Política y Democracia: Ciencia u oficio

Política y Democracia: Ciencia u oficio

Roger Heli Díaz Guillén.

En el escenario político electoral del 2024 en México se filma una película con libreto con final de continuidad de la transformación cuyos actores principales en sus tres niveles de gobierno están mostrando su potencial aptitudinal, actitudinal, de reacción y desenvolvimiento escénico, donde un recorte importante radica en identificar en el libreto a los políticos de discursos sin formación y; a los políticos científicos sociales cuya diferencia y preocupación lo expone Max Weber en su obra el Político y el Científico, de donde se destaca que “…tenía empeño en demostrar que la ciencia tiene un sentido y que vale la pena consagrarse a ella…Se batía en dos frentes: Contra quienes amenazan con corromper la pureza del pensamiento racional mezclando con actitudes políticas o efusiones sentimentales, y contra aquellos que falsean la significación de la ciencia…”; invitando la referencia a su importancia para aspirar no solo a una nueva ciudadanía, sino a una generación de políticos transformados y formados que apliquen la ciencia en el quehacer político, más allá de la inercia del manejo de masas.

Lo anterior se destaca al observar el comportamiento de candidatos en sus tres niveles de gobierno que iniciaron campaña invitando a la unidad con eslogan e ideas sueltas de programas, proyectos, áreas de atención y una candidata que publicó 100 pasos para la transformación; dejando de atender la parte formal de la campaña que es la plataforma política, programa de gobierno, proyectos y programas como lo exige el INE y el IEPC en Chiapas. Se deja de partir de la ciencia política, comunicación estratégica y el derecho como condición de respeto a una sociedad que ya comprende el papel de los partidos políticos e identifica la diferencia del discurso y el saber de quienes toman la voz para el convencimiento político e ideológico.

El tema se delimita en la preocupación que si aspiramos a una nueva ciudadanía  y democracia que México necesita basado en la intervención soberana del pueblo, se es necesario una transformación del quehacer político electoral donde la política pública como ciencia, el derecho, la razón y el bien común de forma integral, incluyente y sostenible sean la base de las propuestas políticas y proyectos de gobierno; cuya conducta abonará a la información necesaria que motive a la conciencia ciudadana.

La democracia en honor y fortaleza de la soberanía del pueblo de México debe exigir razones, derechos, propuestas fundadas y necesarias y; justificación que legitime la representación popular, aportando elementos para lograr identificar la diferencia de los actores aspirantes a gobiernos, protagónicos de la película que deambulan diversos espacios y rincones de los territorios nacional, estatal y municipales. Únicamente la exigencia ciudadana transformará la conducta política donde la ciencia es la base del razonamiento, entendimiento e intervención social; so pena de pretender continuar la fiesta de dispersión de apoyos electorales y celebrarlas el día de las votaciones, donde los discursos son parte de un formato y libreto que funcionan como espacios para llamar la atención del candidato que hace uso de la voz para armonizar el tiempo dispuesto.

Creer en la ciencia y consagrarla en el oficio político y quehacer electoral como lo destacaba Max weber es partir del hecho que gran parte del pueblo, principalmente los jóvenes y clase media ya entienden y comprenden el significado de la política y la democracia y por lo tanto los roles de los partidos, los gobiernos, los legisladores y los políticos con escuela que no significa graduados sino formados; así como políticos que incursionan en la actuación política por sangre o filiación a grupos del poder político y; los que intervienen por ocupación, forma de vida y sostenimiento.

Hoy México y Chiapas requieren de políticos, que si los hay contados con los dedos de la mano que comprendan lo social; los procesos históricos; la dimensión de la soberanía del pueblo en la vida pública; la aplicación de la ciencia en el quehacer de gobierno y; sustantivamente atender que la razón de todo gobierno es el orden, desarrollo y bienestar social de la ciudadanía, engrandeciendo sus espacios y componentes culturales y naturales. Iniciando con la aplicación de la ciencia en la planeación política electoral de donde emergerá la dirección de los nuevos gobiernos; donde la ideología política, el saber científico social y la comunicación como herramienta son la fuente para formar parte del imaginario colectivo electoral y el éxito electoral, que competirá con las viejas prácticas “motivadoras” del voto 2024.

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