Carlos Rosales / Ainer González
Marco Alvarado / Edén Gómez
Edición: Francisco Mendoza
Diseño: Luis Méndez / Diario de Chiapas
Estamos a vísperas de navidad, la calidez de la gente cambia para ser más cercana, el viendo frío de las tarde-noches nos recuerdan la entrada del solsticio de invierno, todo está listo para una de las celebraciones más esperadas del año.
En estos días, se espera a los familiares que vienen de lejos y no tan lejos pero que buscan el tiempo de unión, para ello los anfitriones se preparan con lo mejor para la gran “Cena Navideña”.
En un sondeo realizado en la capital chiapaneca, muchas personas concordaron que, en la actualidad, ya es un lujo llevar a cabo estas cenas navideñas debido a los costos altos de la materia prima.
Muchas personas la conocen como “Cena de Nochebuena” ya que, tiene la finalidad de conmemorar el nacimiento del Niño Jesús y el objetivo de estas celebraciones es unir los lazos familiares a través de la Fe.
Sin embargo, en un sondeo realizado en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, muchas personas recalcaron que, en la actualidad, ya es un lujo llevar a cabo estas cenas navideñas debido a los costos altos que, esto conlleva.
Muchos de los alimentos tradicionales de estas festividades como son el pollo horneado, ponche, pavo y botanas, alcanzan un precio exuberante y muy pocas familias logran reunirse en la noche del 24 de diciembre por la situación económica.
En un sondeo realizado por Diario de Chiapas pudimos apreciar la opinión de la gente sobre los precios de los alimentos, uno de ellos fue don Jacob Hernández Díaz.
“Ya no alcanza, para nosotros que vivimos en colonias en ranchos, tenemos que ver la forma de generar el recurso porque no alcanza hacer una cena como se hacía antes, ahorita ya subió de precio las cosas, se podría comer algo bien por lo menos res, pero ahorita ya no”.
Por su parte Ángela Cruz Velasco habló sobre los altos precios de los productos y cuanto se le invierte a los alimentos.
“Con mil pesos creo que hacíamos la cena antes y ahorita si es el doble o el triple, porque todo lo que lleva la ensalada, la nuez, manzana, todo está elevado, todo está carísimo”.
Muchos ciudadanos coincidieron que, van a realizar la famosa cena navideña, pero con pocos alimentos ya que, no todos tienen la posibilidad de comprar ponche o comer pavo debido al alto precio y apenas les alcanza para lo básico.
Además, comerciantes y madres de familia en la capital chiapaneca, exponen que sólo para la cena de navidad, que tradicionalmente es pavo o pollo, estos alimentos y demás que llevan para su preparación, ha ido aumentado de costo.
Para la señora Leonor Gómez Hernández, habitante de Tuxtla Gutiérrez, hace unos años el costo para hacerse de la cena de navidad bastaba con 500 pesos, sin embargo, para este año este ha aumentado a los 2 mil a 3 mil pesos.
“Antes gracias a Dios con quinientos pesos que yo llegaba al mercado me surtía mucho, ahora ya no, ahora uno tiene que llevar entre unos dos mil, tres mil pesos, económicamente. Pero yo si quiero tener más cositas se gasta mucho”.
Aunque para familias más abundantes, el precio llega entre los 5 a 10 mil pesos.
Para Mari Pérez, madre de familia de la ciudad, menciona que para que nada falte en la cena de navidad, estarían dispuestos a gastar 10 mil pesos.
“Unos 10 mil pesos tal vez porque lleva todo, la carne, unos 10 mil pesos”.
Lo anterior se refleja en el costo de alimentos como el pavo, que en supermercados esté oscila entre los 550 a los 620 pesos, mientras que en mercados de Tuxtla este se encuentra entre los 150 a 300 pesos, dependiendo los kilogramos.
No obstante, el costo del pollo fresco y limpio en los mercados de la ciudad se ubica entre los 60 a 95 pesos, mientras que en el súper el pollo entero se encuentra entre los 52 a 60 pesos.
“El pollo subió un poquito, lo tenemos a 57 pesos y la pechuga está a 95 pesos”.
Además, el precio del kilo de verduras como el jitomate, el limón, aceitunas van desde los 35 a 90 pesos.
Dentro de este panorama, locatarias de mercados y comerciantes de Tuxtla, invitan a la ciudadanía a economizar en esta navidad, adquiriendo productos locales, que son menos ostentosos que otros establecimientos.
Por ejemplo, Elizabeth López Villatoro, vendedora de camarón seco y tostadas en el Mercado del Norte de Tuxtla Gutiérrez, indica que a sus clientes y visitantes de esta central de abasto que, cambien de platillos para la cena de navidad, como las típicas botanas chiapanecas, que con poco dinero se pude hacer mucho.
“Las recomendaciones para que en estas fiestas tengamos unas ensaladitas de camarón, algo un poquito más económico, porque ya ve, el pollo, el pavo, las carnes ya ve que subieron. Pues no está de menos hacer algo más económico con verdurita, y que se hagan unas botanas para pasar estas fechas”.
Con el aumento de precios, las familias chiapanecas empiezan a cerrar filas para cenar de manera ostentosa o más modestamente.
Reuniones con nostalgia
Teniendo lista la cena, las familias pasan un rato acogedor que, en muchas ocasiones se vuelve nostálgico y un poco triste al recordar a los que tanto queremos que hoy ya no están con nosotros.
El fin de un ciclo y las situaciones de cierre de año, como balance personal, laboral y familiar, parecen ser factores desencadenantes de un aumento en los trastornos emocionales.
En los últimos meses del año, se ha observado un notable incremento en las consultas terapéuticas, especialmente por casos relacionados con la ansiedad, la depresión y las tensiones familiares.
El fin de un ciclo y las situaciones de cierre de año, como balance personal, laboral y familiar, parecen ser factores desencadenantes de un aumento en los trastornos emocionales.
Esta situación ha motivado a los expertos a enfatizar la importancia de acudir a terapia para abordar estos problemas antes de que se conviertan en algo más grave.
Gema Gutiérrez, terapeuta familiar con más de 10 años de experiencia en el sector, afirma que este fenómeno es común al final de cada año, cuando las personas comienzan a evaluar sus logros, frustraciones y metas no alcanzadas.
“Las personas empiezan con esta mentalidad de cierre, de angustia de qué va a venir el próximo año; de cómo voy a decir adiós a todo aquello que vengo cargando de 2024, las relaciones de pareja, las situaciones familiares, las muertes que se vivieron, entonces es como un fin de año a partir de octubre, empieza a atormentar psíquicamente a las personas y empiezan a vivir situaciones emocionales depresivas”.
El cierre de un ciclo, dijo, puede traer consigo una reflexión profunda, que en muchos casos puede generar sentimientos de angustia, ansiedad y desesperanza. La combinación de estas emociones, sumada a situaciones familiares complejas o no resueltas, desencadena un incremento en los casos de depresión, sobre todo en quienes ya han tenido episodios anteriores.
Además, la terapeuta subraya la relevancia de la intervención profesional ante estos cuadros emocionales. Aunque la terapia psicológica es fundamental para tratar la ansiedad y las tensiones familiares, en situaciones de depresión severa, especialmente cuando existe riesgo de suicidio, es crucial derivar al paciente a un psiquiatra.
“La salud mental debe ser tratada de forma integral. Si bien la terapia puede ser una herramienta poderosa para abordar conflictos internos y familiares, la intervención médica es esencial cuando se trata de trastornos depresivos graves con tendencia suicida. El trabajo conjunto entre terapeutas y psiquiatras puede ser la clave para una recuperación exitosa”, afirma Gutiérrez.
Las fechas cercanas a las festividades también parecen ser un factor que agrava la salud emocional de muchas personas, ya que, si bien el espíritu festivo predomina en muchos hogares, para otros representa un periodo de soledad o conflictos familiares intensificados. Por ello, los especialistas insisten en que es vital no subestimar los síntomas de ansiedad o depresión y buscar ayuda profesional a tiempo.
En este contexto, el llamado de los expertos es claro: cuidar la salud mental debe ser una prioridad durante todo el año, pero especialmente en los meses de cierre, cuando los sentimientos de agotamiento emocional y las dificultades personales pueden tener un mayor impacto.
Chiapas busca la paz
En Chiapas estos festejos decembrinos están enmarcados en un anhelo social general por recuperar la seguridad y que haya una disminución en la violencia.
A unos días de que concluya el año, hay temas urgentes que atender; lamentablemente no se logró que la cifra de feminicidios fuera menor a la de 2023, ya que se alcanzaron los 36 casos en apenas 11 meses, misma cifra del total registrado el año previo.
Estos números son en realidad familias víctimas para quienes no será una navidad alegre, como tampoco lo es para aquellas que desde hace años buscan la justicia, y que siguen esperando sentencias justas contra aquellos que arrebataron vidas y dejaron en la orfandad a decenas de menores.
Precisamente las infancias han atraído la atención gubernamental en los últimos días, por estar expuestas a un alto grado de vulnerabilidad.
Como muestra de ello, están los casos de desplazamiento forzado, que la Red por los Derechos de la Infancia en México estimó este año en más de 160 mil niños, niñas y adolescentes afectados en municipios como Ángel Albino Corzo, Amatenango de la Frontera, Bella Vista, Bejucal de Ocampo, Chicomuselo, El Porvenir, Frontera Comalapa, Honduras de la Sierra, La Concordia, Mazapa, Montecristo de Guerrero, Motozintla y Siltepec.
Para los menores de edad, estas condiciones sociales se traducen en la suspensión de clases, y de otros aspectos de la vida cotidiana como la recreación y el esparcimiento. Aunado a lo anterior, viven con miedo a los enfrentamientos y se enfrentan al desarraigo al verse obligados a abandonar sus hogares, destacó esta red.
Debido a la escalada de la violencia en estas regiones del estado, miles de niños y niñas de Chiapas vieron interrumpida su forma de vida, sometidos al estrés de tener que abandonar su hogar, familia y contextos sociales, además de tener que enfrentar escenas de violencia y miedo.
Una realidad que la administración estatal que comenzó a operar el pasado 8 de diciembre reconoce, porque hay un escenario desbordado en delitos del fuero común, como la extorsión, el homicidio y el robo.
Identifican que estos se salieron de control en al menos 19 municipios, en donde se tiene prevista una intervención más fuerte de las fuerzas de seguridad.
Sobre estos casos, el Obispo de la Diócesis De San Cristóbal de Las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, expresó en su Mensaje de Navidad y Año Nuevo que no debe decaer la esperanza.
“A pesar de tanta violencia, tanta turbación, tantos conflictos que experimentamos de muchas maneras; la paz que nos trae el niño Jesús no es fácil ni cómoda, él mismo con sus padres María y José es rechazado, es ignorado, sin embargo, es la paz”.
Ante la preparación de las familias para festejar estas fechas, recordó que la comunidad creyente debe unirse para que en cada uno de sus corazones brote la semilla de la paz.
“Todo el año de 2025 será el año de la esperanza, y nos unimos a este llamado para que podamos llevar la paz a










