Edil convierte Tuxtla Chico en un polvorín

  • Pese a que el viernes último se suscitó un fuerte incendio a causa de pirotecnia acumulada, Julio Gamboa solapa la venta desmedida de cohetes en pleno centro

José Cancino / Diario de Chiapas

Pese al letal incendio a causa de la explosión de pirotecnia que destruyó seis locales comerciales el pasado viernes en Tuxtla Chico, el alcalde Julio Gamboa Altuzar solapa la venta de explosivos en el mercado público de la localidad, en pleno centro de esta cabecera municipal.

El munícipe no ha implementado operativos de restricción, prohibición y regulación de venta de cohetes en esta población limítrofe con Guatemala, de donde proviene la mayoría de la mercancía explosiva e ingresa al país de manera ilícita.

Los cohetes son comercializados y en entregados directamente a la manos de menores de edad, algunos con el consentimiento de sus padres y otros que llegan solos a comprar en dicho centro de abastos.

La venta desmedida y sin ningún tipo de control se da a unos cuantos pasos de la presidencia municipal, donde en días pasados se celebró la inauguración y el encendido de un árbol navideño, con la quema de pirotecnia en demasía.

El incendio ocurrido el pasado viernes casi a la medianoche, fue producto de la acumulación de cohetes en varios establecimientos situados en la Avenida Central Hidalgo, una de las más transitadas en la mancha poblacional.

En el punto, el fuego acabó con mercancías valuadas en miles de pesos y también que los locales quedaran reducidos a ceniza, sin que la autoridad municipal implementara los dispositivos de seguridad pertinentes. A consecuencia de este fatal hecho, pobladores de Tuxtla Chico exigen a el alcalde Julio Gamboa se implementen los operativos pertinentes, sin embargo, hasta entonces sigue dando consentimiento a la venta de explosivos, lo que convierte a la localidad en un polvorín.

Mientras tanto, el departamento de comunicación social, a cargo de Víctor Palacios, señaló en un boletín que el incendio fue atendido por Protección Civil municipal y policías de la localidad, cuando en realidad no tuvieron la capacidad para atender la emergencia y socorristas de Tapachula y Cacahoatán apagaron el fuego.

Pese a no tener la agilidad de respuesta, la venta de cohetes es el ‘pan de cada día’ y la quema de estos un serio riesgo para la población tuxtlachiquense.

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