Retenidas:
36 máquinas pesadas
47 equipos menores
234 trabajadores afectados
Enrique Buenrostro/Diario de Chiapas
A nueve días de haber sido tomada la obra del Paso a Desnivel del Libramiento Norte Poniente, en Tuxtla Gutiérrez, por presuntos estudiantes de la Escuela Normal Rural Mactumactzá, un total de 36 vehículos de maquinaria pesada, 47 equipos de trabajo de menor tamaño y 234 trabajadores de distintas especialidades están siendo afectados, informó la Secretaría de Obras Públicas del Estado.
Se dio a conocer que se mantienen retenidas excavadoras, retroexcavadoras, vibro compactadores, moto conformadora, perforadora, grúa hidráulica, camiones de redilas, equipos de martillo hidráulico, chicote vibrador a gasolina, bailarinas, cortadoras de concreto, revolvedora, plantas soldadoras, generadores de energía, motobomba, entre otros.
Mientras que, en relación con el personal de obra, están siendo afectados albañiles, especialistas en construcción, ayudantes en general, cabos de oficios, carpinteros, fierreros, fontaneros, operadores de maquinaria pesada, choferes y soldadores.
Del 24 de marzo a la fecha, lapso que ha estado retenida la obra, las pérdidas económicas ascienden a 4 millones 100 mil pesos, equivalente en promedio a 455 mil pesos diarios.
VICIOS Y PRIVILEGIOS DE LOS “ESTUDIANTES” DE “LA MACTU”
A pesar de que los 527 alumnos de la Escuela Normal Rural Mactumatczá reciben 2 mil 400 pesos mensuales por concepto de Becas Benito Juárez y tienen infraestructura apropiada para el ejercicio teórico y práctico de sus clases, desde hace más de una semana, los “estudiantes continúan con bloqueos, secuestro de camiones y de la obra del Paso de Desnivel del Libramiento Norte Poniente en Tuxtla Gutiérrez.
Y es que tan solo de enero a marzo del 2022 han recibido 6 millones de pesos (2 millones de la Federación y 4 del Gobierno del Estado), es decir, les han otorgado 2 millones de pesos mensuales, para alimentación, útiles escolares, uniformes deportivos y combustibles.
El mantenimiento anual de esta escuela es de 27 millones de pesos, sin embargo, la utilizan como búnker para guardar cohetones y bombas molotov, así como para el secuestro de camiones, autobuses y pipas de combustibles.
Cuentan con dormitorios y más de diez hectáreas para desarrollar proyectos productivos, sin embargo, todo esto está en el abandono, porque prefieren 3 millones de pesos que han conseguido de las tomas de casetas, robar mercancía como sabritas, pan bimbo, refrescos y combustibles.
Hoy los apoyos para alimentos se entregan de manera directa y no a los líderes estudiantiles como se hacía antes, de acuerdo con la instrucción del presidente Andrés Manuel López Obrador, a fin de que sean los alumnos, de manera individual, quienes decidan dónde y cómo gastarlos.
Ante esto, el Comité Estudiantil pretende regresar a las mismas prácticas de administrar los recursos y amenazan a los compañeros que no comulgan con ellos.
Y por si fuera poco impera un autogobierno que ha llevado al hospital, incluso cobrado la vida de los alumnos de nuevo ingreso, quienes son sometidos a la famosa “novatada”.
Debido a que se la pasan más tiempo en actos vandálicos, no atienden sus clases y reprueban los exámenes para obtener una plaza docente, en cambio exigen a sus maestros calificaciones automáticas sin merecerlo, solo por ser del Comité Estudiantil.
Cabe señalar que la mayoría de sus demandas no corresponden a peticiones genuinas, es decir, no retribuyen a la pedagogía que caracteriza a las normales, sino que exigen prerrogativas relacionadas con la conquista de intereses que lesionan el bien común y razón de ser de esta escuela.










