Netflix, Warner Bros. y la concentración de medios de entretenimiento

Netflix, Warner Bros. y la concentración de medios de entretenimiento

I PARTE

Netflix se propone dominar el sector del entretenimiento

David Dayen

Existe un gran temor en círculos progresistas ante la concentración de Hollywood y los medios de comunicación en general en manos de los aliados del MAGA. La capitulación de ABC ante Trump está bien documentada. David, el hijo de Larry Ellison [multimillonario trumpista cofundador de la empresa Oracle], ha comprado Paramount: Stephen Colbert [cómico y presentador progresista] desapareció repentinamente de la pantalla y Bari Weiss [periodista partidaria de Trump] pasó a dirigir CBS News. Oracle, la empresa de Ellison, es la principal beneficiaria de la adquisición aún pendiente de TikTok por parte de su matriz china. Y Paramount le ha hecho varias propuestas a Warner Bros. Discovery (WBD) para comprar la empresa, concentrar sus estudios de televisión y cine junto con su gama de canales de cable bajo un mismo techo, y poner a una familia oligarca conservadora a cargo de CBS, CNN y una gran parte del entretenimiento y los medios de comunicación norteamericanos.

Pero WBD decidió considerar otras ofertas. Y hoy, han elegido la oferta más elevada: una fusión con Netflix por valor de 82.700 millones de dólares. A primera vista, podría parecer un acuerdo mejor que la propuesta de Paramount-WBD: la dirección de Netflix no es en absoluto conservadora, y el acuerdo sólo afecta a los estudios de cine y televisión de WBD, HBO y la plataforma de streaming HBO Max. WBD anunció a principios de este año que escindiría sus redes de cable en una empresa independiente llamada Discovery Global, y aunque Paramount también quería comprar las redes de cable, Netflix no está interesada en ellas. Eso significa que CNN estaría bajo la dirección de una empresa matriz diferente, junto con la división deportiva que compite directamente con la emergente oferta deportiva de Netflix (HBO Max ofrece la mayoría de los contenidos por cable de Discovery Global, y no está claro si esto seguirá siendo así ni cómo).

Sin embargo, el hecho de que haya cierto alivio porque Paramount no vaya a tragarse a la CNN y el resto de WBD no significa que eso sea un buen acuerdo para los talentos del cine y la televisión, ni para los consumidores. Netflix y HBO Max son el número uno y el número cuatro de los servicios de streaming a nivel mundial; el número tres es una red de streaming india llamada JioHotstar que no está disponible en los Estados Unidos sin una VPN (Red Privada Virual). Aunque el anuncio afirma que HBO Max seguirá funcionando (junto con HBO y los estudios Warner Bros.), esto se contradice en la siguiente declaración: «Al añadir las amplias bibliotecas de películas y series de televisión y la programación de HBO y HBO Max, los miembros de Netflix dispondrán aún más títulos de alta calidad entre los que elegir».

Si todo el contenido de HBO y HBO Max se va a trasladar a Netflix, ¿qué sentido tendría disponer de ambas plataformas? Da la impresión de que el plan es dejar que se marchiten HBO y su canal de streaming. Netflix afirma que la fusión le reportará miles de millones en ahorro de costes, algo que no se consigue sin consolidar las operaciones.

Además, esa gran biblioteca de películas de Warner Bros. no estaría disponible para que otras empresas de streaming obtuvieran la licencia, lo cual le otorgaría a Netflix una gran ventaja.

Aunque el anuncio promete asimismo que Netflix podrá ampliar la producción de los estudios, es difícil entender por qué iba a hacerlo. Netflix está consiguiendo una gigantesca biblioteca de películas de Warner Bros. (algo que se destaca en el anuncio) y ya produce/adquiere una montaña de contenido cada año. Ningún usuario de Netflix está molesto por la falta de contenido en ese canal. Lo más probable es que se mantenga estable o se reduzca la producción de películas y programas de televisión.

Aun cuando no fuera así, un postor menos para los servicios de productores, actores y directores significaría probablemente tarifas más bajas. Hay muchas similitudes entre este acuerdo y la fusión intentada hace unos años entre Simon & Schuster y Penguin Random House, que el Departamento de Justicia de Biden impugnó con éxito, basándose en que los escritores tendrían ofertas más bajas por su trabajo.

Mientras tanto, en Hollywood ya hay mucho malestar por el escaso tiempo que Netflix deja las películas en cartelera, con algunas proyecciones que duran tan solo una semana para poder optar a los premios Oscar. El director James Cameron declaró la semana pasada que la adquisición de WBD por parte de Netflix sería «un desastre para el cine», ya que cambiaría radicalmente el acto de ir al cine, que pasaría de ser una actividad comunitaria a una solitaria. Otros directores se han hecho eco de forma anónima de estos comentarios.

Netflix afirma que seguirá apoyando los estrenos cinematográficos de Warner Bros. y «aprovechando sus puntos fuertes», pero Warner Bros. ha estado promocionando sus películas en HBO Max con bastante rapidez. Netflix, como empresa, no cree en eso de mantener las películas en los cines, a pesar de su retórica. Y tal como señala Matt Stoller, ya están desapareciendo los cines y es probable que no puedan sobrevivir si la consolidación supone una reducción de la oferta.

La única parte de la justificación ofrecida por Netflix para esta fusión que suena a verdadera es «Más valor para los accionistas». Menos opciones de streaming, o un panorama de streaming en el que dos de los tres mayores distribuidores tienen la misma empresa matriz, probablemente signifique una continuación del aumento de precios que ya estamos viendo. Mientras tanto, es probable que un número menor de licitadores ejerza una presión a la baja sobre los contratos y las tarifas. Así pues, los talentos de Hollywood cobrarán menos y los clientes pagarán más.

Esto parece bastante anticompetitivo y debería dar lugar a una impugnación de la fusión. Es probable que Netflix siga los argumentos que esgrimió Meta para eludir una impugnación por monopolización: que compite con multitud de opciones más que reclaman el tiempo de la gente, de YouTube a las redes sociales. Pero esto es ridículo; la conclusión lógica de ese argumento es que Netflix no es un monopolio porque la gente siempre puede cerrar los ojos y dormirse. Es evidente que existe un mercado en el que se paga una cuota mensual a una empresa para ver el entretenimiento producido, y Netflix lo está concentrando.

Pero, ¿qué hará al respecto la administración de Trump? Existe una clara posibilidad de que las autoridades hagan lo correcto por motivos equivocados. Durante meses han ido circulando rumores sobre la presión ejercida por la Casa Blanca sobre WBD para que se fusione con Paramount, aun después de que la empresa rechazara tres ofertas de David Ellison para adquirir la compañía. Ellison ha afirmado que sólo Paramount podría conseguir que se aprobara la fusión. Paramount ha calificado recientemente el proceso de licitación de WBD de “injusto”, una táctica muy al estilo de Trump, y ha cuestionado si los accionistas están consiguiendo el mejor de los acuerdos, en un intento de interferir en la votación de aprobación. Paramount contrató al jefe de la División Antimonopolio del primer mandato de Trump, Makan Delrahim, una señal de que Paramount se encontraba en la mejor de las posiciones para cerrar el acuerdo.

Si el equipo de Trump intenta bloquear la fusión de Netflix para volver a poner a Paramount en posición de compra, no es ese un escenario deseable. Todos los problemas de la fusión de Netflix y WBD se repetirían con Paramount, además de las preocupaciones ideológicas para los medios de comunicación, ya que Paramount querría probablemente las redes de cable, y aparte del impacto de la politización de la ley antimonopolio para recompensar a los amigos y castigar a los enemigos.

Pero existe una tercera vía. Los fiscales generales de los estados tienen todas las oportunidades para presentar una demanda con el fin de bloquear la fusión entre Netflix y WBD. Rob Bonta, el fiscal general de California que está contemplando presentarse a gobernador, se encuentra en una posición privilegiada para proteger a la industria del entretenimiento y a los clientes de streaming al obrar así. Y así se despolitizaría el desafío a la fusión por parte de la administración Trump y enviaría una señal de que se aplicaría el mismo examen a cualquier intento de fusión de Paramount.

La cuarta vía sería que Warner Bros. decidiera que el mercado de la producción de películas y series de televisión que la gente quiere ver puede ser una operación lucrativa. Cuentan con buenas marcas, y deshacerse de los canales de cable de bajo rendimiento les coloca en mejor posición. No está sucediendo esto porque «los financieros que dirigen Hollywood no creen sencillamente que el negocio del cine pueda ofrecer el tipo de beneficios que ven obtener a sus homólogos monopolistas del sector tecnológico», tal como explicaba Stoller. «Y carecen de capacidad creativa o de liderazgo». De hecho, David Zaslav, el director ejecutivo de WBD, que llevó a su empresa al desastre y la subastó, obtendría 500 millones de dólares tras la fusión. El día de cobro importa más que el valor del negocio para los trabajadores o los consumidores.

La concentración de Hollywood lleva mucho tiempo a las puertas. La propia Warner Bros. ha pasado por fusiones con AT&T y luego con Discovery Networks, y ambas han fracasado. El público y sus representantes no tienen por qué aceptar esto de nuevo. Pueden impedir una concentración que les perjudica de diversas maneras. Y pueden obligar a los ejecutivos de estas empresas a pensar más allá de los deseos a corto plazo de Wall Street y limitarse a hacer cosas que la gente quiera ver.

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