Agencias
El señor Adolfo Méndez Santiz es un productor y tostador de café del municipio de San Juan Cancuc en la región Altos de Chiapas, que ha incorporado en la presentación de su producto de la marca Tsun Café para su comercio en la bolsa de medio kilogramo una síntesis de “La Rebelión de 1712 en San Juan Cancuc”, un levantamiento armado tzeltal en contra de los invasores de la Nueva España.
En entrevista dijo que la idea es hacer un reconocimiento a los adultos que en ese año defendieron su territorio con armas para impedir que en San Juan Cancuc se establecieran los españoles, la intensión de la invasión era expulsar la dominación española, tomando como estandarte a la Virgen del Rosario de Cancuc, la rebelión se convirtió en un símbolo de resistencia indígena en la región.
Comentó que la rebelión no ha sido bien contada por los historiadores e investigadores, para él poder entenderla ha platicado con sus ancestros, un territorio rico en recursos naturales, cercano a San Cristóbal de las Casas, con un clima extraordinario para el cultivo del café, el conflicto no fue sencillo, la resistencia soportó la embestida de los españoles para impedir que estos se asentaran en el lugar.
San Juan Cancuc estaba amenazado por la invasión, querían los españoles dominar, pero mis ancestros no lo dejaron, mis paisanos fueron héroes, hay un personaje de San Juan Cancuc que se llama Juan García, conocido en el pueblo como Juan Oteo, que enfrentó a los militares y que seguido de él había cientos de indígenas que repelieron la embestida y defendieron el territorio.
Hoy para recordarlos ha decidido presentar una síntesis en la presentación de su café, un producto que se comercializa en Chiapas, en México y en el extranjero, y la intensión es que a donde se vaya el producto se sepa algo de la historia del pueblo, de la resistencia indígena y de la defensa del territorio, compartió Adolfo Méndez Santiz.
Su café es gourmet y cuesta 360 pesos el kilogramo, una mezcla de las variedades Caturra, Bourbon y Maragogipe, cultivadas entre 1,400 y 1,600 metros sobre el nivel del mar, en sus cultivos ya inició la cosecha, emplea a vecinos de la región para la corta, su cultivo forma parte de la superficie estatal de 250 mil hectáreas en 88 municipios.
En las zonas indígenas se encuentran parcelas cultivadas con café desde media hectárea a 5 hectáreas, un 90 por ciento de la superficie estatal, un 5 por ciento de la superficie total corresponde a polígonos de 5 a 20 hectáreas, otro 5 por ciento corresponde a propietarios de mayor capacidad y que corresponden a extensiones de 20 hectáreas a más de 100 hectáreas.
En cerca de seis mil localidades rurales un promedio de 170 mil productores genera un promedio por ciclo de un millón 200 mil quintales, en toda la cadena productiva, desde el banco de germoplasma hasta la taza de café en la mesa, emplea a un millón de personas, cada productor se ocupa de sus viveros, producción de plantas, renovación de cultivos, combate de plagas y enfermedades, podas, fertilización orgánica, la corta, acopio, tostado, molido y comercialización.

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