Cae venta de flor de cempasúchil

  • Prevén una disminución en las ventas debido al incremento de la flor en maceteras y la competencia con productos importados, principalmente de China y Puebla

Yuridia Montenegro / Diario de Chiapas

En los campos de la ribera de Chiapa de Corzo, el aroma del cempasúchil anuncia la llegada de una de las tradiciones más arraigadas del país. En estos terrenos, la familia Robles mantiene viva una herencia de más de cuatro décadas dedicada al cultivo de la flor que ilumina los altares del Día de Muertos.

Desde los primeros almácigos en junio y julio, hasta la venta en los últimos días de octubre, cada integrante de la familia participa en el proceso. “Entre junio y julio sembramos los almácigos donde nace la semilla; en agosto mi abuelito las trasplanta y pasa mucho tiempo regando y cuidando hasta que llega el momento de venderlas en el mercado San Juan”, explica Jorge Daniel Díaz Robles, el miembro más joven de la familia, que ya conoce cada paso del cultivo.

Su padre, don Jorge Díaz Aguilar, señala que este año prevén una disminución en las ventas debido al incremento de la flor en maceteras y la competencia con productos importados, principalmente de China y Puebla.

“La flor chiapaneca tiene un olor más intenso y un tamaño más grande; se vende en manojos de entre 50 y 80 pesos y se utiliza principalmente para adornos”, comenta.

A nivel nacional, el cultivo del cempasúchil alcanzó su auge histórico con más de 17 mil 500 hectáreas cosechadas. Actualmente, se producen alrededor de 2 mil 200 hectáreas, de las cuales el 15 por ciento corresponde a plantas en maceta.

A pesar de los retos, la producción chiapaneca se resiste a desaparecer. En cada flor, dicen los productores, hay una historia de vida, trabajo y memoria. “Es una tradición muy bonita porque con ella recordamos a nuestros seres queridos”, expresa el pequeño Jorge Daniel.

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