Bares de Tuxtla aumentan número de contagios

A. Marroquín / Diario de Chiapa

En Tuxtla Gutiérrez, los centros nocturnos de diversión y los institutos religiosos están provocando que las infecciones por covid-19 vayan en incremento, por la tolerancia y complacencia del Ayuntamiento (Ayto) que encabeza Carlos Morales Vázquez.

Pese a que representan un punto alto de contagio por aglomerar a decenas de personas en un solo espacio, los clubes nocturnos y los centros religiosos de Tuxtla Gutiérrez operan de forma irregular, porque no cumplen —a cabalidad— con las medidas y protocolos sanitarios establecidos por la Secretaría de Salud durante la pandemia por covid-19.

Visitado por menores y mayores de edad, los clubes nocturnos, discotecas y bares reciben a cientos de personas por día, quienes al ingresar a estos espacios de ocio dejan a un lado cubrebocas y caretas, por bailar y consumir los productos y servicios que se ofertan, donde la exigencia y vigilancia para su uso no es ni el mínimo.

A través de videos e imágenes que circulan en las redes sociales, se observa cómo los usuarios de estos espacios no solo no hacen caso omiso al uso del material sanitario, sino que también incumplen con las medidas de sana distancia, donde el aforo supera lo establecido para las empresas de dicho giro.

 

IGLESIAS RUIDOSAS E INFECCIOSAS

Por otro lado, feligreses en la capital del estado han sido captados en diversas ocasiones incumpliendo los protocolos y medidas sanitarias, por asistir a reuniones y misas masivas.

Pese a que el semáforo epidemiológico se encuentra en color amarillo en todo el estado de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez se hace caso omiso a estos lineamientos técnicos específicos para la reapertura de las actividades, siendo los creyentes pentecostales los más renuentes de la comunidad feligrés.

Lo anterior, se presenta tras el cúmulo de quejas ciudadanas que registra la iglesia pentecostés “Divino Salvador”, ubicada en la colonia Obrera de Tuxtla Gutiérrez, donde se acumulan decenas de personas por más 12 horas al día sin parar.

Además de generar contaminación auditiva, vecinos de la Obrera han denunciado que este espacio de culto religioso no es inspeccionado por el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, a pesar de que éstos están llenos por la mañana, tarde y noche.

“No hay día que hagan ruido, pero son los fines de semana donde hacen más bulla y cuando más gente llega y se llena, da pendiente porque es mucha gente y quién sabe de dónde vengan, porque desde las ocho de la mañana hasta las nueve o diez de la noche están ahí cantando, gritando y lamentando, el lugar está llenísimo, ocupan toda la banqueta para estacionar sus vehículos, para que se dé una idea de cuántas personas están ahí”, denunciaron.

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