De Aquí y de Allá
Salvador Monroy Ordaz
@SalMonOrd
¿Quë pasa con las vacunas? (Edición Global)
El panorama global de las vacunas antiCovid comienza a mostrar dificultades imprevistas durante los días de gran emoción de principios de diciembre. Son tres factores los que le han puesto freno al optimismo inicial.
1. A pesar de que llevamos ya un año en situación de pandemia global, hay una cuestión muy básica que aún no se comprende bien sobre el virus: la dinámica del contagio. Cubrebocas obligatorios, confinamientos estrictos, pruebas masivas y cierres de fronteras no parecen tener los resultados esperados y el virus sigue esparciéndose sin control en muchos países, mientras que en otras regiones como África Central y el Sureste asiático parece haberse contenido. Ni siquiera la muy discutida inmunidad de rebaño, alcanzada por ejemplo en la aislada ciudad brasileña de Manaus donde el 60% de la población tenía ya anticuerpos de Covid, ha hecho alguna mella en las tasas de hospitalización y defunción. La aparición de mutaciones del virus ha imprimido un grado de urgencia adicional para que todos los países quieran ahora acelerar sus cronogramas de vacunación.
2. Por el lado de la oferta de vacunas, parece que las estimaciones iniciales de los laboratorios fueron también demasiado optimistas en cuanto a su capacidad de producción. Simplemente, ninguno ha logrado cumplir con sus objetivos iniciales y al menos uno, Pfizer, ha tenido que detener toda su planta en Bélgica a fin de reconfigurarla. Esto a su vez ya está ocasionando problemas internacionales. AstraZeneca, cuya vacuna ya ha sido aprobada por la agencia reguladora europea, anunció que no podrá entregar las 300 millones de dosis que se tenían comprometidas para la Unión Europea para el mes de febrero, pero que sí podrá cumplir con el contrato que se tiene con el gobierno británico, que a su vez está contemplando la posibilidad de bloquear la exportación de vacunas producidas en su territorio. Varios gobiernos han recurrido ya a las cortes para saldar el diferendo, pero difícilmente se podrá resolver en tribunales lo que es un problema de rendimiento en las fábricas.
3. Las vacunas rusa y china parecen ser prometedoras tanto en calidad como en precio y capacidad de producción, pero tienen un problema: fueron desarrolladas al margen de los canales tradicionales de la medicina comercial. La mayoría de los países, si bien cuentan con sus propias agencias de certificación de medicamentos, dependen en buena medida del aval de las agencias estadounidense y de la Unión Europea, y tanto la Sputnik V como la SinoVac no han presentado los protocolos y documentos al gusto de las principales certificadoras. Argentina, por ejemplo, ya ha comenzado con la inoculación con Sputnik V, pero bajo un esquema de certificación de emergencia, muy para disgusto de la oposición al gobierno del presidente Fernández. Así, un problema burocrático se ha convertido ya en un abierto conflicto político. En Brasil fue al revés, pues el presidente Bolsonaro se oponía a introducir la SinoVac y tuvo que someterse a la decisión de su propia agencia de certificación. En Alemania, el gobierno ya está considerando seriamente otorgar una certificación de emergencia para la Sputnik y así compensar los retrasos de la Pfizer y la AstraZeneca.
México se encuentra en la intersección de estos problemas globales. Se han detenido las importaciones de la vacuna Pfizer hasta que la planta de Bélgica sea reconfigurada, la AstraZeneca no tiene para cuándo llegar mientras los países europeos no resuelvan sus diferendos, y comienzan a escucharse las voces opositoras que alegan que la Sputnik no cuenta con el aval de las certificadoras occidentales, no por un asunto meramente de papeleo sino por ser “peligrosa”.
En resumen, veremos un 2021 aún sumido en condiciones pandémicas hasta que la producción y distribución de vacunas pueda hacerse de manera masiva y eficaz, algo que probablemente ocurra después de agosto. Mucho ayudará que el tema no se politice y que se hagan a un lado los prejuicios contra el origen de la vacuna que se tenga disponible. Yo, en lo personal, no pienso ni siquiera preguntar dónde se fabricó la vacuna que me inyecten.









