Un gasto militar del 3% para los países de la OTAN? Eso sí que es imperio

Mark Rutte, nuevo secretario general de la OTAN, ha pedido que la Alianza Atlántica se comprometa a mantener los niveles de gasto militar de la guerra fría para 2030.

Al obrar así, está instalando en la mente de los ciudadanos de la OTAN la idea de que la Rusia moderna ofrece el mismo nivel de amenaza que la Unión Soviética. Pero no hace falta fijarse demasiado en las cifras para darse cuenta de que se trata de una comparación falsa y deliberadamente engañosa.

La declaración de Rutte se hace eco de un llamamiento de Donald Trump para aumentar el gasto de la OTAN hasta un 3%, un carro al que se subió rápidamente el ministro de Asunto Exteriores británico. Al fin y al cabo, los Estados Unidos gastan el 3,38 % del PIB en defensa, lo que representa dos tercios del gasto total de la OTAN. Sólo otros tres miembros -Polonia, Estonia y Grecia- gastan por encima del 3%, mientras que hay ocho miembros que no alcanzan el objetivo actual del 2%.

«Durante la Guerra Fría, los europeos gastaban mucho más del 3 % de su PIB en defensa», declaró Rutte.

Sin embargo, la comparación con la Guerra Fría resulta muy errónea. La Unión Soviética era un competidor directo de Estados Unidos, con sus tanques y tropas justo a las puertas de Europa Occidental. Aunque la economía soviética nunca fue comparable a la de los EE.UU., representaba algo más de la mitad del PNB norteamericano en 1984. Sin embargo, los soviéticos gastaban considerablemente más en defensa, y un informe de la CIA de 1982 estimaba que el gasto militar soviético total había superado el gasto norteamericano por un pequeño margen en 1980.

En la década de 1980, la Unión Soviética contaba con un ejército permanente de 4,3 millones de efectivos, más del doble que el de los Estados Unidos. En 1990, la población soviética era de 288 millones de habitantes, frente a los 250 millones de estadounidenses. Así que, en términos generales, era un adversario comparable, si no mayor.

Esa comparación, sencillamente, no resulta aplicable hoy en día. Rusia no es, desde ningún punto de vista económico, demográfico o militar convencional, un competidor comparable ni a los Estados Unidos ni a la OTAN en general. La única excepción es el arsenal nuclear ruso, que tiene un tamaño aterradoramente comparable.

El PIB ruso es 24,5 veces menor que el PIB combinado de los miembros de la OTAN y 11,5 veces menor que el de EE.UU. Su población es siete veces menor que la población combinada de la OTAN y casi dos veces y media menor que la estadounidense. Su número total de efectivos militares, muy superior al de los Estados Unidos, sólo representa el 45% del tamaño de los ejércitos permanentes de la OTAN. En una guerra de desgaste con la OTAN, que Rusia siempre ha intentado evitar, no dispondría de las reservas demográficas o económicas necesarias para vencer.

Así que la comparación con la Guerra Fría resulta muy poco útil e irrelevante como marco de referencia. La cuestión más importante es que, incluso con el gasto en defensa en los niveles actuales, la OTAN es el mayor imperio militar que el mundo haya visto jamás. Según la base de datos del SIPRI, en 2023 la OTAN representará el 57% del gasto mundial en defensa.

Para ponerlo en perspectiva, con los niveles de gasto actuales la OTAN gasta en defensa cinco veces más que China y 10 veces más que Rusia. Siete veces más que toda Asia, excluyendo China e India, 10 veces más que Oriente Medio, 20 veces más que Latinoamérica y 31 veces más que África.

Si la OTAN pasara al 3% del gasto en defensa, eso supondría un aumento de unos 260.000 millones de dólares anuales a precios actuales. Eso es 1,8 veces más de lo que Rusia tiene previsto gastar en defensa en total en 2025 (unos 145.000 millones de dólares). Y, para que quede claro, casi todo ese dinero se gastaría a las puertas de Rusia en Europa, pues los Estados Unidos ya superan el 3%. Los países europeos de la OTAN ya gastan en defensa 3,3 veces más de lo que Rusia tiene previsto gastar en 2025.

¿Cuántas veces tiene que llegar a ser la OTAN más grande que Rusia para convencerse de que los tanques rusos no están a punto de entrar en Riga?

¿Adónde iría a parar este gasto extravagante de la OTAN? Rutte habló de la necesidad de reactivar la «vaciada» industria de defensa de la OTAN, así que podemos tener por seguro que buena parte del dinero se destinará a equipamiento militar.

Por término medio, según los datos de la OTAN, el 32% del gasto en defensa de todo el grupo se destina a equipamiento (en el caso de Estados Unidos, es el 30%). Así que, de acuerdo con estas cifras, la OTAN gasta aproximadamente 472.000 millones de dólares al año sólo en equipamiento militar, 3,2 veces más que el gasto militar total previsto en Rusia para 2025. A mí eso no me suena a «vaciamiento». Superar el 3% añadiría otros 83.500 millones de dólares todos los años a esa cifra descomunal.

No es de extrañar que las empresas mundiales de defensa, de las cuales son norteamericanas las cinco principales, estén obteniendo en esos momentos ingresos nunca vistos. Los Estados Unidos representan alrededor del 57% de la industria mundial de defensa, tanto por la producción nacional como por las exportaciones de defensa. Por lo tanto, un 3% de gasto en defensa significaría que las empresas norteamericanas tendrían unos ingresos combinados que serían más del doble del total del gasto militar ruso.

Ah, sí, pero Europa necesita gastar más por si un día los Estados Unidos se deciden a abandonar la Alianza. Pero no se van a retirar de la OTAN a corto plazo. Si algo le gusta a Donald Trump es obtener beneficios, y la alianza de la OTAN supone un ingente negocio redondo para los contratistas norteamericanos.

Desde el lado ruso, sólo ven una enorme y -para ellos- amenazadora alianza militar que busca crecer todavía más. Si se quiere, la OTAN es para Rusia lo que la Unión Soviética era para Europa Occidental hace cuarenta años. Rusia no está librando en absoluto una costosa guerra en Ucrania porque quiera invadir después la OTAN; lo está haciendo para impedir que la OTAN se acerque más a su frontera.

Fuente: Responsible Statecraft, 17 de diciembre de 2024

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