Para celebrar la Mexicanidad Chiapaneca Revisemos el Pacto federal y la deuda histórica de la federación con Chiapas

Para celebrar la Mexicanidad Chiapaneca Revisemos el Pacto federal y la deuda histórica de la federación con Chiapas

Dr. Roger Heli Díaz Guillén.

Por la Conciencia

Cada mes de septiembre Chiapas se viste de gala para celebrar un hito único en la historia nacional como es su incorporación formal a la república mexicana. A diferencia de otros Estados que nacieron junto con la patria, reconociéndose que Chiapas es parte de México desde la primera constitución nacional de 1824; derivado que los chiapanecos decidieron en 1824 mediante un plebiscitó democrático o por lo menos de los centros más poblados, unir su destino al de México; por lo que celebrar la mexicanidad chiapaneca no es un acto menor, es recordar que somos mexicanos por convicción y no por accidente geográfico.

Sin embargo, a más de dos siglos de aquella decisión histórica la efemérides no solo debe convocar al orgullo y al folclor, sino a una profunda e inaplazable reflexión sobre los términos el pacto federal; partiendo que la narrativa oficial suele endulzar la anexión como un romance idílico, pero la realidad material y social de Chiapas cuenta con una historia muy distinta; donde la entidad ha sido históricamente una de las mayores generadoras de riqueza natural para el país. De sus entrañas brota el agua que mueve las grandes presas hidroeléctricas del rio Grijalva, alimentando de energía a industrias y hogares del centro y norte de México. Sus selvas, su biodiversidad y su producción agrícola sostienen pilares fundamentales del equilibrio ecológico y económico nacional.

A cambio de esta inmensa contribución, el pacto federal ha devuelto a Chiapas una moneda de indiferencia y marginación. Observando las estadísticas oficiales de las últimas décadas siguen ubicando al Estado en los primeros lugares de pobreza extrema rezago educativo y carencia de infraestructura básica.

Es aquí donde el concepto de “deuda histórica” deja de ser una frase retorica para convertirse en un reclamo de justicia distributiva ¿Cómo se explica que la región que ilumina a México albergue comunidades que aún carecen de luz eléctrica o de caminos dignos?

Revisar el pacto federal no significa, bajo ninguna circunstancia, promover el aislamiento ni el separatismo. Al contrario, significa fortalecer a la unión a través de la equidad. El federalismo fiscal actual opera bajo una lógica centralista que castiga el potencial de los estados del Sur Sureste. Chiapas necesita urgentemente fórmulas de distribución de recursos que no solo premien la recaudación local instantánea, sino que compensen el costo histórico y ambiental de los recurso que el Estado ha entregado generosamente a la federación

Celebrar la mexicanidad chiapaneca en pleno siglo XXI nos obliga a levantar la voz. No basta con conmemorar el voto de nuestros antepasados con bailes y discursos solemnes mientras el suelo que pisamos sigue empobrecido. El gobierno federal debe asumir que la lealtad histórica de Chiapas merece reciprocidad económica y social.

La revisión al pacto federal es el camio para que la integración que decidimos sea finalmente, una alianza de iguales y no un pacto de subordinación. Por lo que solo cuando el bienestar de las familias chiapanecas este a la altura de la riqueza que aporta a las nación, podremos decir que la deuda histórica ha comenzado a saldarse y que la mexicanidad se vive con plena dignidad en el sur.

Esta celebración expone una herida que sigue abierta como es la contradicción entre el profundo orgullo de ser mexicanos por convicción y el histórico abandono por parte del poder central. Por lo que la paradoja es dolorosa al reconocer que Chiapas le dio a México su frontera sur; sus selvas, sus ríos y diversidad cultural inigualable, paro a cambio ha recibido las tasas más altas de pobreza extrema, rezago educativo y carencias en los servicios  de salud básica. El olvido centralista no es una percepción abstracta, se mide en la falta de infraestructura digna, en la marginación de las comunidades indígenas que inspiraron el levantamiento del EZLN en 1994.

México vive momento en que se hace necesario un verdadero diálogo de soberanías y voluntades políticas; donde Chiapas ha sido un aliado para el desarrollo nacional que hoy exige se le vea con nuevas fórmulas distributivas basado en su realidad de desarrollo social y su contribución histórica a la riqueza nacional.

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