El debate de la eutanasia

  • Genera una discusión política, académica y religiosa, entre la ética, la salud y los derechos humanos
  • Legalizarla no implica solo permitirla, sino que ello significa contar con leyes y límites para cuidar a los individuos y evitar abusos de esta acción médica: Paulina Rivero

Ainer González / Diario de Chiapas

Una de las situaciones más extremas o momentos de crisis por los que podemos pasar es la muerte de un familiar o amigo, sobre todo si esa persona ha pasado por un largo periodo de agonía tras una enfermedad o accidente.

Esta situación ha dado lugar a importantes reflexiones no solo desde la medicina, sino también desde la filosofía y las ciencias sociales; de tal forma que las posturas en cuanto al  tema de la eutanasia, han generado un debate político, académico y religioso, entre la ética, la salud y los derechos humanos.

En este hilo de ideas, Paulina Rivero Weber, directora del Programa Universitario de Bioética (PUB) de la Universidad Autónoma de México (UNAM), expone que legalizar la eutanasia en México no implica solo permitirla, sino que ello significa contar con leyes y límites para cuidar a los individuos y evitar abusos de esta acción médica.

“Legislar al respecto es un asunto de justicia social, debe ser una opción para todos”. Actualmente, añadió, se aplica, aunque no esté legislada y acceden a ella quienes tienen recursos económicos para pagar un hospital privado o para viajar a otro país a realizar el proceso”, refirió en la Semana de la Eutanasia, que organizó el PUB y la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados.

Dentro de sus aporte en cuanto a “¿Qué es y que no es eutanasia?”, la doctora en Filosofía, precisa que no se puede hablar de una definición al concepto si esta acción no la realiza un médico, pues así está estipulado, donde además, aclara que si no hay una petición expresa del paciente, tampoco se puede hablar de eutanasia.

Al analizar el concepto de manera interdisiciplinaria, menciona que la eutanasia suele ser confundida con la idea de “muerte digna”, cuya expresión es acotada de este proceso que es universal, con el acto médico de poner fin a la vida a partir de la petición expresa de un paciente.

“No debemos hablar de muerte digna, (porque) esta idea es variable, cambia de acuerdo a las diferentes ideas de dignidad, la eutanasia en cambio tiene una única definición en todo el mundo, es el acto médico llevado a cabo a petición expresa del paciente desahuciado que no desea vivir con dolor o sufrimiento inevitable su agonía. Dialoguemos como seres humanos racionales que somos, por el bien de todas y todos”, destaca.

Por tanto, Rivero Weber considera en que la eutanasia es un acto de compasión y se extiende a toda la sociedad, basado en el significado del respeto a la autodeterminación de un individuo y a su libertad individual.

Sin embargo, esta autodeterminación del individuo a partir de la libertad de elección de vivir o no, no ha sido del agrado de la iglesia.

El Vaticano ha criticado esta postura al considerar que “incurable no es nunca sinónimo de ‘in-cuidable’”, por lo que su posición como iglesia al tema de la eutanasia es “un crimen” que atenta “contra la vida humana”.

“La Iglesia es contraria al ensañamiento terapéutico, pero reitera como “enseñanza definitiva” que “la eutanasia es un crimen contra la vida humana”, y que “toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave” que “ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo”, expone la iglesia católica a través de su canal de comunicación Vatican News.

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