que él puso un pie en la presidencia municipal. Se dispararon los asaltos bancarios, a cuentahabientes, a transeúntes y el robo a negocios. Han sido asesinados a plena luz del día prominentes empresarios, como Alfredo D´Argence, y él como si nada.
Además, ha sido irresponsable con la sociedad.
Intentó imponer un impuesto al cobro de energía eléctrica y en plena pandemia quiso aumentar el impuesto predial y cobrar el consumo de agua potable en las escuelas públicas. Y a pesar de los terribles efectos en la economía y salud de los ciudadanos, se negó a apoyar a los pequeños comercios, a prorrogar el pago de agua y predial, a gestionar despensas para las familias en necesidad y nunca implementó una estrategia para contener la contingencia siendo que Tuxtla es el municipio con el mayor número de contagios y fallecimientos por coronavirus en el estado.
El décimo principio se pronuncia por la construcción de una sociedad libre, justa, solidaria y fraterna.
¿Pero cómo puede ser así la sociedad tuxtleca si Carlos Morales le miente a cada paso? Le dice que está construyendo obras de gran beneficio social cuando dichas obras son financiadas por el Gobierno del Estado; le dice que estamos progresando cuando él ha derrochado más de 37 millones de pesos en publicidad oficial nada más el año pasado y frente a eso hay miles de personas que han quedado sin empleo.
¿Dónde está la justicia y la solidaridad en eso?
¿CÓMPLICE O CAMBIO VERDADERO?
Morena no puede ser igual a los viejos partidos. Si se ha levantado como el partido anticorrupción debe ser implacable contra la corrupción. Si se dice que trabaja para y por el pueblo, entonces no debe desoír a los miles de tuxtlecos que se oponen a la reelección de Carlos Morales. Debe revisar los informes de Massive Caller donde dice que de cada diez ciudadanos más de siete están descontentos con su gestión.
En fin, ¿Morena se consagrará como el partido del cambio verdadero o será cómplice del corrupto Carlos Morales que se separó del cargo sin haber convocado al cabildo? Si es lo primero, bien. Si es lo segundo, demostrará que le interesan más las elecciones que cumplir a su palabra.









