Letras Desnudas
Mario Caballero
MORENA no puede ser cómplice
Morena no puede ser cómplice, tapadera y propagandista de la corrupción. No puede faltar al compromiso que hizo con la sociedad de combatir los excesos y castigar a los que abusaran de los recursos públicos. Y no puede porque si no ¿dónde quedaría su palabra de ser el partido político que cambiaría al país? ¿Dónde el tan machacado combate a la corrupción? ¿Dónde la moral del partido? ¿Dónde la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace?
Ciertamente no puede ser sencillo para el autoproclamado “partido anticorrupción” cumplir a toda palabra. Pero postular a políticos acusados de corrupción, y de cualquier otro delito, no sólo perjudicaría su credibilidad sino también afectaría de peligro las ganancias electorales que obtuvo legítimamente en 2018.
Ahora mismo no es una opción para el partido perder la mayoría en el Congreso. Eso a la vez de detener el proyecto de la Cuarta Transformación, significaría un gigantesco salto hacia la irrelevancia. Así como le pasó al PRI.
Si pretende conservar los frutos de la elección de hace tres años y arrebatarle las gubernaturas y alcaldías que todavía están en manos de la oposición, tiene que redoblar los esfuerzos que hizo en años anteriores. El discurso del cambio en las formas de ejercer el poder, de la cero tolerancia a los corruptos y de justicia al pueblo de México, suena bien, pero ya no es suficiente para competir ante las fuerzas opositoras que cada día van cobrando auge y resonancia entre los electores insatisfechos con muchas de las decisiones de la 4T.
Sin embargo, los morenistas no pueden pensar sólo en el objetivo de ganar las elecciones. Debe, primeramente, convencer, igual que como hizo en 2018. Pero no lo logrará si se pone a postular a presuntos delincuentes. Como lo hizo en el caso de Félix Salgado Macedonio, quien a pesar de todo es candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.
Éste, como ya sabemos, es un candidato sobre el que pesan seis acusaciones de mujeres a las que acosó y abusó, a tres violó y a una la fotografió desnuda, además, para seguirla extorsionando sexualmente.
Eso de que muchos morenistas lo defiendan descalificando las protestas contra Salgado Macedonio bajo el argumento de que se trata de una argucia propia del proceso electoral, es una burla.
No se vale que ahí en Morena, donde tanto les gusta hablar de moral, menosprecien con razones simplistas el movimiento de las mujeres contra todos los Salgado Macedonio del mundo, que es sin lugar a dudas el movimiento más legítimo que hemos visto en años en este país.
No pueden creer que vamos a tragarnos la píldora de que las protestas contra la candidatura de Salgado es por asuntos de “politiquería”, sería como si también creyeran que nosotros, los ciudadanos, somos tontos.
¿UN CORRUPTO?
Bajo ese mismo tenor, “¿por qué debería Morena elegir a un presunto corrupto como candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez?” es la pregunta que muchos se han hecho tras conocerse la intención de Carlos Morales Vázquez de reelegirse.
Pregunto: ¿entre los políticos chiapanecos que militan en Morena no existe ninguno competente, capaz de conquistar la confianza de los tuxtlecos, de diseñar una buena estrategia electoral, de enfrentarse a los candidatos de los demás partidos, que contemplan postular a Morales que ha sido denunciado por violencia política de género, promoción personalizada con recursos públicos y, entre otras cosas, corrupción?
De ser afirmativa la respuesta, sería muy triste que en el partido que hasta el momento tiene la mayor intención de voto no haya ningún morenista apto para asumir la candidatura por la alcaldía capitalina. Más triste todavía que tengan que dársela a Carlos Morales, quien no sólo no es del partido, sino que además lo despreció en cuanto se supo ganador de la elección de julio de 2018.
Aunque entonces fue candidato del PES, que iba en alianza con Morena y el PT, dijo que él no le debía nada a nadie. Que había ganado la presidencia municipal, pero no por el instituto político que lo postuló, ni por Morena, tampoco por el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino por él mismo. Eso cuando todos sabemos que ni siquiera hizo campaña política y que en el momento que dieron el nombre del ganador él estaba durmiendo.
Con Carlos Morales pasa algo similar que con Félix Salgado Macedonio. Los dos son políticos impresentables, sobre los que pesan señalamientos de haber utilizado los cargos públicos para su beneficio personal y tienen fama de haberse enriquecido ilícitamente. Además, comparten el mismo desprecio hacia las mujeres, a las que no respetan y sobre las que han cometido o permitido bajezas de toda índole.
Carlos, por ejemplo, ha sido denunciado por infligir violencia política en razón de género en contra de una de las regidoras. Y Félix, bueno, ya ni hablar de las acciones de este sujeto cuyo solo nombre en muchos produce asco.
Lo que hay que entender con esto es que la misma derrota moral que acarreará para Morena la candidatura de Salgado Macedonio, también la tendrá que asumir el partido si decide finalmente postular a Carlos Morales.
¿Y LOS PRINCIPIOS MORALES?
Creo que este es un buen momento para que en Morena demuestren en los hechos en qué consiste su moral y su combate a la corrupción a la hora de elegir candidatos. Los morenistas tienen ahora el momento idóneo para dejar en claro, ante sus seguidores y ante el resto de la militancia, que hay cosas mucho más importantes que una elección. Por ejemplo: resistir las aspiraciones de políticos señalados de malversación de recursos, promover la justicia en casos de violencia hacia las mujeres y luchar por el respeto irrestricto a las leyes.
El párrafo inicial de la Declaración de Principios de Morena, dice: “No hay nada más noble y bello que preocuparse por los demás y hacer algo por ellos, por mínimo que sea”. Y en sus párrafos finales: “Nos oponemos a las violaciones a los derechos humanos y a la corrupción gubernamental”.
Por tales razones, Morena no debe faltar a los compromisos que hizo con sus votantes. Si en verdad creen que el pueblo es bueno y sabio, ¿entonces por qué consentir la idea de darle la candidatura a Carlos Morales que, para empezar, está siendo investigado por la Auditoría Superior del Estado por realizar compras por adjudicación directa, lo cual implica una clara violación legal?
¿Por qué hacerlo su candidato si desde ahora mismo se habla de que le ha dado la instrucción a su director de Tránsito, ¿un tal Óscar Graciano Martínez Gris, de extorsionar y multar por cualquier cosa a los automovilistas ya que necesita el dinero para pagar su próxima campaña política por la alcaldía?
En Morena deben, ante todo, ser congruentes con su propia Declaración de Principios Morales y, segundo, no desoír a sus militantes que reclaman el oportunismo de Carlos Morales y la ingobernabilidad que provocó su gobierno. Sin olvidar a las miles de personas que se han manifestado en los distintos medios de comunicación sobre la desastrosa gestión de este político de origen coiteco. Haciendo eso estarían cumpliendo a su compromiso de “el cambio verdadero”.
Pero si necesitan más referentes, mañana hablaremos más del negro expediente de Carlos Morales como alcalde de la capital de Chiapas.









