Letras Desnudas
Mario Caballero
Una relación diferente
Respetuosa. Leal. Honesta. Responsable. Son algunos adjetivos que se me ocurren para calificar la relación entre el gobernador Rutilio Escandón Cadenas y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Son atributos perceptibles y que marcan una diferencia en la relación entre estos dos mandatarios con las que tuvieron los anteriores gobernantes, en las que se notaba no colaboración en los quehaceres gubernamentales, sino simple complicidad.
Para cualquier estado del país siempre es muy beneficioso que la relación entre el gobernador y el presidente de la República sea buena, tanto para la salud política como para la estabilidad social, la gobernabilidad y la cooperación en diversas tareas de gobierno, como la seguridad, la educación y la salud.
Lo contrario, es decir, una relación de choque y enemistad, siempre será perjudicial no para el gobernador del estado y menos todavía para el presidente, sino para la sociedad. Por ejemplo, una entidad que resulte damnificada por un desastre natural difícilmente logrará recuperarse a buen paso si su gobernador está confrontado con el primer mandatario. Pues, para empezar, no habrá los recursos suficientes para enfrentar la tragedia.
Lo mismo sucederá para aquella entidad que quiera mejorar su red hospitalaria, ampliar el número de escuelas o potenciar su actividad económica, ya que debido a que sus recursos son escasos y algunas veces no les alcanza ni siquiera para cubrir las necesidades básicas de la población, necesitará indefectiblemente de la colaboración y acompañamiento del gobierno federal.
COMPLICIDAD
Por otro lado, también está la relación de complicidad, esa que simula trabajo en equipo entre el gobernador y el presidente; la misma que en el dicho aparenta una agenda común entre ambos gobernantes, que dice promover la concordia o realizar obras para el beneficio de la gente, pero en los hechos no es sino tapadera de corrupción.
Una relación de este tipo la vivimos en Juan Sabines Guerrero y Felipe Calderón, quienes durante los casi seis años de gobierno aparentaron hacer mancuerna en diversos proyectos, como las plantas de biodiesel. Pero, al final de cuentas, ese y otros proyectos acabaron, al menos para Chiapas, en una terrible depredación de recursos públicos.
Fue el 17 de noviembre de 2010, cuando Sabines Guerrero y Felipe Calderón llegaron a Puerto Chiapas para poner en marcha la planta generadora de biodiesel destinado para el uso de vehículos del transporte urbano de Tapachula y Tuxtla Gutiérrez. Ambos mandatarios prometieron que ésta produciría hasta 20 mil litros de ese combustible por día e, incluso, también de bioturbosina.
Desde principios de ese año, el exgobernador Sabines estableció contactos con organizaciones ambientalistas de Estados Unidos para sembrar más de 40 mil hectáreas de piñón, una planta nativa que serviría para producir el biodiesel.
En abril de ese mismo año, Sabines se entusiasmó tanto que ordenó la creación del laboratorio de bioenergía, con una inversión de 10 millones de pesos, “el primero en su tipo” en México, dijo, orientado a la producción de aceites y biocombustibles, con lo que Chiapas –aseguró- “se ponía a la vanguardia” en este ramo.
Rápidamente, funcionarios estatales y ejecutivos de la empresa Energy Fox corrieron a platicarles a los campesinos las bondades y los beneficios económicos de sembrar piñón en sus parcelas. Inclusive, les aseguraron que era más rentable que sembrar maíz, frijol o caña de azúcar. Y les prometieron que se generarían más de 80 mil empleos formales y una derrama económica de 2 mil millones de pesos.
Para la realización del proyecto según se invirtieron 36 millones de pesos, entre el gobierno federal y el estatal, y se promocionó que el transporte público de la capital chiapaneca y de Tapachula usaría exclusivamente biodiesel, para ayudar en el combate al cambio climático.
El ocho de diciembre de 2010, durante la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 16, que se realizó en Cancún, dos camiones que serían usados como transporte público en Tapachula, fueron llamados “TP001 Felipe Calderón Hinojosa” y “TP001 Ban Kin-moon”, pero pocos días después se supo que esos vehículos que recorrieron las calles de esa ciudad no usaron biodiesel, como tanto se proclamó, sino combustible de depósitos fósiles. Los choferes de los camiones cargaban diésel en los expendios de Pemex.
En un intento de continuar con la operación de la planta, dado que los encargados no tenían piñón para la producción de biodiesel, comenzaron a comprar aceite de desecho de los restaurantes de pollo que proliferan en la Ciudad de Guatemala.
Y a principios de 2011 empezaron a llegar los primeros camiones con ese aceite, pero aun con ello la planta no pudo sostenerse. Así, a mediados de 2011, la planta fue abandonada y también el laboratorio de 10 millones de pesos. Hoy, por el salitre, la planta está convertida en chatarra.
De vicio fueron los millones de pesos que se invirtieron, el esfuerzo de los campesinos que acabaron estafados y el despilfarro millonario en la promoción mediática de este proyecto fallido que, hasta donde se sabe, sólo benefició a un empresario extranjero y a algunos funcionarios estatales y del gobierno federal.
REC-AMLO
Este fin de semana, en cambio, fuimos testigos de la inauguración de obras y programas sociales de los que hay un beneficio real y palpable para los chiapanecos. Y estos fueron ejecutados y puestos en marcha sin tanta fanfarria, con modestia, con honestidad y con un gasto en publicidad muy mínimo, ajustado a la política de austeridad de este gobierno.
Durante la visita del presidente López Obrador fueron revisados los avances del Programa Nacional de Reconstrucción, por el cual se entregarán 20 mil viviendas dignas y seguras a las familias afectadas por el sismo de 2017; se inauguró el cuartel de la Guardia Nacional en San Cristóbal de las Casas, lo que abonará a los trabajos de seguridad y combate a la delincuencia en el estado; se inauguró el Hospital del IMSS “Nueva Frontera” y la reconversión del Hospital General de Huixtla, obra que pudo realizarse gracias a los 20 millones de pesos del sorteo alusivo al avión presidencial y a los 18 millones aportados por el Gobierno del Estado.
Asimismo, se dio constancia de que Chiapas es uno de los estados más seguros del país, de los que mayor respaldo ha recibido de la Federación para la vacunación anticovid y uno de los que más apoyos obtiene a través de los distintos programas sociales, con más de 30 mil millones de pesos en beneficios, siendo los programas de Bienestar y Sembrando Vida los que más han contribuido en el crecimiento del índice del desarrollo humano y en el progreso de las comunidades, entre otros.
La buena relación de gobierno que sostienen el gobernador Rutilio Escandón y el presidente López Obrador ha logrado subsanar muchos errores del pasado, atender conflictos como el magisterial, hacer justicia social y construir obras que representan un sostén para las políticas de seguridad, salud y educación.
Algo que para nadie debe pasar desapercibido es que en las acciones que realizan ambos mandatarios en unidad y cooperación no se ve complicidad, como era antes.
@_MarioCaballero









