- A este ritmo, la reserva de Tuxtla Gutiérrez no podrá renovarse y podría desaparecer
- Trasladar a los cérvidos a distintas Áreas Naturales Protegidas ayudará a estos ecosistemas y salvará la vida de estos animales
- En la reserva habitan entre 100 a 120 ejemplares en 70 hectáreas
- Los venados cola blanca se encuentran en el 92.7% de México, excepto en la Península de Baja California
- Registra 38 subespecies en América, de las cuales 14 tienen por hábitat tierras mexicanas
- Constituyen la especie de fauna más codiciada de América por su carne, piel y astas
Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
La reserva de la biosfera de El Zapotal se está muriendo, y en esta ocasión no tiene nada que ver la intrusión del ser humano o la contaminación; esta vez es la falta de equilibrio ecológico en la zona lo que está provocando su desestabilización.
Por increíble que parezca, el causante de esta alerta de un futuro poco promisorio de El Zapotal es el venado cola blanca, una especie muy habitual en el interior del ZooMAT y sus alrededores.
Pedro Aguilar Aragón, curador general de Exhibición General del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), señaló que este mamífero realiza un sobrepastoreo en la reserva impactando de forma negativa a su entorno.
“El bosque desde hace varios años está mostrando signos de un sobrepastoreo, es el recurso que los venados están obteniendo para poder sobrevivir y obtener su alimento, por lo tanto, estamos notando que, de cierta altura del bosque, ya no tenemos renuevos, ya no hay sotobosque”.
Toda esta hierba que está por debajo de los árboles (sotobosque) se está acabando, por el número elevado de venados cola blanca; actualmente se tiene una estimación por encima de los 100 ejemplares en las 70 hectáreas que están con malla perimetral en el zoológico.
Por su parte, Pedro Sánchez Montero, director de Áreas Naturales y Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), expresó que todo ecosistema busca un equilibrio sano.
“En un ecosistema sano, en un ecosistema natural, existen tanto poblaciones de presa como poblaciones de caza, los depredadores, ese es el ritmo natural, lo que se busca en un ecosistema, y en El Zapotal ese aspecto ha sido descuidado por muchísimos años”.
Al no existir un depredador natural dentro de la reserva, comenzaron a crecer las poblaciones de diversas especies y estas poblaciones en su mayoría herbívoros, comienzan a hacer una presión importante sobre el hábitat natural.
Sánchez Montero señaló que no es una opción el insertar un depredador natural en la zona, ya que al ser esta reserva parte del ZooMAT, este depredador puede poner en riesgo a los visitantes.
A lo largo de los años, esta especie de cérvidos ha incrementado su número en las hectáreas que comprende dicha reserva, por lo que, según los expertos en la materia, es preciso comenzar a trasladar algunos especímenes a otras reservas.
“Ya consideramos una medida de manejo el traslocar algunos ejemplares para asegurar la continuidad del bosque”.
Ante esta situación, la Secretaría de Medio Ambiente e Historial Natural (Semahn), busca opciones para el traslado de los venados; las más avanzadas son con la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), quienes buscan superpoblar reservas como El Ocote, La Sepultura, La Encrucijada y Montebello.
“Lo que se está haciendo ahorita con las áreas es platicar la factibilidad que tienen ellos para recibirlos, es decir, las problemáticas que existen en algunas como podrían ser perros ferales o cacería no existan o estén controladas para que así nosotros podamos asegurar que estos animales puedan existir en la naturaleza”, dijo Aguilar Aragón.
Existe también una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) del Estado de México, interesada en algunos ejemplares de venado cola blanca, por lo que se han realizado estudios de factibilidad en este lugar a fin de que algunos ejemplares puedan viajar a este parque, en este mismo año.
Al cuestionarle si la reserva se quedará sin venados cola blanca para que el sotobosque pueda renovarse, el biólogo señaló que no, “los venados son una especie carismática que a la gente le gusta apreciar, y por eso tampoco se está pensando en dejar desprovisto el Zapotal de esta especie, sencillamente lo que vamos estar haciendo es un control para que nosotros aseguremos que el bosque tenga sus renuevos y que a lo largo del tiempo podamos seguir contando con esta área natural protegida”.
“Cada año hacemos una estimación poblacional bajo técnicas establecidas para saber lo más acercado a la realidad el número que tenemos, hoy día tenemos entre 100 a 120 ejemplares”. – ¿y son muchos para la zona? – “Sí son muchos, ya que la densidad como le contaba, están protegidas por una malla perimetral y la densidad es muy alta, estamos hablando de muchos ejemplares por hectárea”.
La reserva de El Zapotal no tiene reportes de cacería furtiva a pesar de estar muy cerca de la ciudad, sin embargo, reconoció que ha habido introducción a fauna feral que sale de los domicilios y se hace salvaje, lo que trajo consigo problemas pero que por ahora está controlado.
El impacto ambiental es sumamente fuerte ya que no solo es el sotobosque el afectado sino el suelo de la reserva y las consecuencias que conllevan, dijo el director de Áreas Naturales y Vida Silvestre, Sánchez Montero.
“En la reserva, ya empezamos a tener situaciones de árboles de muchos años y el sotobosque que se busca en una consideración natural, no existe o es muy pobre; eso es lo que nos lleva a nosotros a ver la tendencia de cambio de suelo, existe mayor erosión de suelos”.
Con la erosión de los suelos, vienen problemas mayores como menor captación de agua, menos nutrientes en el suelo, y comienzan a ver muchos más huecos en el dosel arbóreo del bosque.
Las autoridades ya aplican las estrategias para poder regular a la población de venados y de esta manera salvar uno de los pulmones más importantes de Tuxtla Gutiérrez.










