La Iglesia Católica convocó a cientos de habitantes de los pueblos originarios que marcharon en la capital para llamar a la autoridad actúe contra los grupos criminales

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Miles de personas, en su mayoría habitantes de localidades golpeadas por la violencia del crimen organizado, se unieron en una sola voz, un sólo deseo de paz para el estado: ayer participaron en una multitudinaria procesión en esta ciudad.

A la Marcha por la Paz, convocada por la provincia eclesiástica de Chiapas, se sumaron miles de personas que iniciaron la caminata desde el santuario San Juan Pablo II, hasta la Catedral de San Marcos, en donde se realizó un acto litúrgico para recordar a las víctimas de la violencia y exigir a las autoridades que cumplan con el mandato popular que le reclama acciones contundentes, efectivas, para terminar con esta cultura de muerte que está fragmentando a poblaciones enteras.

Encabezaron este encuentro Rodrigo Aguilar Martínez, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez; Luis Manuel López Alfaro, obispo Auxiliar de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas; Miguel Montoya, Vicario de Justicia y Paz de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas; Agripino Méndez Victorio, administrador diocesano de Tapachula, y José Luis Mendoza Corzo, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Tuxtla.

Luego de caminar por el bulevar Ángel Albino Corzo y la Avenida Central, la multitud se concentró frente a la Catedral de San Marcos, en donde escucharon el mensaje de los clérigos, que fue un exhorto a construir la paz desde los hogares.

Al término del acto litúrgico, Rodrigo Aguilar Martínez, acompañado por los representantes de las otras diócesis, dijo en rueda de prensa que salieron a las calles para ser la voz de los que han sido silenciados e ignorados “por aquellos que tienen en sus manos el poder de actuar para impedir estos sufrimientos y no lo han hecho”.

La situación actual es de una “barbarie” que acrecienta el clamor de justicia en un grito tumultuoso, que reprocha el silencio cómplice y la indiferencia cínica de quienes no han querido atender esta gravísima situación, destacó.

Durante el encuentro con los periodistas, el clérigo señaló que la historia juzgará a quienes pudiendo hacer algo para evitar este baño de sangre, han optado por no reconocer el sistema de muerte que actualmente impera “y estarán en la memoria de los pueblos pobres como parte de sus verdugos”.

También comentó que ante la indiferencia al sufrimiento de miles de personas “la sangre de los muertos los perseguirá inquietando lo que les quede de conciencia”.

Junto al resto de los representantes diocesanos, señalaron que la situación en Chiapas es grave; miles de comunidades están siendo azotadas por un derramamiento de sangre que no se había visto, y que no se trata de un invento de los periodistas para afectar la reputación de algún gobernante, sino de una realidad que han preferido no aceptar porque muestra un evidente fracaso.

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