INAH Chiapas investiga sobre los cánticos lacandones en Chiapas, un vistazo etnográfico sobre lo que hace poco más de 120 años, era algo muy normal en ellos
Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
A pesar de que los lacandones son una etnia reconocida y valorada en nuestro país por sus propias tradiciones y su estrecha conexión con la vida natural de la selva, han perdido aspectos que les brindaban identidad como pueblo en su camino hacia la modernidad.
Víctor Manuel Ortiz Villarreal, profesor e investigador adscrito a la sección de arqueología del Centro INAH Chiapas, está investigando los cánticos lacandones en Chiapas, proporcionando un vistazo etnográfico a lo que solía ser algo muy común entre los lacandones hace más de 120 años.
“Es una lástima que algo que solía ser tan cotidiano esté técnicamente perdido. Actualmente, no sé si hay lacandones que conozcan los cánticos o que los improvisen como solían hacerlo los antiguos jefes. De hecho, solo los jefes eran quienes los realizaban”, expresa el investigador.
El investigador menciona que los primeros escritos sobre estos cánticos datan de finales del siglo XIX, donde se mencionaba que solo los jefes podían entonar estos cánticos en un centro ceremonial o ermita, ya sea en el interior de sus hogares o en lugares cercanos.
Estos cánticos solían ser peticiones a sus dioses para obtener una mejor cosecha, para solicitar lluvia e incluso para protegerse de enfermedades causadas por el Cashtlan, un ente espiritual.
El trabajo realizado por este especialista tiene como objetivo la recuperación del patrimonio inmaterial de los lacandones.
“Se trata de una cuestión de recuperación etnográfica, de rescatar aspectos que puedan ser de interés para aquellos de nosotros que trabajamos en la selva. Aunque no está claro si tendremos fondos para seguir excavando, al menos podemos plantear proyectos en los que no sea necesario gastar, sino simplemente investigar”, comenta.
Desafortunadamente, la presencia constante de turistas en estas zonas lacandonas ha provocado el desinterés hacia su cultura, lo que ha llevado a la pérdida de rasgos etnográficos de los lacandones, incluyendo estos cánticos.










