Primer triunfo en arranque de Mundial

Con anotaciones de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, la selección suma sus primeros tres puntos

Redacción/Diario de Chiapas

Viendo el vaso medio lleno, México rompió su mala racha de juegos sin ganar en debuts mundialistas: se impuso dos por cero a Sudáfrica para sumar los primeros tres puntos de la justa, en la que tiene objetivos claros. El primero era avanzar con paso firme hacia la segunda ronda, y dio un paso importante.

Viendo el vaso medio vacío, México dejó una seria de sinsabores. A pesar de sumar la victoria y demostrar intensidad en el arranque, tras abrir el marcador al minuto 8 se convirtió en un equipo aletargado; se perdió en la elaboración y, quizá, careció de ambición y creatividad en el medio campo para conseguir un marcador más abultado que el dos a cero definitivo.

Y es que México ha evidenciado versiones con mejor fútbol, quizá igualadas en intensidad —como requiere jugarse un Mundial—, pero esta versión del equipo de Javier Aguirre deja una imagen lejana de lo que se espera. En un pletórico Estadio CDMX, el triunfo suma puntos, pero deja en evidencia una imperiosa necesidad de mejorar.

No espere un equipo espectacular con el “Vasco”, porque el estratega nunca ha tenido un estilo vistoso; además, cualquier sistema de ese tipo debió trabajarse con anterioridad. Ahora, con lo que se tiene, se hace lo que se puede y, por lo menos, arrancar ganando debe ser lo más positivo. Por fin, México festeja tras un juego en el que le toca inaugurar la Copa del Mundo.

La presión alta rindió frutos pronto, cuando Julián Quiñones hizo estallar al estadio apenas arrancaba el partido. Después, el equipo quizá desentonó del resto, porque hasta el “Tala” Rangel cometió una distracción al intentar salir a cortar una pelota que, de la nada, pudo cambiarlo todo.

La “pausa de hidratación” debutó, y lo hizo para que los aficionados en el estadio pudieran tomarse un respiro, pero son poco más de dos minutos que terminan rompiendo el ritmo del juego

Parecía que con el descanso Aguirre podría ajustar, pero saltaron a la cancha igual. Pronto vino otra gran oportunidad para terminar de romper el juego: una expulsión para Sudáfrica que debió ser aprovechada, pero no hubo quien pusiera la chispa en el mediocampo. Érick Gutiérrez y Álvaro Fidalgo no pudieron; sin embargo, antes de que abandonaran la cancha, vino el segundo tanto del encuentro. Un centro preciso de Roberto Alvarado que Raúl Jiménez remató con la cabeza a segundo poste trajo tranquilidad.

Cerrando el juego, una agresión propició la segunda expulsión para Sudáfrica, lo que parecía abrir la llave de los goles, pero no hubo más. A pesar de ver en la cancha a Jordi Cortizo, Alexis Vega o Chino Huerta, no hubo forma de aumentar la ventaja. Es más, se le puso un tinte dramático al cierre tras la expulsión de César Montes, quien de inmediato se pierde el duelo ante Corea del Sur.

Llegó el silbatazo final. México puede festejar la victoria, pero debe analizar a detalle que, ante el rival más asequible del grupo, dejó un sabor de boca que al final resulta insuficiente en un escenario que lució pletórico, digno de una fiesta futbolística que arrancó formalmente, por tercera ocasión en la historia, en tierras mexicanas.

Inauguración, una fiesta mundialista

La Copa del Mundo 2026 comenzó con un “Pueblos del Mundo, bienvenidos a México”, el banderazo de un tortuoso camino que inició hace ocho años con la designación de la sede y que arranca al ritmo de la canción ‘Oye mi amor’, de la sensacional banda mexicana Maná.

México vuelve a ser el ombligo del mundo al colocar una réplica monumental del trofeo de la Copa del Mundo en el centro del corazón del fútbol mundial: el Estadio Ciudad de México. Al sonido de una de las agrupaciones más populares del país, Los Ángeles Azules, junto con Belinda, se animó a las más de 80 mil personas al unísono con el “¡Viva México!”, todo esto después de la apertura de Maná.

La pista quedó libre para Shakira, la potente artista colombiana que ha trascendido generaciones y mundiales. Estuvo en la Copa del Mundo 2010, organizada en Sudáfrica —en la que México también estuvo en la inauguración— con su famoso ‘Waka Waka’, y hoy vuelve a coincidir con los dos equipos en este 2026, otra vez como intérprete de la canción oficial del torneo: “Dai Dai”.

El final fue un estallido de fuegos pirotécnicos alrededor de la techumbre del Estadio Ciudad de México, rodeado por las banderas de las 48 selecciones participantes y animado por humo de color verde, blanco y rojo.

Así, por 30 minutos, México volvió a ser el ombligo del mundo y fue, nada más ni nada menos, que por fútbol.

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