Las ovejas negras de la 4T

Como en los tiempos de Juan Sabines Guerrero, donde un grupúsculo de amigos se hicieron ricos al amparo de la ley, como los hermanos Antonio y Alejandro Gamboa López, en esta administración, José Uriel Estrada Martínez, titular de la Auditoría Superior del Estado y su amigo del alma, Jesús Domínguez, son los que traicionaron la confianza al gobernador Rutilio Escandón Cadenas.

Los negocios obtenidos para presionar a los presidentes municipales para que se “mocharan” con obras, condicionando así que pudiera cuadrar las cuentas públicas de los ediles, son el lunar que en muy poco tiempo será la nota nacional, pues se ha demostrado que la corrupción es el platillo fuerte de este funcionario de la ASE y de su amigo.

Ambos operan bajo la mano de sus hermanos, quienes son los que a lo largo de este sexenio han visitado a los alcaldes de Chiapas, para presionarlos a que les otorguen obras sin que medie la licitación pública. En el caso de José Uriel, su operador “político” es su hermano Óscar Estrada Martínez, quien negocia los contratos, ofrece ayuda legal financiera que hace la propia ASE, además de encargarse de “lavar” dinero a través de empresas que maneja desde la capital tuxtleca.

Sólo basta conocer el registro de sus operaciones de la constructora ESES Grupo Constructor SA de CV, propiedad de Uriel y Óscar, a este último, a quien conocen como el mote de “El chorizo”. Casualmente, Jesús Domínguez, con su hermano conocido como “El Chorizo Embutido”, es el otro brazo ejecutor para exigir obra pública a través de dicha empresa, financiada por José Uriel, pero operada a nombre de Óscar.

Estos cuatro sujetos serán los que afectan la imagen del jefe del Ejecutivo estatal. Las ovejas negras del sexenio, quienes traicionaron. Además, el titular de la Auditoría Superior del Estado tendrá que explicar las omisiones que ha hecho en sus declaraciones patrimoniales, como sus lujos en la compra de artículos no corresponden a lo que gana como funcionario público.

Una afrenta directa al mandatario que seguramente para estos momentos debe estar arrepentido de haberle dado su confianza en tareas extremadamente delicadas, que requieren compromiso con el pueblo, no que se utilice el cargo para su beneficio personal.

O acaso comprar muebles por un valor de 350 mil pesos en un solo día y al contado, aunado a la adquisición de una camioneta valuada en poco más de un millón, ambos rubros en un año, no es más que su sueldo declarado ante el SAT, que redondea en el millón de pesos netos, sin tomar en cuenta los descuentos.

Si el Congreso del Estado quiere salir bien librado de la corrupción que todo indica impera en la ASE y en estos operadores de la cuarta transformación, lo viable es que audite a la propia ASE y limpie su nombre, porque entonces empezarán a salpicar las consecuencias a estos actos contrarios a la legalidad.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *