• Forman una “colonia” en los alrededores de la Cuarta Oriente, conocida como la carrete-ra a Villaflores; la gran mayoría se ha quedado varada por la falta de resolución de sus documen-tos por parte del Inami
• Lo que está ocurriendo en la capital chiapaneca es una crisis humanitaria, afirma el sacer-dote católico y director de Cáritas de Tuxtla, Gilberto Hernández García.
Yuridia Montenegro, Karla Nassar, Marco Alvarado, Carlos Rosales, Moisés Jurado, Juan Leyva, Ainer González, José Cancino, José Salazar y Edén Gómez / Diario de Chiapas
El fenómeno migratorio que alcanzó la cúspide en este sexenio es hoy un problema político para México al no lograr controlar el paso de miles de hombres, mujeres y niños que iniciaron una esperan-zadora travesía desde los países de Centroamérica, Sudamérica e incluso del Continente asiático y africano.
El descontrol es total que los asentamientos de extranjeros por las calles de Tapachula, en un inicio, después por los municipios oaxaqueños, colindantes con Arriaga, Chiapas, y hoy en la capital Tuxtla Gutiérrez, ha contribuido a la formación de nuevas “colonias” den-tro de la ciudad.
El fenómeno social se le carga a la inoperatividad del Instituto Nacional de Migración (Inami), institución que ha llevado a que miles de extranjeros se vean forzados a salir en caravanas, pero que por argucias de la autoridad, éstas son disueltas o engañados con la entrega de “visas” que no son efectivas cuando un extranjero aborda un autobús y se baja en cualquiera de los retenes que hay a lo largo del recorrido de más de 3 mil kilómetros que separan a Chiapas con la frontera norte de México.
Las movilizaciones
Tan sólo en lo que va de este 2024, seis movilizaciones masivas de migrantes hacia el centro del país se han originado desde Tapachula.
El 2 y 27 de enero, 25 de marzo, 6 de junio y 21 de julio, más de nueve mil migrantes salieron de Chiapas a través de estas caravanas que avanzaron por las regiones Soconusco y Costa para cruzar a Oaxaca, en busca de conectar con la Ciudad de México y obtener permisos de libre tránsito por el país.
Diario de Chiapas tiene constancia de cientos de casos de familias que lograron llegar a ciudades como Juárez, Monclova, Mexicali, Monterrey y San Diego, en Estados Unidos. De este total, sólo el 7 por ciento (unos 500 migrantes) se han entregado al Inami al claudi-car en la ruta en caravana y son trasladados a Tuxtla Gutiérrez.
Nuevo barrio de migrantes sobre la 4 Oriente de Tuxtla
En estos últimos meses, la cuarta oriente de Tuxtla, conocida como la carretera a Villaflo-res, se ha vuelto un barrio de migrantes debido a la gran cantidad de personas que han decidido acampar en esta zona.
Argumentan que la necesidad económica, la falta de empleo, la violencia y el sueño de llegar a Estados Unidos, los ha orillado a tomar la drástica decisión de abandonar sus paí-ses de origen. Sin embargo, la realidad ha sido otra, la gran mayoría se ha quedado varada en la capital chiapaneca por la falta de resolución de sus documentos por parte del Inami.
El sacrificio
A sus 24 años edad, Jonathan Ibáñez, originario de Venezuela, escapó de su país con su familia. relató que ha sido un recorrido de mucho sacrificio por la inseguridad que hay en cada pueblo y, además, ha tenido que gastar dinero para poder atravesar la Frontera Sur y llegar a la capital chiapaneca.
“Ha sido un camino muy difícil y hemos pasado hambre y sed durante todo este trayecto. Además, hemos tenido que pagar dinero para que ciertos grupos nos den chance de pasar por sus localidades y, sobre todo, hay mucha inseguridad en cualquier lado porque nos han robado nuestras pertenencias y a veces, nos quedamos sin nada”.
Llevan varios meses varados en la Carretera Villaflores sin que Migración les resuelva sus trámites; por lo que, han tenido que dedicarse a la venta de dulces en los semáforos y hay quienes han puesto sus propios negocios en los campamentos con la finalidad de ge-nerar ingresos y así subsistir.
Jonathan, para mitigar la espera y sobrevivir al periplo, “se dedica en arreglar celulares y aparatos electrónicos; y mi esposa cuida niños pequeños y aunque, generemos pocos in-gresos, por lo menos, logramos tener la comida de cada día”.
Migración en Tuxtla: un
panorama crítico
De enero a junio de 2024, se registraron 712 mil 226 ingresos de personas en situación migratoria irregular en el país. Chiapas y su capital, Tuxtla Gutiérrez, se han convertido en puntos focales de este fenómeno, con cifras que reflejan la magnitud del desafío que en-frenta esta región.
En Tuxtla Gutiérrez se registraron 17 mil 637 llegadas, lo que equivale a un promedio de 90 personas diarias, subrayando la presión constante sobre los servicios locales y la infra-estructura de la ciudad.
En Tuxtla Gutiérrez, 5 mil 484 venezolanos buscan de forma desesperada refugio y opor-tunidades fuera de su nación de origen, además de han ingresado 52 mil 859 niñas, niños o adolescentes de 0 a 17 años. De estos menores, 39 mil 761 tenían entre 0 y 11 años, mien-tras que 13 mil 098 tenían entre 12 y 17 años. Estas cifras resaltan la vulnerabilidad de una población joven que enfrenta riesgos significativos en su travesía.
Violentan sus derechos
humanos
El Instituto Nacional de Migración (INM) no se ha hecho responsable de atender las nece-sidades de los migrantes en Chiapas y solamente los deja varados en total abandono vio-lentando sus derechos humanos.
José Manuel Blanco Urbina, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Chia-pas AC, dijo que, de acuerdo a la ley de migración, estas personas deberían de recibir un trato justo, pero es todo lo contrario.
“De acuerdo a la ley de migración, establece que cualquier persona que ingrese a nuestro territorio nacional sea cual sea su estado jurídico o legal, debe de recibir un apoyo en aten-ción médica, alimentos y un techo. Desafortunadamente, en Chiapas no sucede porque el INM está incumpliendo ante la ley”, acotó.
Hizo hincapié que, los migrantes se vuelven presa fácil cuando llegan a México ya que, al ser indocumentados, cualquier organización como inclusive el Instituto Nacional de Migra-ción los extorsiona al verlos como signos de peso.
“Al no tener algún documento que los avale, se vuelven carne de cañón; es decir, cual-quier autoridad o corporaciones policiacas como inclusive la delincuencia organizada los extorsionan y les quitan sus pertenencias”, apuntó.
Aseguró que, el Instituto Nacional de Migración debería de extenderles a los migrantes sus visas humanitarias. Sin embargo, no lo lleva a cabo al haber acuerdos con el gobierno de los Estados Unidos para que no transiten más migrantes hacia la frontera Norte.
“Totalmente, es una violación a sus derechos humanos porque ninguna autoridad les quiere dar algún documento para que puedan transitar libremente en nuestro país; lo cual ha provocado que muchos se encuentren en las diversas zonas del estado de Chiapas”, finalizó.
Tuxtla vive una crisis
humanitaria
Lo que está ocurriendo en la capital chiapaneca es una crisis humanitaria, afirma el sa-cerdote católico y director de Cáritas de Tuxtla, Gilberto Hernández García.
Y lo nombra así porque estiman que más de mil personas están viviendo afuera de las oficinas de Migración, cuyas necesidades aumentan y las ayudas no son suficientes.
Esta crisis humanitaria no muestra signos de estar disminuyendo, y lo que más preocupa, señala el sacerdote, es que cada vez llegan más niños y niñas.
“El cambio en la cantidad de personas que están llegando lo vimos desde mediados del 2023, por ejemplo, en el caso de los migrantes que están afuera de la terminal de autobu-ses de la línea OCC, llegamos a repartir más de 500 comidas en un día”.
También señala que los números aumentaron en comedores como el de Santo Domingo o la Casa del Migrante, en donde las necesidades se triplicaron en los últimos meses.
Ahí, en la zona de mayor concentración que hay en este momento en los alrededores de la oficina migratoria, han llevado unas 600 comidas y no se dan abasto, por lo que estiman que más de mil personas se encuentran en este lugar.
“Hay un desequilibrio en toda la ciudad, los comerciantes están molestos, también los ve-cinos, esto es un reto para todos y para toda la ciudad”, destaca el sacerdote.
Miguel vende empanadas
En estas calles algunos han encontrado empleo. Como es el caso de Miguel, un joven de 18 años, de origen venezolano, quien está de encargado en una tienda de empanadas.
También él dormía en un campamento improvisado y vivía de las ayudas, hasta que sur-gió la oportunidad de tener este trabajo.
Miguel reconoce que la situación que hoy se vive en este campamento improvisado ocasiona la mo-lestia de los habitantes.
En medio de este drama, la inacción de las autoridades deja a los migrantes a la deriva, en el olvido y el abandono. Esta falta de respuesta abre la puerta a las organizaciones cri-minales, mientras que los habitantes locales sufren gravemente las consecuencias en tér-minos de seguridad y salud pública.
El fenómeno migratorio tiene otras aristas que no se cumplen, donde hay autoridades que deberían brindar los mínimos servicios a los migrantes que hoy se han vuelto un problema de salud pública, social y económico para Tuxtla Gutiérrez, la ciudad que nunca se pensó viviría este calvario. En la segunda entrega se abordarán estos y otros rubros que rodean el drama que viven los mi-grantes y los tuxtlecos, con la complacencia de las autoridades municipales y de salu










