Un mal llamado Abuso de Autoridad

Por: José Luis León Robles                                                 

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Muy buenos días mis distinguidos lectores de este prestigiado diario, agradezco mucho sus finas atenciones a esta su columna, el día de hoy retomaré un tema que sin duda alguna hemos por lo menos pasado un par de veces, y este tema es muy extenso recuerde que tenemos muchas autoridades en nuestro país, desde administrativas hasta fiscales, desde el ámbito municipal hasta federal o sea que ninguna autoridad se salva de algunas malas actuaciones de ciertos servidores públicos. El abuso de autoridad es asociado al uso de un poder otorgado por la posesión de un cargo o función el cual se extralimita de sus funcionas públicas. Sin duda alguna quienes representan una estadística alta en este delito son las corporaciones policíacas, se puede tomar como el término de abuso policial, en el que abarca distintas formas de mal comportamiento por parte de agentes policiales, que va desde su relación con el uso excesivo o brutal de la fuerza física en la realización de un arresto, pasando por detenciones arbitrarias, prácticas discriminatorias  en el que se detiene  o revisa a ciertos sujetos o grupos sociales por sus características raciales, étnicas, sexuales, políticas, de clase, etc.). Un abuso de autoridad no necesariamente implica el uso real de la fuerza, también se considera la amenaza, conductas verbales, físicas y gestuales que intimidan psicológicamente. Por ejemplo, la violencia física ilegítima es un problema persistente de la mayoría de las fuerzas de seguridad pública en los estados. Se han documentado en diferentes medios actos abusivos por parte de cuerpos policiales, uno de ellos que dio mucho que hablar fue el caso de San Salvador Atenco, otro de los casos fue la tragedia en un establecimiento llamado New’s Divine, mismo que desencadenó en una serie de informes especiales y recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal hoy ciudad de México. En la parte fiscal para ser exactos el Sistema de Administración tributaria, algunos de sus servidores públicos han caído en abuso de autoridad, extralimitándose de sus funciones sobre todo cuando existen cobros coactivos, pero no solo el SAT, también el Infonavit, que muchas de las veces al no actualizar su padrón de créditos fiscales realiza cobros indebidos, y de manera por demás arbitraria y con total abuso de autoridad realizan actos ilegales tendiente a garantizar la recuperación del supuesto crédito fiscal, violando la garantía del debido proceso. En el caso de la educación pública el director y maestro funge como una autoridad administrativa, si bien los castigos físicos como golpes, tirones de pelo u orejas o humillaciones han sido casi totalmente erradicados de las escuelas, las prácticas de castigos han encontrado otras formas de manifestación ya que dos de cada diez estudiantes, según el estudio, han recibido algún tipo de castigo o sanción en su escuela. La cultura del castigo busca homogenizar a niñas, niños y jóvenes por la vía de la exclusión de aquellos que se desvían del estereotipo de buen alumno, aquel que es ordenado, que pregunta poco y que no interrumpe. Aunque para muchos resulté sorprendente, aquellas escuelas que abusan del castigo como modelo pedagógico, tienen peor rendimiento académico. La exclusión a través de hacer salir a las o los estudiantes del aula, fomenta el ausentismo y el abandono del sistema escolar. Estos mismos castigos provocan un abuso de autoridad en contra de la comunidad estudiantil. Un tema que sin duda alguna requerirá de muchas recomendaciones de derechos humanos, para no violentar nuestras garantías individuales y derechos humanos. Espero que este tema haya sido de su agrado, si el creador nos lo permite, nos estaremos leyendo la siguiente semana en esta su columna.

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