Truequeando deudas con DEGs

Truequeando deudas con DEGs.

 

Maestro Esdras Cruz y Cruz

En los últimos días no se ha dejado de hablar de los Derechos Especiales de Giro (DEGs), las diferentes autoridades del Fondo Monetario Internacional, del Banco de México, Citybanamex, diversos expertos financieros y el propio presidente de la República llevan horas hombres empleadas tanto en la explicación del origen de la conformación de los ya famosos DEGs como de su destino o aplicación; cabe señalar que a quien no hemos visto emitir opinión pública alguna respecto a este tema es el Secretario de Hacienda y Crédito Público, el cual al parecer fue el que le propuso al presidente de México la posibilidad de destinar los citados derechos para el pago de una parte de la deuda externa.

Al parecer, a nuestro presidente le compra esta idea a Rogelio Ramírez de la O, actual secretario de hacienda, generándose en consecuencia el planteamiento al Banco de México para prepagar los servicios y parte del capital de la deuda externa que México tiene contraída en moneda extranjera. No me quiero detener mucho en montos ni en el procedimiento extraordinario que la junta de gobernadores del Fondo Monetario Internacional aprobó distribuir entre los países miembros de este organismo internacional ya que desde mi opinión lo más importante es para que propósito este organismo asignará los DEGs: darle liquidez a las naciones emergentes y de bajo ingreso para enfrentar la crisis financiera y de salud global, sin perder de vista de que los DEGs son un préstamo por lo que pudiéndose trasformar dicho activo en dinero mediante intercambiar con otro país el equivalente de los derechos en divisas; ¿quedó claro? Es un préstamo y en algún momento este se reintegrará al organismo internacional manifiesto que las bondades si le podemos llamar así es que no se tiene estipulado un plazo para su regreso y otra más, que la taza de interés es de 0.050% anual, no es 0 pero casi es 0.

Es decir, la propuesta del secretario de hacienda y crédito público, retomada por nuestro presidente Andrés Manuel en términos financieros sería intercambiar deuda por deuda, que, aunque la decisión financiera se me antoja buena, ya que estaríamos sustituyendo deuda más cara, con deuda baratísima y ahí podemos decir que sin duda es un punto favorable en términos de reducción del monto del servicio de la deuda. Sin embargo, ahí viene el pero, debe quedarnos claro que de ningún modo se reduce el capital que todos los mexicanos adeudamos por concepto de deuda externa, la deuda sigue siendo la misma solo se disminuirán los intereses a pagar, claro, no son poquita cosa.

Sin embargo, lo anteriormente señalado no es ni remotamente sencillo ni posible ya que por ley tiene prohibido el Banco Central el financiamiento al gobierno federal, claro está, que de empecinarse el Ejecutivo Federal el procedimiento sería venderle dichos DEGs convertidas en divisas o pesos al gobierno de México y para realizar dicha operación la Secretaria de Hacienda deberá destinar recursos presupuestales, deberá destinar recursos presupuestales, evidentemente, recortando el ya de por sí limitado e insuficiente recurso fiscal, afectando sin duda a los programas sociales o grandes programas de este gobierno, lo cual evidentemente no sucederá.

Por lo que de persistir con esta idea de comprar los DEGs no quedará otra más que emitir deuda conllevando lo anterior a que la estrategia de reducción de tasa de interés por supuesto será un fiasco ya que la emisión de la nueva deuda para pagar la vieja deuda ya no podrá ser con la tasa de interés de 0.050% que el gobierno de México debe pagar al retornar los DEGs al Fondo monetario internacional en su momento. A esto le llamo yo encriptamiento y descriptamiento.

El uso de los DEGs coadyuban a la estabilidad del poder adquisitivo de nuestra moneda nacional, dicho en lenguaje común nuestro peso podría fortalecerse frente al dólar, debilitando, sin duda alguna, al dólar y robusteciéndose nuestra moneda nacional, lo que llevaría que todas las operaciones financieras contratadas en dólar tanto por el gobierno de la república como a los empresarios que han adquirido financiamiento en moneda extranjera, despresuricen sus obligaciones y pasivos financieros de manera importante y tangible, lo que sin duda repercutirá hasta en el tema inflacionario que hoy en día está afectando a nuestra economía mexicana, particularmente a los más pobres.

En ese sentido me permito también aprovechar para denominar a la inflación como uno de los impuestos más regresivos y que su naturaleza y que su incidencia invariablemente afecta a la clase más pobre, así que, aunque no es tarea del banco de México aportar al crecimiento de la economía nacional al fortalecer el peso frente al dólar, y controlando la inflación sería una herramienta que deberá analizarse y ponerse en la mesa de las decisiones cómo hacer más eficiente los DEGs en comento.

Retomo nuevamente la razón que orilló al Fondo Monetario Internacional, para emitir los DEGs y esta, fue una sola: ayudar a los países pobres y emergentes, aunque desfasadamente si urgentemente para que estos sin excusa alguna de los gobiernos que obtengan estos derechos afronten la crisis económica y los gastos de salud que están matando a las personas y figurativamente a las empresas. De modo que el trabajo que debería estarse haciendo, discutiendo, planeando, delineándose es el cómo proponer que la asignación de estos recursos evidentemente beneficie tangiblemente al desarrollo e impulso de la actividad económica, mediante el establecimiento de un fondo de rescate a las micro, pequeñas y medianas empresa.

 Dichas empresas son claves en la economía nacional ya que 7 de cada 10 empleos en México son generadas por estas y representan el 50% del Producto Interno Bruto así que, si queremos generar, impulso y rescatar a la actividad económica de México, ahí se deben estar direccionando los recursos, así como también fondear el gasto de salud que derivado de la pandemia se ha recrudecido el desabasto de las medicinas y servicios hospitalarios.

Seguir insistiendo en que con dichos DEGs se prepague la deuda externa es en principio contrario a la naturaleza para la cual fueron creados dichos activos además de las advertencias ya hechas por el propio Fondo Monetario Internacional, el Banco de México, Citibanamex y más expertos en esta materia de que lamentablemente sería una operación ineficiente y sin beneficio para el pueblo de México, yo no creo que el presidente de México este debidamente informado por su gabinete económico.

En principio, los DEGs no son recursos extraordinarios, adicionales ni obsequiados, ya que si el tuviese conocimiento claro y sin ocultamiento alguno, de que dichos activos son deuda pública y que por lo tanto deberán ser regresados en algún momento al órgano internacional que los prestó, ya que en algunos otros eventos el ha manifestado que no tomaría deuda pública con este organismo ni con ningún otro, por lo que creo que al presidente no le están contando las cosas como son, señor presidente, ¡los DEGs son deuda! Y jamás con esta operación de convertirlos en divisa y comprarlos, no estaría usted prepagando deuda, usted lo que haría sería sustituir deuda.

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