- “Es una tarea gratificante y hasta doloroso porque cuidar a tu familia es algo muy difícil”, dice
- Existe un padrón de 7 mil 408 enfermeras y enfermeros como pilar transversal en la atención de los servicios
- Laboran en las mil 90 unidades fijas y móviles; en el sector Salud trabajan 12 mil 259
Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
El festejo del Día de la Enfermera era el 6 de enero de cada año, sin embargo, en la actualidad no solo se celebra en México, ahora se celebra de manera internacional cada 12 de mayo.
Esta celebración se genera ante la necesidad de reconocer y aplaudir una labor tan importante en el sector médico, pero también en el sector social, puesto que fue a través de la labor que realizara la enfermera Florence Nightingale, formada en Inglaterra, a la que se le atribuye la creación de la Enfermería Profesional, por lo que a su natalicio se escogió esta fecha.
María Enith Mesa Castillejos es licenciada en enfermería y actualmente personal de línea en la consulta externa en ginecología, obstetricia, pediatría y neonatología en el hospital Rafael Pascacio Gamboa, perteneciente a la Secretaría de Salud en Chiapas. “Ser enfermera es una gratificante, difícil, y hasta doloroso”, dijo.
Con 46 años y 8 meses como enfermera, María Enith ha tenido que pasar por diversas circunstancias, gratificantes y otras no tanto, incluso dolorosas, al ser quien ha cuidado de familiares.
Originaria de la capital del estado, inició a los 18 años como voluntaria en el área médica, sin embargo, el amor y la vocación, como señala, se fueron reafirmando, por lo que hoy con más de cuatro décadas, afirma ha sido feliz y se mantiene enamorada de su profesión.
LA PRUEBA
Señaló que su jefe en el área de enfermería, le realizó una prueba para saber si había o no vocación en ella, por lo que, en sus inicios como voluntaria, y con tan solo la primeria en cuanto al estudio, asistió a una autopsia, situación que superó para bien.
“Una de las pruebas principales que se me realizaron fue ingresarme una autopsia; el sentimiento es raro al ver a una persona que dejó de existir; sólo me llamaron, me llevaron, vi el cuerpo, era un señor de la Nestlé que había sufrido un accidente”, dijo.
PACIENCIA Y SENSIBILIDAD
María Enith refiere que debe haber tacto, prudencia y sobre todo, paciencia y análisis de los pacientes para ofrecer un buen servicio.
“Una enfermera tiene que ser observadora, observar lo que va a tratar Porque no solo se tocan y nada más voy a ver qué es lo que tiene en realidad mi paciente, voy a sensibilizarme de acuerdo a lo que mi paciente requiera”.
PREPARACIÓN
“Estudié la carrera de enfermería, antes solo había lo Tapachula y Tuxtla Gutiérrez; fui el segundo grupo de enfermeros, ya trabajadores, que se fueron a preparar por la necesidad de que no había personal capacitado en el sector médico”.
LA FAMILIA
Una de las situaciones que la ha marcado a lo largo de su vida tanto profesional como personal es poder desempeñarse en cada rubro, situación que determinó como difícil ya que hay que hacer sacrificios y uno de los más grandes es dejar a los hijos.
“Es difícil porque se enferman, muchas veces por eso hay ausentismo en el sector laboral porque no hay una guardería, porque no hay diversos beneficios que se necesitarían para las mujeres, sobre todas las que son mamás. Siempre se ha pedido al sindicato, por ejemplo, una guardería, pero hasta el momento no se atiende”.
PANDEMIA
Con respecto a la pandemia, aseguró que ha sido un reto importante. Lamentablemente el tema humano, en este caso de salud, fueron cuestiones que se mezclaron sobre todo con la convicción y vocación que debe de tener cada sector, ya que durante toda la pandemia se trabajó de acuerdo a esta necesidad”.
“Se estuvo trabajando al 100, el trabajo no paró, se estuvo trabajando porque era una gran necesidad de salir adelante, aunque muchos compañeros resultaron ante esta situación hipertensos, diabéticos, se contaminaron y no aguantaron el tema de la pandemia, pero se tuvo que trabajar en favor de la salud”, expresó.
EL RETO MÁS GRANDE
Dentro de esta profesión que tiene a la vida y a la muerte tan cerca hay momentos difíciles y algunos dolorosos, sin embargo, el reto más grande que ha tenido a lo largo de estas cuatro décadas como enfermera es haber sido una enfermera de su mamá; hace 25 años murió, pero fue el proceso más difícil en toda su vida cómo enfermera.
“Me tocó despedir a mi madre, una situación muy difícil porque el ser enfermera lo era todo para mi mamá; ante este reto y ante estas circunstancias me tapé la cara y me puse a llorar por la pérdida de mi madre; eso ha sido la situación más difícil de mi vida”.
Finalmente dijo que la vocación es necesaria, por ello a todos quienes desean llegar a esta profesión lo hagan por vocación y no por equivocación; yo amo ser enfermera, si Dios me llamara y me diera la oportunidad de nueva cuenta vivir, elegiría ser enfermera.










