Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Una evolución frenética y muy marcada la que tuvo el Instituto de Capacitación y Vinculación Tecnológica del Estado de Chiapas (Icatech) en estos seis años, al ser un instituto que se reencontró con su misión y la llevó a cabo, en beneficio de más de 40 mil chiapanecos.
De la mano de su titular, Fabiola Lizbeth Astudillo Reyes, este instituto se desmarcó de los manejos que la habían dejado mal parada para consolidarse como uno de los grandes aciertos de este sexenio.
“Era una institución, que su nombre lo dice Instituto de Capacitación y Vinculación Tecnológica, pero no tenía nada de tecnológico, tuvimos que implementar, empezar a hacer un análisis de toda la información, simplificar los procesos, sistematizar, eso fue un logro de los primeros tres años”.
Expresó que en estos seis años de servicio caminó por el estado palpando la necesidad de la gente y con ese conocimiento poder realizar políticas y acciones dirigidas a esos lugares con diversas necesidades.
En los primeros tres años, la funcionaria destacó la simplificación de procesos, el análisis administrativo de la institución, el crear mejoras regulatorias en la institución y sistematizar.
El compromiso del Icatech en este sexenio dijo, ha sido el de llegar a cada municipio con las herramientas de capacitación, ya que hay personas que no tienen recursos para trasladarse y poder llevar un curso.
“Cuando yo llego, me encuentro que hay aulas móviles, camiones, pero ya totalmente destruidos, ya prácticamente eran chatarra, entonces empezamos desde el día dos a ver cómo los íbamos a rehabilitar, esas aulas móviles fueron rehabilitadas”
En Pandemia
Recapitulando, habló sobre la etapa de pandemia y de cómo esta trajo beneficios al instituto, situación contraria a los diferentes aparatos gubernamentales.
“La pandemia para el Icatech marcó la diferencia, fue el ¡Bum! del Icatech, porque ahí fue donde entramos y vimos la necesidad de implementar los cursos a distancia que no los teníamos, entonces creamos el Icatech virtual y empezamos a capacitar puros temas blandos”.
Temas sensibles como la motivación o tanatología que dijo, fueron un éxito, tanto que personas de otros estados se inscribían para poder ingresar a estos cursos y poder pasar el encierro de pandemia de una manera más relajada.
“Ese proceso de la pandemia, cambiamos muchas vidas, porque mucha gente caía en depresión, mucha gente perdió a sus seres queridos, y vieron en la capacitación del Icatech una salida, una luz de cómo poder manejar sus emociones, eso fue lo que detonó y nos volvimos un referente a nivel nacional”.
El Icatech comenzó a implementar protocolos que dé inicio fueran a distancia, para dar paso a una capacitación híbrida (a distancia y presencial), para ello realizaron un protocolo de presencia que fue validado por la Secretaría de Salud para proteger a las personas que se llegaban a capacitar; esto trajo buenos dividendos económicos.
“Nosotros fuimos haciendo un ahorro considerable (desde pandemia) y gracias a eso es de que pudimos con ingresos propios comprar aulas móviles, de capacitación, compramos tres totalmente equipadas, pudimos construir las instalaciones”.
Reconoció la labor conjunta de los trabajadores del Icatech; “todas las unidades de capacitación, hicieron un trabajo maravilloso en todas sus regiones y caminaron todos los municipios, se extendió la red que capacitábamos a toda la ciudadanía, llevamos más de 40 mil capacitados en esta administración y creo que vamos contando”.
Al día de hoy el Icatech capacita a las distintas estancias de gobierno con temas de su interés, además de no dejar olvidada a la población en general a los cuales les dan prioridad.
“Aquí el único requisito es voluntad, ganas de crecer, ganas de aprender; aquí lo que pedimos es que tienen que ser personas mayores de 15 años: es lo que nos marcan los estatutos”.
La coordinación que tuvo con el gabinete estatal ayudó a que se detectaran las necesidades de cada ente gubernamental, para luego realizar una paquetería de cursos en donde puedan cubrir estas necesidades.
“Hacíamos reuniones con los presidentes municipales, les explicábamos el beneficio de la capacitación, es la bondad que tiene la capacitación, transformamos vidas, tocamos corazones de cada una de las personas porque no solo es que van a aprender algo; les cambias la vida y no solo a una persona, a una familia”.
Esta labor conjunta fortaleció todo el sistema de trabajo; “como les mencionaba, tenemos 11 unidades de capacitación que están en las diferentes regiones del estado empezando con Tuxtla, Tonalá, Jiquipilas, Tapachula, Comitán, Yajalón, Ocosingo, Reforma, Catazajá y que cada unidad de capacitación es diferente”.
El trabajo es analizar las necesidades de cada zona del estado y tropicalizar la capacitación, para que sea atractivo para la gente de cada zona. Ya que en su mayoría en las zonas urbanas buscan capacitación profesional, mientras que en las zonas rurales y comunidades buscan aprender oficios.
De acuerdo a la demanda y la necesidad es como se contratan los capacitadores, ya que todos ellos son contratados por cursos.
“Lo de los instructores, sacamos convocatorias a nivel estatal, con el perfil idóneo, qué es lo que necesitamos de cada capacitador para que pueda impartir ese curso; y tenemos un padrón muy amplio de capacitadores”.
El cierre
Actualmente, los cursos que se impartan en las aulas móviles del Icatech son totalmente gratuitos al ser de beneficio social, mientras que los cursos que se imparten en las unidades de capacitación si tienen costo de recuperación.
“Porque capacitamos a todos los sectores, nosotros damos también cursos de anticorrupción, de archivo, de entrega recepción, damos cursos de inglés, de francés, hay una gran diversidad”.
Dijo que con los recursos propios optaron por buscar levantar el nuevo edificio para tener las oficinas centrales y con ello dejar un legado para lo que es la capacitación en el estado.
“El Icatech tiene 24 años de creación, de haber nacido, y desde que nació rentaba oficinas administrativas (oficinas centrales); y pues era un costo muy alto para la dependencia poder costear esa renta”.
El espacio ya estaba, solo hacía falta edificar; “en este terreno ya estaba la unidad de capacitación Tuxtla, pero pues había bastante espacio para poder edificar las oficinas centrales y empezamos; nos llevó un tiempo, tres años porque lo fuimos haciendo con ingreso propio”.










