Dr. Roger Heli Díaz Guillén
Por la Conciencia
Hablar hoy de socialismo y comunismo en un marco histórico conceptual es hablar de pensamientos políticos del siglo XVIII y XIX que promulgaron igualdad social, propiedad pública y abolición de las clases sociales, negando la ideología burguesa capitalista; planteando el socialismo un pensamiento político e ideológico y; el comunismo, movimientos sociales de la clase obrera en el mundo; partiendo ambos del materialismo histórico y pensamiento marxista-leninista como teoría que permite entender la lucha de clases y la propiedad privada; destacando en esta concepción la preocupación de como estas formas de pensamiento han estado expuestos a su degeneración conceptual y alcances para lograr pensamiento crítico social en la sociedad.
Comunista y socialista son términos que indistintamente se utilizan para referirse a personas con pensamientos radicales y posturas políticas llamadas de izquierda; reconociendo que ambas formas de pensamiento filosófico, político y económico inician como respuesta a las condiciones de existencia de la clase obrera, desigualdad y explotación que impuso el capitalismo como sistema industrial en crecimiento; proponiendo el pensamiento socialista el manejo colectivo de los medios de producción que eran y siguen siendo controlados por la burguesía; inspirando el pensamiento comunista a movimientos revolucionarios transformadores de sistemas económicos.
Históricamente el socialismo como pensamiento surge primero antes que el comunismo, existiendo evidencia que fue utilizado en el siglo XVIII por los religiosos Ferdinando Facchinel y Appiano Buonafede, quienes se opusieron a la teoría del contrato social propuesto por Jean Jacques Rousseau; transitando este socialismo al pensamiento filantrópico buscando la fraternidad humana, unida y cooperación de la clase obrera lidereado por Robert Owen ; para ser retomado en 1830 por un bloque de pensadores franceses que criticaban la desigualdad creado por el sistema capitalista que se desarrolló después de la revolución francesa (1789-1799), planteando una “igualdad verdadera”.
Ejemplo del planteamiento comunista fue la inspiración marxista que motivó la revolución bolchevique (partido revolucionario impulsor de las ideas de Carlos Marx y Friedrich Engels) del siete de noviembre de 1917, donde soldados y obreros tomaron el control político de Rusia instaurando el primer Estado Socialista en el mundo, siendo uno de los ideólogos y arquitectos del Estado Soviético Vladimir Ilich Ulianov Lenín; destacando en este movimiento, la crítica al socialismo por parte de Carlos Marx que lo denominó “Socialismo Utópico”. Seguido este movimiento revolucionario obrero por la revolución cubana de 1953 a 1959, conformándose el Partido Comunista de Cuba en octubre de 1965.
El socialismo y comunismo, no como sistemas económicos de países o naciones, sino como pensamiento filosófico social; han estado expuesto a la crítica que desvirtúa en la lucha histórica del desarrollo capitalista su importancia y trascendencia en los imaginarios colectivos para aspirar al pensamiento crítico; siendo hasta cierto punto lecturas prohibidas y no consideradas en la educación formal básica en países capitalistas; presentándose ello más estricto en Guatemala que en la década de los ochenta del siglo pasado, los libros como el Capital, Materialismo Histórico, entre otros, eran decomisados por la policía en retenes.
En este marco de desvirtuar estas formas de pensamiento muchos pensadores y políticos han expresado y definido estereotipos y personalidad de un comunista, como por ejemplo Margaret Thatcher que considera que “un comunista cuando habla miente, cuando calla encubre, cuando tiene poder roba, cuando pierde el poder destruye. Así han construido su historia”; sumando a esta idea un texto recientemente leído que explica que es el socialismo, planteando que un niño aplicado en clases y sus tareas cuando le dieron sus calificaciones en la escuela, esta fue de seis, lo cual no dejó satisfecho al niño, preguntando al maestro del porqué, contestándole este que la escuela es socialista y por lo tanto en una repartición equitativa tuve, dice el maestro, que promediar tu calificación apoyado a otros niños; entiende que en el socialismo se toma lo que es tuyo y se reparte entre todos tus compañeros.
En tiempos de una necesidad de pensamiento crítico en la sociedad, el desvirtuar pensamientos filosóficos sociales, políticos y económicos que tienen formas diferentes de interpretar la vida social, es una amenaza a la libertad del pensamiento informado y crítico; siendo recurrente destacar que quienes estudian carreras profesionales diferentes a las ciencias sociales; tienen en lo regular limitaciones para interpretar lo social de la vida humana pública, política y democrática; lo cual es un tema de pensamiento intercultural necesario que reconoce la diversidad de formas de pensar, vivir, hablar y actuar; sin juicios de exclusión, respetando las diferencias en un marco de respeto, orden y dialogo horizontal.
Hoy observamos en la vida pública en el mundo que el pensamiento socialista está fuertemente vinculado a la vida y visión política de partidos social demócratas o los llamados partidos de izquierda; delimitándose el pensamiento comunista como praxis del pensamiento socialista revolucionario en países como Cuba y de forma incipiente Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Perú; siendo recurrente preguntarnos qué tan importante sería el poder entender nuestra realidad social a partir de una diversidad de visiones que nos permita observar e interpretar la vida pública a partir de categorías sociales, como en el caso del tema: fuerza de trabajo, medios de producción, clases sociales, estructura, infraestructura, superestructura, lucha de clases, entre otras; que permiten una observancia de la realidad distinta donde el concepto libertad y desarrollo tienen sus limitaciones estructurales, sociales, ideológicas y económicas.










