Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
La violencia vicaria se ha convertido en una de las formas más crueles de violencia de género, ya que no solo afecta a las mujeres, sino también a sus hijos e hijas, quienes son utilizados como instrumentos de control y maltrato por parte de sus exparejas. Este tipo de violencia se caracteriza por la manipulación y el uso de los menores para causar daño a la madre, generando un impacto devastador en la relación materno-filial y en el bienestar de las infancias.
El impacto de la violencia vicaria es amplio y grave, ya que las víctimas no son solo las madres, que sufren amenazas, aislamiento y agresiones psicológicas, sino también los hijos e hijas, que son manipulados y condicionados para actuar en contra de su madre, lo cual incluye el abuso emocional, la intimidación o el condicionamiento psicológico para que los menores actúen de manera perjudicial hacia la figura materna, generando un ciclo de sufrimiento y desestabilización familiar.
La Ley General de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia contempla diversas formas en las que se manifiesta la violencia vicaria, tales como la amenaza de causar daño a las hijas e hijos, la retención o sustracción de los menores, y el uso de estos para obtener información sobre la madre, así como la descalificación de la figura materna y la interposición de acciones legales basadas en hechos falsos para obtener la custodia de los niños, con el fin de perjudicar a la mujer.
Desde febrero de 2024, en Chiapas se ha reforzado la lucha contra esta violencia con reformas a la ley de desarrollo constitucional para la igualdad de género y el acceso a una vida libre de violencia para las mujeres. Los cambios introducidos al Código Civil estatal y al Código Penal establecen penas de 5 a 8 años de prisión para aquellos progenitores que utilicen a los hijos como una herramienta de daño contra la madre.
Este avance legislativo es un paso importante para proteger a las mujeres y a sus hijos e hijas, reconociendo y penalizando un tipo de violencia que afecta profundamente a las familias.










