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La denuncia de Scherer

Razones

Jorge Fernández Menéndez

La situación del fiscal Alejandro Gertz Manero al frente de la Fiscalía General de la República es insostenible. La suma de reveses recibidos son demasiados: la grabación del fiscal con su segundo, Juan Ramos, sobre el caso Morán-Cuevas; la decisión de la Suprema Corte que por voto unánime sostuvo que no había delito que perseguir contra las dos mujeres; las denuncias insustentables que se intentaron instrumentar contra el ex consejero jurídico, Julio Scherer Ibarra, así como las investigaciones contra un grupo de abogados; las venganzas e investigaciones contra otros varios funcionarios de la administración federal, desde Adán Augusto López hasta Santiago Nieto, entre muchos otros casos, se han transformado en un peso insostenible para el fiscal general.

Síntesis de todo ello, es la denuncia presentada el viernes pasado por Scherer Ibarra ante la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción, que encabeza María de la Luz Mijangos, acusando al fiscal y su equipo cercano de tráfico de influencias, coalición de servidores públicos y asociación delictuosa.

La denuncia es demoledora en sus argumentos y trata no sólo el caso, ya difundido por el propio ex consejero jurídico, del rompimiento que implicó con el fiscal la negativa a “apoyarlo” para que su ex cuñada y la hija de ésta siguieran procesadas y en prisión, sino también otras historias que con menos visibilidad que la de la familia política del fiscal, han resultado notables yerros.

Allí están los casos de Emilio Lozoya y de Juan Collado y los criterios de oportunidad ofrecidos a ambos por la fiscalía general a cambio de denuncias, que nunca pudieron sustentar, en contra de ex funcionarios y legisladores en el caso de Lozoya, y de un grupo de abogados y de Scherer, en el de Collado.

El intento de dejar salir de prisión y cerrar el caso Lozoya con un pago de diez millones de dólares, se frustró por la divulgación de ese acuerdo. En el caso de Collado, el proceso no sólo ha quedado trunco, sino que los propios abogados que fueron denunciados por Collado, lo han demandado ahora a él. Los abogados Juan Antonio Araujo y César Omar González Hernández lo acusan de haber mentido a una autoridad ministerial. Araujo y González sostienen que se estableció una narrativa falsa con ayuda de la propia Fiscalía, basada en tres puntos que nunca pudieron comprobar:  que a González Hernández le habían entregado 10 millones de pesos en efectivo en junio de 2019 en el Hotel Four Seasons; la entrega de un cheque en España por un millón 381 mil 851 euros en el Hotel Wellington de Madrid, y las presiones para que vendiera Caja Libertad a empresarios supuestamente cercanos a ellos.

En realidad, toda esa narrativa giraba en torno a ofrecerle el criterio de oportunidad a Collado buscando de esa forma tomar revancha contra Scherer a través de ese grupo de abogados que habían sido contratados libremente por el propio Collado y su familia. 

Otro de los temas en los que incursiona la denuncia de Scherer es la del intento de ordenar la detención de 31 científicos mexicanos acusados por el fiscal hasta de delincuencia organizada. En realidad, ese grupo de destacados científicos estaban enfrentados con el propio Gertz porque le habían negado su incorporación al sistema nacional de investigadores en tres ocasiones durante los últimos cinco años. La denuncia fue una forma de venganza. Otro caso es el de Gabriel Alarcón enfrnetado con el resto de su familia por intentar apropiarse de una herencia millonaria, en el que el fiscal ha actuado abiertamente en su favor, vulnerando el derecho del resto de su familia.

En el escrito de Scherer presentado ante la fiscal anticorrupción, se recuerda también el caso de la Universidad de las Américas en Puebla y el despojo a la familia Jenkins, a partir de una serie de denuncias sin sustento y que ahora comienzan a ser revisadas judicialmente. Otro caso personal del fiscal.

En ocasiones la historia se repite. Ahí está el enfrentamiento que mantuvo Gertz Manero con el historiador Carlos Montemayor en 2004, quien lo había criticado por su desempeño al frente de la secretaría de seguridad durante el gobierno de Fox. A esa crítica, Gertz contestó llamando “frívolo, irreflexivo y mentiroso” a Montemayor, dijo que era un “mentecato”, cuestionó su “hombría” y dignidad y terminó amenazándolo con “consecuencias legales” por haber criticado su desempeño como secretario de seguridad.

Montemayor contestó entonces, recuerda Scherer, diciendo que “ahora queda claro, con su violenta respuesta, que una de las características más profundas e incontrolables del señor Gertz Manero es el narcisismo. Este rasgo contundente de su personalidad le ha ofuscado en su percepción sobre la realidad social y humana que no esté bajo su control o sometida a las órdenes perentorias de su afirmación personal. Porque sólo una persona atrapada en su propia vanagloria no se da cuenta de lo que todo el mundo sabe”.

Los denunciados, concluye Scherer «utilizaron su poder y sus cargos para convertir a la Fiscalía General de la República en un aparato público que únicamente ha funcionado y funciona para ejecutar las venganzas personales de su titular”.

Valle de Bravo

Con una de esas denuncias “patrocinadas” que suelen aparecer en las mañaneras, se presentó un caso de presunta violación al medio ambiente en una cosntrucción en Valle de Bravo, de la empresa Stuppa. No es verdad. El proyecto de desarrollo no sólo no afecta el medio ambiente, sino que conserva y recupera los espacios existentes en Cerro Gordo y lo que busca es detener el creciente deterioro de la zona. Una denuncia que en realidad es un intento de extorsión.

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