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40 años del volcán Chichonal

* El coloso hizo erupción el 28 de marzo de 1982

* Tenía 12 años cuando el cielo ardió: Isabelino Gómez Díaz, de Viejo Guayabal, Chapultenango

* Sobreviviente narra las peripecias que vivió después de perdelo todo

La actividad sísmica comenzó la noche del 28 de marzo de 1982, sin embargo, no pasó nada. Nadie esperaba que después de una hora de total calma, el volcán Chichón lanzaría una explosión magmática que provocó un cráter de entre 150 y 180 metros y una columna que alcanzaría los 27 kilómetros de altura. La oscuridad se apoderó del cielo las siguientes 15 horas.

Si bien, la comunidad geológica del país ya tenía conocimiento desde 1930 de que en el cerro conocido como La Unión o Chichonal se escuchaban retumbos y se movía la tierra; el evento provocó gran desconcierto entre los pobladores que salieron huyendo hacia Villahermosa, Tuxtla Gutiérrez y Pichucalco.

Desalojaron a todos los habitantes del lugar, el área fue acordonada y el ejército cuidó que la gente no se acercara al volcán. Los días posteriores pasaron en relativa calma a pesar de las exhalaciones y los movimientos telúricos, pero el Chichón no dio tregua.

Al finalizar esa semana, las autoridades permitieron el regreso a sus hogares de gran parte de la población, sobre todo en el poblado de Francisco León, al suroeste del cráter, ahí permanecieron un convoy del ejército y un geólogo.

Ramiro Gómez / Corresponsal Diario de Chiapas

El volcán hizo erupción el día 28 de marzo de 1982, primero subió como un fuego al cielo, luego comenzó a tronar como sin un volteo estuviera descargando piedras. Después los tronidos de los rayos fueron incesantes e inmediatamente empezaron a caer piedras pequeñas. Caían y caían las piedras y rompían los techos de láminas de zinc y de cartón de las casas; la gente despavorida huyó, algunos se fueron caminando a Chapultenango y otros a Guadalupe Victoria. En aquel tiempo yo tenía 12 años cuando el cielo ardió. El lugar quedó como un desierto, los árboles y las casas sepultados, todo estaba triste.

Recuerdo que en el primer tronido del volcán los techos de las casas se acabaron por completo. A una de mis hermanas le cayó una piedra pequeña en la cabeza, la tiró al suelo inmediatamente y perdió el conocimiento, como pudieron mis papás, la levantaron y con mucho sacrificio la trasladaron a Villahermosa al hospital Rovirosa, con tal de que se salvara, ahí la hospitalizaron y la trataron. A los quince días despertó, recuperó su memoria; cuando se curó se levantó poco a poco, como si estuviera resucitando, balbuceaba algunas palabras que nadie le entendía, no recordaba nada, pero poco a poco recobró su normalidad.

En ese entonces, ya éramos damnificados del volcán, todo era muy triste, no teníamos dinero, ni familiares con quien ir. Mis padres decidieron que fuéramos a un poblado llamado C-29 en Cárdenas, Tabasco, apenas era un chamaco de 12 años, mis papás me jalaban de la mano para caminar, solo recuerdo muy vagamente, decían: el volcán ha explotado, eso ya lo vimos, lo importante ahora es seguir huyendo por si todavía nos quiere alcanzar, si nos salvamos, más adelante veremos qué hacer.

Cuando explotó el volcán la gente estaba preparando la tierra para sembrar, otros ya comenzaban a sembrar allá en el lugar que se conocía como ampliación y que estaba muy retirado de nuestro ejido y allá murieron, murieron como ocho familias, porque en ese lugar los agarró de sorpresa el volcán, allá se quedaron. Mi papá dice que ese día la esposa de don Agustín Estrada, se adelantó al lugar, llevando guajolote para la comida de los ayudantes, pero desafortunadamente, la mató el volcán, no le dio tiempo ni de correr, el señor se quedó solo y viudo.

Antes la vida era muy bonita, pero no sabíamos que iba a pasar en 1982, cuando temblaba la tierra, la gente no se preocupaba en lo que pudiera suceder. Los temblores comenzaron como cuatro meses antes de la explosión. Primero fue despacio y después cada vez eran más fuertes, para la gente se volvió algo normal, porque vivían en sus tierras, no querían salir, había mucho café y ganado. Ahora la tierra se volvió arenosa, ya es de tercera, ya no produce como antes. Si a la tierra no le dejas plantas, no tiene vegetación, cuando llega la temporada de calor todas las plantas se vuelven pálidas, no tienen fuerza, vitaminas, ya no hay árboles que hagan sombra, por eso, es importante conservar la naturaleza en el ejido, tiene que haber árboles para que podamos tener comida.

El volcán ya no está y ni va a renacer, lo que pasa, es que siempre tiene aire en su cráter, ahí donde salió todo cuando hizo explosión, la gente ya no dice nada, no tiene miedo, más bien ya no tenemos miedo.

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