Óscar de la Rosa / Cintalapa
Durante las primeras horas del pasado lunes, el catedrático Ricardo Ramón Martínez Molina, adscrito a la jefatura de División de Ingeniería en Industrias Alimentarias y que labora en el Instituto Tecnológico Superior de Cintalapa (ITSC), se declaró en huelga de hambre a las afueras de este plantel educativo para exigir un trato digno y no que le quiten sus materias que por años ha impartido.
Antes de las 8:00 horas, Martínez Molina llegó a esta casa de estudios donde ha trabajado por más de 15 años, le acompañaba su mochila, un banco de plástico, una garrafa con agua y una lona, la misma que sujetó en los barandales del plantel, la cual va dirigida al Gobierno del Estado, a Enrique Fernández Fasschnat , director general del Tecnológico Nacional de México (TNM), a Juan José Zepeda Bermúdez, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), a Aidé Domínguez Ochoa, secretaria de Educación en Chiapas y a Liliana Ángel González, secretaria de la Honestidad y Función Pública.
De manera textual la lona dice: “Solicito la intervención de todas las autoridades y dependencias correspondientes para que se me restablezcan mis derechos laborales que han sido violentados en el Instituto Tecnológico Superior de Cintalapa, y que se finque responsabilidad por corrupción, acoso laboral, negligencia administrativa y faltas a su desempeño como funcionarios públicos a la jefa de División de Ingeniera en Industrias Alimentarias, maestra Esther López Muñoz, al subdirector académico Sergio Hernández Cervantes, y lo que resulte en contra de la directora general Juana Cruz Cancino, por omisión en su responsabilidad de funcionaria pública. Por lo que me declaro en huelga de hambre hasta que no se me resuelva esta situación laboral”.
Al ser entrevistado por este medio de comunicación, el manifestante se dijo harto de tanta injusticia que le han hecho la jefa de División de la carrera de Industrias Alimentarias, Esther López Muñoz y Sergio Hernández Cervantes, quienes le han quitado algunas materias muy complejas en cuanto a la aplicación de las matemáticas, física y química, argumentado que porque tiene un índice de reprobación en el semestre pasado del 48 por ciento; también le dijo López Muñoz al ingeniero que habían deserciones de varios alumnos y que habían manifestado que ya no querían verlo ahí, pero él dijo que esos muchachos antes de que el semestre iniciara ya no habían regresado y no era culpa suya.
“Yo hablé con los chicos que ya no regresaron, y ellos dijeron que era por falta de solvencia económica, otro que, porque mejor estudiaría gastronomía, otro que se iría a trabajar fuera, pero nunca nadie se quejó de mí y de mi trabajo”, argumentó.
Dejó en claro que a él le gusta ser maestro, se desvela preparando sus clases, a pesar de que padece diabetes, hipertensión, ya ha sufrido varios infartos dentro del plantel, y todo por estar soportando tantas injusticias, pero ya se hartó, y decidió iniciar esta huelga de hambre a fin de que las autoridades competentes volteen a ver su caso y le den una solución definitiva a su problema.
“Quiero denunciar también actos de corrupción dentro del plantel, porque acá se venden hasta en 600 pesos las calificaciones de algunos exámenes y la jefa de División está enterada de lo que sucede y no hace absolutamente nada al respecto”, manifestó.
Martínez Molina dijo que permanecerá a las afueras del plantel esperando una respuesta justa a sus peticiones.










