Dr. José Antonio Ramírez Díaz.
El Proyecto de Nación encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, constituyó una propuesta de transformación para el desarrollo político, económico, cultural y educativo de México. Denominado como la Cuarta Transformación (4T) de la vida nacional, plantea a través de la Reforma del Estado Mexicano, generar un profundo cambio para dotar de una nueva racionalidad a las instituciones que lo integran, destacando como principios rectores de la transformación, el cambio de régimen político, acompañado de una reforma económica y una reforma cultural y educativa.
En términos de lo que significa la Cuarta Transformación, la educación constituye la piedra angular para el desarrollo del proyecto de desarrollo económico, político y social en México. Uno de los elementos centrales de este proyecto es la Nueva Escuela Mexicana (NEM), en la cual se busca plantear procesos educativos bajo criterios regionales y de corresponsabilidad entre autoridades, profesores, alumnos y comunidades para formar un pensamiento crítico en los estudiantes.
Este planteamiento representa un problema, hasta el momento irresoluble pues, según especialistas sobre temas educativos, alrededor del 70 por ciento del profesorado no entiende en qué consiste y qué se busca con la Nueva Escuela Mexicana (Maestros no entienden la Nueva Escuela Mexicana. El correo ilustrado, la Jornada lunes 07/10/2024) este desconocimiento se aplica quizá con un mayor porcentaje tanto al profesorado como a las autoridades educativas en Chiapas.
Los cambios experimentados en el sistema educativo mexicano en los últimos dos años a partir de la introducción de un nuevo Curriculum y el diseño de un nuevo enfoque pedagógico, que a la vez, implica nuevos conceptos de enseñanza y aprendizaje así como el surgimiento de nuevas estrategias metodológicas para el trabajo en el aula, han reorientado el sentido y pertinencia de la práctica docente en la educación básica.
El proceso de concreción curricular planteado por la política educativa actual, cristalizado en la propuesta pedagógica de la Nueva Escuela Mexicana, representa un cambio en la manera de concebir el curriculum, despojándolo de la rigidez carecterística de propuestas anteriores, por una concepción flexible, que conduce a situar los procesos formativos, en los contextos donde aprenden los estudiantes y las y los maestros enseñan.
Los procesos educativos que se gestan en Chiapas, múltiples y heterogéneos, habrán de reorientarse para cimentar el primer piso de un proceso de realidades formativas, constituyéndose como el gran desafío para el nuevo gobierno estatal: La primera transformación de la educación chiapaneca, en el marco de la Cuarta Transformación; la oportunidad de ejecutar un proyecto de gobierno con potencial transformador, que se convierta, en la fortaleza y trascendencia de la nueva ERA en Chiapas. Por ello, la política educativa debe ser acción pensada y llevada a la práctica para la construcción de un futuro con paz social.
La ausencia de cambios y avances en el sector educativo estatal, como concreciones históricas, representa la oportunidad para proponer políticas públicas con potencial transformador. La debilidad en la coyuntura chiapaneca actual, puede convertirse en la fortaleza y trascendencia del nuevo gobierno.
El Proyecto de Desarrollo de la Frontera Sur, determinará en gran medida la reorientación y transformación de los procesos educativos en Chiapas, para asociarlos a las necesidades de los perfiles que requiere la relocalización (nearshoring), de segmentos productivos, artículados al tren interoceánico y su relación con los nuevos procesos y nuevas necesidades de educación y desarrollo cultural.
El problema no es sencillo, ni homogéneo, se trata de artícular los procesos educativos, a las realidades políticas, económicas, sociales y culturales de las comunidades. Convertir a la educación chiapaneca, en un Proyecto Transformador de apoyo solidario de desarrollo, para las regiones y comunidades que integran la geografía estatal, construído en Chiapas, para Chiapas y desde Chiapas.
ANALFABETISMO
La falta de competencias lecto-escritoras, es un factor clave para explicar graves carencias asociadas a la condición de pobreza extrema, discriminación y exclusión social en la que se encuentran inmersos grupos sociales específicos, como es el caso de una amplia proporción de población indígena; población que además se presume obtiene los ingresos más bajos en el estado de Chiapas.
De acuerdo con cifras del INEGI (2020), en Chiapas, la población mayor a 15 años asciende a 3’745,708 habitantes, de los cuales, 512,720 no saben leer y escribir, correspondiendo un 62.9% a la población femenina y un 37.1% a la masculina. Chiapas, es el estado de la República Mexicana con mayor índice de analfabetismo en su población con un 13.6% de los habitantes mayores a 15 años.
Las estadísticas muestran que más de 300 mil mujeres no saben leer y escribir, condición que refleja la exclusión e inequidad en la preparación académica de las mujeres chiapanecas, por factores relacionados con la idiosincracia y costumbres en las zonas rurales e indígenas de la entidad, donde son relegadas al cuidado del hogar y la familia, espacio en el que se considera, que la instrucción escolar no se requiere. Es necesario desestigmatizar las barreras culturales que las excluyen de los procesos educativos.
EDUCACIÓN BÁSICA
De la estructura educativa de Chiapas, el sistema más complejo es la educación básica, tanto por el número de alumnos que atienden como por el conjunto de procesos académicos, administrativos y políticos generados por el funcionamiento del sistema.
La estadística de la Subsecretaría de Planeación Educativa (2023), refleja que en Educación Básica existen 63 mil 573 docentes, de los cuales 60 mil 191 pertenecen al sector público y 3 mil 382 al privado, que brindan atención a 1 millón 388 mil 827 alumnos.
De acuerdo con la evaluación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL:2021), Chiapas, está clasificado como el estado más atrasado en educación básica a nivel nacional con el 59.89% de rezago. 53.25% de la población de 15 años o más tiene la educación básica incompleta, mientras que el 6.9% de la población de 6 a 14 años no asiste a la escuela.
En este contexto, es impostergable implementar políticas públicas, incluyentes, pluriculturales y equitativas, que promuevan la cultura de la paz y desarrollen el pensamiento crítico. Diseñar estrategias para regionalizar los procesos de educación en todos sus niveles, de acuerdo con las problemáticas y necesidades de enseñanza aprendizaje en contextos urbanos (centros de población medios y grandes), rurales (comunidades pequeñas con actividades agrícolas y ganaderas) y étnicos (localidades con población indígena), de acuerdo con las historias y contextos locales.
EDUCACIÓN MEDIA
La educación media, históricamente, ha sido uno de los mayores retos para el Sistema Educativo Chiapaneco, principalmente por el nivel de cobertura y opciones que otorga a este grupo poblacional para cubrir sus intereses y necesidades educativas, sin dejar atrás las características que se relacionan con la edad de los estudiantes que oscila entre 15 y 18 años de edad y el contexto que les rodea.
De acuerdo a la estadística del sistema educativo estatal (2023), en el nivel medio superior, laboran 15 mil 066 docentes, de los cuales, 12 mil 923 pertenecen al sector público y 2 mil 143 al privado, que brindan atención a 211 mil 986 estudiantes.
Los indicadores educativos estatales, muestran que Chiapas, ocupa el último lugar a nivel nacional en absorción de la demanda potencial para la educación media, con un 85.7%; el primer lugar en reprobación con un 5.5% y el último en cuanto a cobertura se refiere con un 62.3%.
Con la entrada de la propuesta pedagógica de la Nueva Escuela Mexicana y a su vez el Marco Curricular Común, en el nivel medio no se ha realizado un rediseño curricular, se trabaja con la malla curricular de la Dirección General de Bachillerato (DGB), misma que no contempla las especificidades de las regiones y localidades del territorio chiapaneco.
El bienestar y seguridad en el entorno escolar es indispensable para el cumplimiento de los objetivos de la educación media, una problemática recurrente son las adicciones en las escuelas, es un desafío que requiere una respuesta concertada y multidisciplinaria para coadyuvar, además de alejar a los jóvenes de los grupos delincuenciales.
FORMACIÓN INICIAL DOCENTE
Las escuelas de formación inicial docente (Escuelas Normales), atienden la formación de los futuros profesores que requiere la educación básica. Actualmente, el principal desafío que enfrentan estas instituciones, es el de incorporar a los programas de estudio contenidos regionales para hacerlos pertinentes a una realidad territorial que demanda el rescate de las historias y relaciones (sociales, políticas, económicas, educativas y culturales) locales, como punto de partida para transformar los procesos educativos.
De acuerdo a la estadística básica de inicio de ciclo escolar 2023-2024, de la Subsecretaría de Planeación Educativa estatal, el subsistema de educación normal chiapaneco, está constituído por 19 escuelas normales (15 estatales y 04 federales, por su orígen presupuestal), que atienden a un total de 4,313 estudiantes (2,639 mujeres y 1,674 hombres), con 472 docentes.
Las escuelas normales enfrentan una serie de visicitudes organizacionales, académicas y administrativas. La puesta en marcha de Reformas e instrumentación de nuevos Planes de Estudios de 1984 a la fecha, sin diseñar programas específicos de capacitación, actualización y profesionalización a los docentes de estos centros educativos, evidenció la desvinculación entre las necesidades de la práctica docente y la teoría enseñada, ya que la formación que ofrecen, no se corresponde con los objetivos curriculares de cada nivel educativo y opera el propio con serias deficiencias.
Los nuevos funcionarios educativos, deberán diseñar estrategias emergentes e implementar políticas públicas sustentadas con proyectos transformadores que orienten y ordenen la operación del sistema educativo chiapaneco.










