¿Por qué está a la venta Warner Bros?

¿Por qué está a la venta Warner Bros? III PARTE

III PARTE

David Dayen

El mundo del streaming ha recapitulado la era anterior al decreto Paramount, y sus empresas más importantes están bien situadas para obtener beneficios de forma muy similar, fijando precios y eliminando a la competencia. Netflix, el servicio de streaming número uno del país, ha subido los precios un 125 % en la última década, y es de suponer que continuará con esa tendencia si consigue incorporar a HBO Max, el tercer servicio de streaming, a su cartera. Al igual que en los inicios del cine, se ha limitado el número de películas producidas y ahora se han acortado los plazos de estreno en salas, lo que amenaza la viabilidad financiera de miles de pantallas en todo el país. Todas las salas de cine son competidoras del potencial dominio de Netflix en la distribución a través del streaming, por lo que no son creíbles las afirmaciones de que Warner Bros. seguirá estrenando películas en salas con la misma periodicidad que hasta ahora.

Una vez consolidada como canal principal de acceso al entretenimiento, Netflix puede controlar qué historias se cuentan y cuánto ganarán los narradores; ya estamos viendo cómo recurre cada vez más a fuentes de contenido internacionales más baratas y perjudica el talento que se encuentra en los Estados Unidos. El aumento de precios a los consumidores y la reducción de salarios a los productores es la receta perfecta para una industria moribunda que nada tiene que ver con la que fue líder mundial del entretenimiento desde la invención de la imagen en movimiento.

Los oligarcas y los seguidores de Trump se han unido para intentar intimidar a Warner Bros. y que esta venda sus activos a Paramount en lugar de a Netflix. Aunque sus intenciones son diferentes, el resultado final será el mismo: la ruina de Hollywood. La fusión de Paramount y Warner Bros., con Jared Kushner y un grupo de fondos soberanos de Oriente Medio detrás de la financiación, acabará con uno de los principales estudios de Hollywood, al igual que ocurrió con la venta de los activos de Fox a Disney. Podemos esperar el mismo impacto drástico en los cines que tendrá la adquisición de Netflix. Paramount+ es el quinto servicio de streaming, y aunque no supone una consolidación tan drástica como la oferta de Netflix, sigue reduciendo las opciones de los consumidores en el streaming y de los productores en las ofertas de sus servicios. No hay aquí nada que sea mucho mejor, y luego hay que añadirle el intento del MAGA de controlar el flujo de información a través de la corrupción de los medios de comunicación.

Por cierto, ambos acuerdos conducen a la creación de una mayor deuda. La propuesta de Paramount se basa en un préstamo bancario de 54.000 millones de dólares, y el préstamo bancario de Netflix es de 59.000 millones. Durante décadas, las fusiones fallidas han creado un muro de deuda para Warner Bros., y se está construyendo un nuevo muro de deuda a través de otra fusión más.

Por alguna razón, la reacción generalizada a esta guerra de ofertas entre Netflix o Paramount ha sido tomar partido, basándose principalmente en la ideología política. Los liberales creen que, por lo menos, un acuerdo con Netflix no pone a CNN y CBS bajo el control de los aliados de Trump. Para los conservadores, eso es lo que promete un acuerdo con Paramount. Y en la era Trump de politización de las leyes antimonopolio, oímos hablar de reuniones secretas entre el presidente y los ejecutivos de Netflix o Paramount, y evaluamos consiguientemente nuestras preferencias.

Sin embargo, esta forma miope de pensar acerca de la economía, esta idea de que simplemente debemos tolerar una mayor concentración en Hollywood y que lo mejor que podemos esperar es algo que se avenga de alguna manera con nuestras creencias políticas, resulta completamente errónea. Resulta errónea desde un punto de vista funcional, porque los fiscales generales de los estados pueden optar por utilizar la Ley Clayton para impugnar cualquiera de estas fusiones, y tendrían un buen precedente para bloquear este intento de monopolización. Lo que quiere la administración Trump resulta irrelevante para la oportunidad que tienen los fiscales generales de los estados de examinar el acuerdo de Netflix o Warner Bros.

Pero más allá de eso, supone que Warner Bros., una histórica empresa norteamericana que está funcionando tan bien como siempre, tiene sencillamente que venderse. Esta mentalidad de «no hay alternativa», vendida por Wall Street durante 40 años, ha distorsionado nuestro pensamiento. Si se separan sobre todo los canales de cable, Warner Bros. puede ser una empresa rentable, sin necesidad de complacer los sueños de sus ejecutivos de obtener una rápida recompensa económica.

Resulta increíblemente preocupante que prácticamente ningún dirigente demócrata de California, salvo el representante Ro Khanna, haya dicho nada sobre esta situación hasta ayer, cuando el candidato a gobernador Tom Steyer se pronunció en contra de cualquier fusión con Warner Bros., ya sea por parte de Netflix o de Paramount. «Hay dos formas de ganar en un negocio competitivo: hacer una labor mejor o acabar con tus competidores», afirmaba Steyer en un comunicado. «Si Paramount o Netflix compraran Warner Bros., estarían haciendo lo segundo, reduciendo drásticamente las opciones de distribución en el proceso. Esa es la definición de lo que se supone que debe abordar la legislación antimonopolio».

Bien por Steyer, pero ¿dónde están los demás? Son sus electores en Hollywood, por no hablar de todos los espectadores de entretenimiento, los que se verán perjudicados por esto. Pero los ejecutivos que quieren que siga avanzando el tren de la concentración son donantes o posibles donantes de estos políticos, por lo que permanecen en silencio.

Tenemos que romper con esta mentalidad pobretona, según la cual todo lo que podemos conseguir, todo lo que merecemos conseguir, es la mejor concentración posible dadas las circunstancias. Los acuerdos ilegales son acuerdos ilegales. El mejor resultado para todos los involucrados no solo sería una Warner Bros. revitalizada, cuyo talento creativo pudiera crear unentretenimiento atractivo que la gente quisiera ver, sino también un compromiso renovado con la separación estructural entre producción y distribución. Las autoridades estatales pueden garantizar al menos parte de eso comprometiéndose a impugnar cualquier fusión que se produzca. Ese es el comienzo del único camino hacia un futuro más brillante para Hollywood.

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