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Reabren navegación en Cañón del Sumidero

  • Desprendimiento de tierra y roca fue de 430 metros cúbicos, aproximadamente; los residuos se desprendieron de 400 metros de altura

Francisco Mendoza / Diario de Chiapas

El pasado martes las redes sociales y noticieros se inundaron de imágenes en donde se apreciaba una espesa nube de polvo que rodeaba la parte del río Grijalva en el interior del Cañón del Sumidero.

En primera instancia se creía de un desprendimiento de rocas que habría puesto en peligro la vida de los turistas; sin embargo, afortunadamente esto no fue así.

Por esta razón, la Secretaría de Protección Civil del Estado (SPCE), en conjunto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), realizaron trabajos de verificación sobre este deslizamiento o caído en la parte baja del mirador #5 Los Chiapas.

Los expertos calcularon el desprendimiento de esta masa ligera en los 400 metros de altura.

“No calculaste de cuanto era el espesor de lo que cayó… no se puede, está bien difícil, porque es irregular, como hay mucho polvo fino, se levanta”, señalaron Antulio Zaragoza de Cenapred y Jorge Parra, de SPCE.

Al llegar al lugar del caído, pudimos percatarnos de la inmensidad de la pared del Cañón del Sumidero y de la cantidad enorme de desprendimiento calculada en 430 metros cúbicos.

El movimiento constante del fuerte viento, hacía que se pudiera apreciar a simple vista cómo la parte del sedimento se desprendía con facilidad, por lo que salimos de la zona más peligrosa.

En contraluz se podía apreciar cómo de las rocas volaba ese polvo fino constantemente, por lo que al percatarse los expertos de lo que sucedía, prefirieron salir de la zona más cercana lo más pronto posible.

Pidieron a la Capitanía de Puerto que tomaran sus precauciones y a las dos lanchas más que nos acompañaba a tomar la distancia pertinente para evitar una situación de riesgo.

Los propios expertos en la materia de geología, preguntaron sobre cuál era hasta ese momento la postura de las cooperativas ante el riesgo del desprendimiento.

“La navegación está cerrada por Capitanía de Puerto, ahorita ya estamos bien”, respondió uno de los lancheros que nos llevó al lugar.

Después del análisis que realizaron los expertos, quedan dudas sobre el comportamiento de este gran coloso natural, sin embargo, estarán monitoreando paso a paso lo que suceda.

Al desembarcar, los expertos se ponían de acuerdo sobre cómo poder proceder para que el turismo y en general la economía no se viera afectada tras este incidente natural.

“El punto exacto de lo que sucedió se aprecia una moderada cantidad de material desprendido, moderada entre comillas por lo grande del cañón, y pudiera estar activo o no”, señaló Antulio Zaragoza del Cenapred.

La navegación quedó abierta para los turistas, respetando los límites, es decir, del embarcadero de Chiapa de Corzo se podrá llegar hasta 200 metros antes del deslizamiento; de la misma manera si los turistas salen del embarcadero de Osumacinta.

“Se abre de manera parcial hasta 200 metros antes de llegar al caído, no queremos que crucen las embarcaciones, no deben de cruzar y no permanecer mucho tiempo en esa parte”, dijo Roberto Escalante, director del Parque Nacional Cañón del Sumidero.

Por su parte, William Estrada, director de Identificación y Análisis de Riesgo de la SPCE, explicó que se darán a todas las cooperativas las recomendaciones que acuerden las instancias a fin de manejar un rango de protección a los turistas que quieran realizar el paseo en lancha.

 “Se va a hacer unas recomendaciones para que exista seguridad en la circulación para todas las lanchas y por su puesto llevar a cabo todas las medidas de prevención”.

Este fenómeno es natural y es parte de la transformación que tiene este hito natural, por lo que no es algo que ponga en alerta a los especialistas, pero sí previene para evitar alguna situación de riesgo para los visitantes.

CAÑÓN DEL SUMIDERO

El Parque Cañón del Sumidero tuvo como origen un largo proceso de fallas geológicas; tiene un alto valor ecológico y cuenta con 21 mil 789 hectáreas en cinco municipios de Chiapas, a pocos kilómetros de su capital, Tuxtla Gutiérrez.

Consiste en un imponente acantilado que se eleva sobre el cauce del río Grijalva. Sus muros, que alcanzan los más de mil metros de altura, se han convertido en uno de los paisajes más impresionantes de México.

La luz y el calor sobre las paredes del acantilado, así como sus abundantes escurrimientos han propiciado el surgimiento de varios microclimas en la vegetación y fauna en diferentes alturas del cañón.

Algunas de sus especies endémicas (exclusivas de esta zona) son la salamandra Lengua Hongueada, la cuija mexicana, el chupaflor Canelo, el sapo Jaspeado, la mojarra de Chiapa de Corzo y el encino Enano.

El parque es frecuentado por decenas de miles de visitantes que gustan de practicar la bicicleta de montaña, el nado, el kayak y el rapel.

Dentro de la zona se encuentra la presa hidroeléctrica de Chicoasén, una de las mayores obras mexicanas de ingeniería hidráulica, con un embalse de 32 kilómetros de largo que abarca la totalidad del cañón.

Por su riqueza ecológica fue decretado Parque Nacional el 8 de diciembre de 1980; en 2004 fue clasificado como sitio Ramsar (humedal de importancia internacional).

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