Alfombras, colorida tradición de la Candelaria

M de R/ Diario de Chiapas

Cada 2 de febrero, las calles de Tuxtla Chico se llenan de color. Desde muy temprano, cientos de familias elaboran las tradicionales alfombras con aserrín para el recorrido de la Virgen Santa María de Candelaria.

Esta tradición, que lleva más de 42 años, surgió gracias a un grupo de habitantes que decidieron mostrar su devoción realizando alfombras con flores y posteriormente con aserrín pintado.

“Mi madre era conocida como Tachita; ella comenzó con lo de las alfombras junto con otras señoras. Primero, puro muralla con bugambilia, luego con aserrín que era pintado con Toki”, cuenta la señora Rosa Tercero López.

La elaboración de alfombras es un arduo trabajo en el que participan desde los más pequeños hasta los más grandes del hogar. Días previos a la celebración, los creyentes dibujan en el suelo el diseño elegido, pintan el aserrín y, por último, lo colocan de manera cuidadosa.

“Dos o tres días antes, esto es de estarse reuniendo, trayendo el aserrín, eligiendo el diseño. Debe quedar listo antes de las 7 de la noche para que todos los visitantes lo puedan apreciar antes del recorrido de la Virgen”, relata Jorge de los Reyes Herrera, habitante de Tuxtla Chico.

Alrededor de las 8:00 de la noche, cuando todas las alfombras están listas, la procesión de la Virgen da inicio y recorre alrededor de 2 kilómetros por las calles de Tuxtla Chico, deleitando a turistas locales e internacionales.

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