Por la Conciencia
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
- Por una licenciatura intercultural-biocultural de medicina tradicional para la dignificación patrimonial cultural
En tiempos de transformación, pluriculturalidad, interculturalidad e inclusión con un gobierno en Chiapas que cree en el valor de los saberes de los pueblos originarios y su buen vivir Lekil Kuxlejal; crear una licenciatura en medicina tradicional de los pueblos originarios a través de la Universidad intercultural de Chiapas UNICH o mediante la gestión de los pueblos, comunidades y municipios indígenas ante la secretaría de educación pública como se tiene la experiencia con el pueblo indígena Yaqui; resulta un acto humanístico y ético de justicia epistemológica y de salud pública. Este proyecto no solo rescataría los saberes ancestrales frente al monopolio biomédico y mercado de medicinas, sino que dignificaría a las comunidades indígenas integrando la herbolaria, saberes bioculturales, practicas curativas y la cosmovisión al sistema de salud oficial.
En un país y Estado de Chiapas pluricultural profundamente marcado por su diversidad resulta paradójico que el sistema de salud oficial siga tratando a la medicina tradicional de los pueblos originarios como una alternativa menor que abona a la salud pública en zonas pobres y apartadas; o en el peor de los casos como una práctica marginal.; realizando reconocimientos y atención institucional a la labor de parteras en los últimos años; excluyendo a los demás agentes de salud comunitaria como son los hierberos, curanderos,, rezanderos, sanadores, hueseros. Es momento de saldar una deuda histórica y académica con la creación de una licenciatura en medicina tradicional de los pueblos originarios.
Durante siglos hombres y mujeres curanderas, parteras, hueseros, hierberos, sanadores y rezanderos han sido el pilar de atención primaria en miles de comunidades marginadas. Su conocimiento de herbolaria, proceso físicos, espirituales y el equilibrio con el medio ambiente, representa un acervo invaluable de la cosmovisión en Chiapas y en México. Sin embargo, este saber milenario se encuentra en riesgo debido a la brecha generacional, la dinámica del trabajo; la globalización y la falta de derechos constitucionales.
La propuesta de profesionalizar esta disciplina no busca romantizar el pasado o reconocimientos folclóricos; ni competir con la medicina alópata; sino establecer un dialogo de saberes. Una licenciatura en esta materia permitiría la investigación científica de las plantas medicinales; documentar los procesos de curación y; estandarización de tratamientos naturales; al mismo tiempo que proteger la propiedad intelectual y biocultural de los pueblos y comunidades indígenas; documentando el acervo patrimonial biocultural y prácticas culturales
Afortunadamente ya existen semillas de este cambio como la Licenciatura de salud intercultural de la universidad intercultural del estado de México o la Licenciatura en medicina y salud comunitaria del pueblo Yaqui; que demuestran que es posible fusionar la academia con los saberes tradicionales ancestrales. Siendo hoy tiempos coyunturales de intereses compartidos gobierno, academia y pueblos y comunidades indígenas y afro mexicanas. Integrar este modelo al sistema educativo superior oficial a través de la UNICH no solo garantizaría el derecho a la salud con pertinencia cultural, sino que también abriría un espacio de inclusión para las lenguas y saberes de nuestros 13 pueblos originarios de Chiapas.
La verdadera inclusión de la medicina tradicional radica en la complementariedad asumiendo que vivimos tiempos de reconocer que la tierra también cura y que los saberes y manos sabias de nuestros agentes culturales de salud comunitaria merecen un espacio en las aulas universitarias para dialogar con la academia e intercambiar saberes; contando la UNICH en este objetivo con la “Casa de los saberes de los pueblos originarios” y el “Doctorado en Interculturalidad Crítica, Pensamientos y Sabidurías Indígenas”; que fortalecen la comunicación, dialogo de saberes.
Atender este proyecto implica validar este sistema médico tradicional como un derecho humano; un patrimonio biocultural y; una necesidad de salud pública. Su pertinencia academia se fundamenta en cuatro ejes claves que estructuran la viabilidad y relevancia de este proyecto: I. Pertinencia Social y cultural donde la medicina tradicional es una realidad viva y de primera necesidad en muchas comunidades indígenas y campesinas, Formar profesionales en este campo garantiza el respeto a la libre determinación y preserva la identidad cultural, reconociendo el papel de las parteras, hierberos, curanderos, hueseros y rezanderos.
Como segundo eje se encuentra el derecho a la salud intercultural que debe brindar servicios de salud congruente con la cosmovisión y necesidades de los pueblos mejorando la calidad y calidez de la atención medica integral en regiones marginadas y excluidas del sistema convencional oficial. Continuamos con la sostenibilidad y etnofarmacología que promueve la investigación, con, observación y usos ético de la herbolaria y recursos naturales de cada pueblo y comunidad, protegiendo este conocimiento milenario contra la mercantilización y biopiratería.
Concluimos con el eje de respaldo institucional y legal que está alineado con leyes nacionales que obligan al Estado a proteger y fomentar estas prácticas, apoyado de instituciones como la universidad Intercultural de Chiapas UNICH. que deberá evaluar esta visón de formación profesional en Medicina Tradicional de los pueblos originarios de Chiapas.










