Un espectáculo celestial: Eclipse anular asombra a jóvenes y adultos

  • Fue visto por miles de personas ya que es uno de los fenómenos astronómicos que más emociona a los amantes del universo
  • La asistencia fue mayor a la esperada, más de cinco mil personas se dieron cita en la Calzada de Las Personas Ilustres

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Una tenue penumbra anunció el eclipse. La danza milenaria de este 14 de octubre fue vista y seguida por miles de miradas curiosas que se dieron cita en la Calzada de las Personas Ilustres, donde el Club Astronómico Jatamatzá colocó telescopios para observar el fenómeno cósmico más importante del año 2023.

Mientras que a nivel nacional la maravillosa imagen del sol fue capturada por el sensor Solar Ultraviolet Imager a bordo del satélite GOES-16, que mostró el Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra, con un rango de longitud de onda ultravioleta extrema.

Desde tierra la luna pareció “comer” una parte del sol, produciendo una sombra de hasta el 75 por ciento en Chiapas, en donde los habitantes reportaron una penumbra, como de un atardecer, que se mantuvo por más de 20 minutos.

Para los nacidos después del año de 1991, observar este eclipse fue un evento esperado, memorable, y con las facilidades para hacerlo de manera segura.

La asistencia fue mayor a la esperada, más de cinco mil personas se dieron cita en la Calzada de Las Personas Ilustres, según reportes de los organizadores, y otros tantos emplearon las gafas especiales para ver la formación de la corona, además de procurar transmisiones en las páginas de redes sociales.

Después de este sábado, la próxima cita astronómica será el 8 de abril del año 2024, cuando en Chiapas sea observable en un 54 por ciento un eclipse anular similar al observado este fin de semana.

Este eclipse anular de sol se produjo por la posición de la Luna respecto a la tierra que, por la distancia en este momento, no logró cubrir por completo la superficie del sol.

Según la NASA, estos eclipses suelen ser los más largos, ya que el anillo puede incluso vislumbrarse por más de diez minutos, aunque en general no duran más de cinco o seis.

El último eclipse total que se observó en México ocurrió en julio de 1991, con un máximo cuya duración récord fue de siete minutos con dos segundos; el siguiente que podrá observarse en nuestro territorio ocurrirá en el año 2054.

Pero este fin de semana miles de personas atestiguaron un fenómeno que durante milenios cautivó la imaginación humana, como lo destaca el colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Ismael Arturo Montero García, quien destacó el seguimiento de estos fenómenos en la antigua Mesoamérica.

En lengua nahua se le describe como Tonatiuh qualo, “el Sol es comido”, y en maya, Pa’al K’in, “Sol roto”.

“Los mayas, grandes observadores, profundizaron en la mecánica celeste y tuvieron una alta certidumbre para predecir los eclipses, de hasta 55 por ciento, pero no siempre podían comprobarlo, en virtud de que los lugares donde se observan están determinados por la rotación de la Tierra”, destacó en una publicación para el INAH.

Montero García hizo hincapié en que el manuscrito maya contiene tablas y almanaques relacionados con los planetas visibles y una tabla con 69 intervalos de 177 o 148 días, relacionados con eclipses solares y lunares

“¿Por qué podían predecirlos?, porque no puede haber un eclipse de Sol más que en luna nueva, y no puede haber uno lunar, salvo en luna llena. A partir de esta base, se puede tener un cierto grado de predicción, considerando desfases que requerían ajustes, como queda demostrado en el Códice de Dresde”, destacó el arqueoastrónomo.

De hecho, el autor de La astronomía en Mesoamérica anota que uno de los registros más antiguos de un eclipse solar, acaecido en el actual territorio mexicano, se encuentra grabado en un logograma de la Estela tres del sitio maya Santa Elena Poco-Uinic, en Chiapas, y alude a la fecha 16 de julio de 790, conforme a la cuenta larga.

Mientras que en Xochicalco, en Morelos, en los frisos de la esquina noroeste de la Pirámide de las Serpientes Emplumadas, se repite una representación de una ocultación solar total en su decoración. Se trata de una quijada que muerde un disco circular dividido en cuatro partes, el cual representa al Sol, suceso acontecido el 1 de mayo de 664, durante el amanecer.

De acuerdo con el investigador, al oscurecerse el cielo por el eclipse, al este se apreciaron en conjunción Marte, Mercurio y Venus, junto con las Pléyades y, al oeste, Saturno: “un hecho que, sin duda, fue significativo y que pudo determinar la conmemoración de la pirámide”, destacó.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *