• Se vive una tradición, en honor a Asunción, que hace emocionar a todo un pueblo
Edgar Ruiz/Diario de Chiapas
Ocozocoautla.— No fue solo una peregrinación. Fue un encuentro de fe que volvió a conmover a miles de creyentes. Desde muy temprano, la carretera entre Ocozocoautla y Ocuilapa se transformó en un camino de oración, promesas y esperanza para acompañar a la Virgen de la Asunción en su tradicional regreso al lugar donde, de acuerdo con la tradición, decidió quedarse.
A las 6:00 de la mañana, la imagen salió de la parroquia de San Juan Bautista. A cada paso se sumaban más personas. Algunos caminaban descalzos, otros cargaban imágenes religiosas, mientras familias completas recorrían más de 15 kilómetros movidas por una misma convicción: agradecer un favor recibido o pedir la intercesión de la Virgen.
Sin embargo, el momento más esperado llegó al mediodía, cuando la imagen apareció en las calles de Ocuilapa de Juárez.
Las campanas comenzaron a sonar y una multitud esperaba su llegada. Apenas la Virgen estuvo al alcance de los fieles, las emociones desbordaron el ambiente. Hubo quienes se acercaron con el rostro cubierto de lágrimas, otros se arrodillaron en plena calle para elevar una oración y muchos extendieron las manos buscando tocar el anda que la transportaba.
Desde ambos lados del recorrido, niños, jóvenes y adultos lanzaban pétalos de rosas y confeti, formando una colorida lluvia que acompañó el ingreso de la imagen al templo. Entre aplausos, cánticos y vivas a la Virgen, la comunidad recibió a quien consideran mucho más que una imagen religiosa: la protectora de sus familias y el símbolo de una historia que ha unido generaciones.
La tradición cuenta que la imagen original apareció en Ocuilapa y que, aunque fue llevada a Ocozocoautla, siempre regresaba misteriosamente al sitio donde fue encontrada. Aquellos hechos dieron origen a una de las celebraciones religiosas más importantes de la región, en la que cada 10 de agosto la Virgen vuelve a su pueblo entre la devoción de miles de personas.
En esta ocasión, la peregrinación contó con la presencia del arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, quien se incorporó al recorrido y destacó la organización, el fervor y la fortaleza de una tradición que continúa viva.
Con el arribo de la imagen inició oficialmente la Fiesta de la Virgen de la Asunción, una celebración que durante los próximos días reunirá a peregrinos, visitantes y familias enteras en torno a actividades religiosas y culturales.
Porque en Ocuilapa, la llegada de la Virgen no se mide por los kilómetros recorridos, sino por las lágrimas que provoca, las promesas que renueva y la fe que, año tras año, vuelve a reunir a todo un pueblo.










