La fe en tiempos revueltos

Inició ayer el culto guadalupano, un fenómeno de millones en todo México y Chiapas; el descenso en el número de creyentes, es un fenómeno del que Chiapas no está exento

-Inició el culto guadalupano, un fenómeno de millones en todo México y Chiapas; el descenso en el número de creyentes, es un fenómeno del que Chiapas no está exento

Marco Alvarado/ Carlos Rosales / Edén Gómez / Diario de Chiapas

Diseño: Luis Méndez

Millones de creyentes en la Virgen de Guadalupe saldrán durante estos días y hasta el 12 de diciembre, para vivir una devoción cuyas raíces provienen de un evento sobrenatural ocurrido hace 493 años en México.

Esta devoción sólo es comparable con la cantidad de fieles que acuden a Lourdes, Francia y Fátima, Portugal, que son, además de la mexicana, las únicas supuestas apariciones que la Iglesia Católica reconoce plenamente.

Los recintos marianos de todo el país, como en la Iglesia de Guadalupe de esta ciudad, se convierten en el punto culminante para los peregrinos que sostienen lo que se considera el máximo milagro ocurrido hace 493 años.

Un evento polémico ocurrido en el cerro Tepeyac, que es hoy una de las columnas de fe más importantes del catolicismo mexicano y del calendario decembrino.

La historia de la fe cristiana

De acuerdo con la creencia de la Iglesia Católica mexicana, la historia comenzó a principios de diciembre del año 1531, en la que juega un rol importante un indígena identificado como Juan Diego, hoy elevado a la categoría de Santo.

Mientras que la Agencia Católica de Informaciones (ACI), reconoce que los pueblos mesoamericanos, desde tiempos remotos, veneraban en el cerro Tepeyac a una deidad a la que nombraban Tonantzin, y que por esta razón fue más fácil la asimilación de la otra supuesta aparición, ocurrida ya en tiempos de fuerte presencia española.

De hecho, en el culto guadalupano del siglo XXI perviven elementos importantes del sincretismo que dio origen al mito: en la imagen que hoy se venera, como el cabello, que lo lleva suelto, lo que entre los aztecas era señal de virginidad; mientras que sus manos están juntas en señal de recogimiento, en profunda oración. La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, que podría simbolizar la unión de dos razas distintas.

Su gravidez se constata por la forma aumentada del abdomen, donde se destaca una mayor prominencia vertical que trasversal, lo que corresponde a un embarazo en su última etapa.

El ayate celosamente guardado en el recinto construído en su honor, en la Ciudad de México, donde supuestamente se plasmó la imagen, la muestra rodeada de rayos dorados que le forman un halo luminoso o aura, y está de pie en medio de la luna, y no es casual que las palabras México en náhuatl son “Metz – xic – co” que significan “en el centro de la luna”. También, es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los hilos de la fertilidad femenina y terrestre.

Mientras que la flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin es el símbolo principal en la imagen de la Virgen: es el máximo símbolo náhuatl y representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo.

Hoy esta creencia arropa a millones de niños, niñas, ancianos, mujeres, personas de diferentes estratos sociales y capacidades económicas que depositan en la poderosa imagen sus esperanzas, miedos, incertidumbres, favores y agradecimientos, y que los lleva a vivir el 12 de diciembre con el mayor de los éxtasis posibles, buscando la mayor cercanía con aquello que sujeta y fortalece su fe.

Más creyentes y menos católicos

Aunque el culto a la Virgen de Guadalupe se mantiene como una de las más grandes expresiones de fe, el descenso en el número de creyentes, la diversidad de cultos y hasta un aumento en la población de personas que no forman parte de ningún culto religioso, es un fenómeno del que Chiapas no está exento.

Incluso la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), máximo órgano de la Iglesia Católica en nuestro país, reconoce que hay distanciamiento entre la Iglesia y la población, esto pese a que México es el segundo país del mundo en número de católicos, con cerca de 100 millones de bautizados, aunque la proporción de católicos no deja de disminuir.

Del 89,7 por ciento de la población en 1990 al 77,7 por ciento en 2020, y los números siguen bajando.

En el terreno de la fe y de las creencias religiosas, Chiapas ofrece uno de los panoramas más dinámicos observados en el país en la última década, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, referente a las religiones.

Al hacer las comparaciones entre 2010 y 2020, se observó que hay un menor porcentaje de fieles de la iglesia católica, un mayor porcentaje de fieles de las iglesias protestantes y evangélicas, de 7.5 a 11.2 por ciento y, sobre todo, un mayor porcentaje de personas sin religión, de 4.7 a 8.1 por ciento, con un 2.5 adicional de personas sin adscripción religiosa.

Aumenta la población sin religión

La presencia de personas sin religión donde superan por cinco puntos su promedio nacional se concentra a partir de localidades que tienen entre 100 mil y casi 250 mil habitantes, mientras que el ámbito rural cuenta con presencia católica, protestante y evangélica, en contraparte, en las ciudades más pobladas destaca el catolicismo y quienes se reportan sin religión.

Ahora bien, actualmente Chiapas está entre los 10 estados con menos del 75 por ciento de su población declarada católica, y entre las 12 donde se reporta un aumento de asistentes a las iglesias protestantes y evangélicas.

Sin embargo, llama la atención que las personas sin religión ya eran un grupo declarado en Chiapas en el año de 1990, con un 10 por ciento de su población, cifra que se mantuvo en 2020, y a la que se sumaron 13 estados más, con un 10 por ciento o más de personas sin religión, o que se reportan como creyentes, pero no tienen adscripción religiosa.

Peregrinar no solo es tener valentía, sino de mucho fervor

Peregrinar no solamente es un acto de valentía, sino de fe hacia la Virgen de Guadalupe, en donde año tras año, miles de feligreses se unen a las diversas peregrinaciones que se realizan sin importarles el peligro que puede representar.

Jonathan Yañez Tovilla, fundador del grupo de Peregrinos de Jericó, comentó que, desde el 2008, a sus 16 años aproximadamente, se aventuró a peregrinar solo con su moto, ya que tenía esa fuerte devoción hacia la Virgen y con el paso de los años, comenzó a unirse más gente a su peregrinación.

“Desde muy pequeño, me nació la curiosidad de experimentar el acto de peregrinar y me decidí irme de Jericó a Tuxtla Gutiérrez con mi moto jalando un carretón lleno de flores, luces, música y con la imagen de Virgen de Guadalupe. Posteriormente, se empezaba a unir más gente y así formé mi propio grupo de peregrinación”, acotó.

Actualmente, peregrina con más de 30 personas con sus motos y camionetas y dijo que, gracias al fervor que todos tienen, nunca les ha pasado algo malo o algún carro que se les haya descompuesto durante la peregrinación que realizan. 

Destacó que, la acción de peregrinar puede ser muy peligroso en la carretera, porque hay gente que no cree en la Virgen de Guadalupe y hace maldad. Sin embargo, dijo que tienen la fe de estar siempre protegidos por Dios y su madre.

“Siempre va uno con miedo porque hay gente que te avienta el carro como si quisiera atropellarte o te ponen las luces altas y eso impide ver tu camino. Hay quienes no creen y consideran que es algo absurdo y lo peor de todo, es que tratan de molestarte y es muy peligroso de noche”, recordó.

Pero, aclaró que siempre tienen la protección de la Virgen de Guadalupe, ya que se encomiendan y rezan en el camino para qu, puedan llegar bien a la iglesia y regresar con vida a sus hogares y todo gracias a la fe.

Por su parte, Raúl Octavio Domínguez Ochoa, uno de los integrantes del grupo de Peregrinos de Jericó, comentó que, durante el trayecto de la peregrinación ocurren “milagros” o eventos inesperados que, en ocasiones basta la fe para creer en la presencia de la Virgen de Guadalupe.

“El año pasado, tuvimos un pequeño detalle con una moto que llevábamos, porque el mismo aire me derribó la unidad y caí muy fuerte con la imagen de la Virgen de Guadalupe: afortunadamente, no se rompió, pese a que fue muy dura la caída y quedó intacta, ahí, pude sentir que, la Virgen de Guadalupe nos protege ante todo el mal que se nos pueda presentar”, exclamó.

Recalcó que, su peregrinación inicia desde el 10 de diciembre en la colonia de Jericó del municipio de Parral, de ahí van rumbo a Puerto Arista y posteriormente, el día 12 del mismo mes, tienen la misión de llegar a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y pasar frente a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Dijo que, cuando culminan con la peregrinación y llegan al lugar deseado, sienten una fuerte alegría acompañada de calor y mucho gozo dentro de cada uno de los peregrinos, ya que logran su objetivo de este acto simbólico y de fe hacia la Virgen de Guadalupe.

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