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Piden cárcel para Amet Samayoa

MdR / Diario de Chiapas

En las redes sociales la población está pidiendo que la justicia proteja a Claudia, la mujer que fue atacada la mañana del viernes 29 de julio por Amet Samayoa Arce, quien le disparó en al menos cinco ocasiones y huyó dejándola con una herida en la pierna derecha.

También, que la Fiscalía General del estado lo detenga y presente para terminar así con las suposiciones de que, cobardemente, pretende tener impunidad desvirtuando el ejercicio periodístico ya que, como es sabido, Amet Samayoa es el director de un periódico local.

Ignorar el reclamo de la población sería un error. Puntualmente, el gobernador Rutilio Escandón Cadenas ha dicho que en Chiapas “hay cero tolerancia y cero impunidad a todo tipo de acciones violentas en contra de las niñas y mujeres”.

Y esto va para todos, sin importar la profesión o cargo que se ostente, hoy la sociedad está vigilante de que haya piso parejo en la impartición de justicia, y esto incluye, por supuesto, el caso Amet Samayoa.

Si como lo ha dicho tantas veces el mandatario estatal, hay un compromiso y la instrucción de “combatir este flagelo social y avanzar hacia la construcción de un Chiapas en el que todas y todos puedan vivir en fraternidad, armonía y paz”, este caso puede resultar ejemplar para que esas palabras cobren más fuerza que nunca.

De acuerdo con los datos que hoy se saben del ataque perpetrado por Samayoa Arce, de 53 años de edad, quien actualmente es un prófugo de la justicia, atacó con violencia a la mujer de 36 años, lo que configura el delito de feminicidio en grado de tentativa.

Aquel día, Amet Samayoa llegó ebrio y armado al domicilio ubicado en la colonia Natalia Venegas, entre la Calle Artículo 123, Avenida Nueve y 27 de noviembre, en donde discutió con su pareja, y fue durante la riña que desenfundó su arma y la apuntó contra la mujer, hiriéndola en la pierna derecha.

De acuerdo con el reporte policial, Amet vestía un pantalón café y una camisa verde, y se fue del domicilio, caminando como si nada hubiese ocurrido, mientras una hermana de la víctima pedía con desesperación el arribo de los servicios de emergencia.

Sobre este caso, la colectiva 50+1 Chiapas lamentó las circunstancias, y pidió todo el acompañamiento, apoyo material y psicológico que las colectivas.

“Este tipo de actos delictivos son reprobables desde cualquier óptica, por lo que a las autoridades competentes le exigimos el esclarecimiento de los hechos y el castigo al o los responsables, así como se le otorguen medidas de seguridad y resguardo a ella y su familia”.

En este contexto, pidieron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos CEDH se pronuncie sobre el caso y extienda las medidas cautelares respectivas para la víctima.

Hasta este sábado nada se sabía del paradero del atacante, quien tiene por costumbre arroparse en la arrogancia y, a partir de ello, creerse intocable.

Su caso es por supuesto un ejemplo para evitar la perversión del periodismo en aras de las componendas, el lucro, las extravagancias, los vicios y los abusos, que terminan por quedar expuestos ante una sociedad que exige justicia.

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