• En enero, los refugios estaban a reventar con hasta mil 300 personas; en la recta final de septiembre, apenas cien extranjeros se mantienen alojados
José Cancino/ Diario del Soconusco
Del Suchiate a Tapachula hay en promedio 45 kilómetros. Todos desiertos. En 2024, encontrar grupos de 20, 50, cien o más migrantes era una constante (al menos una vez por semana). Actualmente, a tres meses que 2025 concluya, la vía que conduce de Ciudad Hidalgo a la primera ciudad del país está sin presencia de los extranjeros.
La carretera luce desolada en sus acotaciones por donde cientos, a veces miles, caminaron para llegar a Tapachula.
Los servicios de transporte también lo han resentido, los comercios en esta vía ni se diga. Nadie se ha salvado del “nocaut” económico que la falta de personas en tránsito desde Centro y Sudamérica ha propiciado a distintos sectores.
De la mano de esto están también las constantes denuncias de los migrantes por los excesivos cobros en el pasaje, alimentos, bebidas y hasta por el uso de sanitarios. Es decir, una persona procedente de otro país tenía que desembolsar el doble (a veces hasta el triple) por un servicio o producto en comparación con un ciudadano mexicano.
Pero todo eso se ha acabado. La falta de migrantes ha llevado también al cierre del comedor que la iglesia católica de Suchiate colocó en la parroquia de San Andrés Apóstol, donde a diario se daba alimentos a más de 200 personas y, comenzando el segundo trimestre del 2025, nadie llegaba a pararse.
“Es una situación que nos ha sorprendido, porque sí esperábamos esa disminución, pero no tan drástica. Ahora los migrantes pasan pero a la inversa, van de regreso a sus países, a sus hogares de donde salieron por la violencia o la pobreza”, señala el sacerdote y activista Heyman Vázquez.
El 21 de febrero pasado, un grupo de 122 migrantes mexicanos deportados de Estados Unidos llegó a Tapachula, en el primer vuelo de repatriación gestionado por el Instituto Nacional de Migración (INM).
En ese entonces, el aún comisionado del INM, Francisco Garduño Yáñez, declaró que el 90 por ciento del flujo migratorio se hacía de México a Centroamérica y sólo el restante 10 por ciento ingresaba al país. A siete meses de esa declaración, autoridades mexicanas estiman que el flujo se ha reducido al 5 por ciento y la mayoría sigue en condición de retorno.
Albergues, vacíos
Otro de los espacios que dan una medición acerca del fenómeno migratorio en la frontera sur son los albergues. El más reconocido en Tapachula y toda la franja fronteriza es el Jesús el Buen Pastor, situado al sur de la ciudad.
En este punto, según datos proporcionados por la administración, para enero y principios de febrero la cifra rebasaba las mil 300 personas al interior del inmueble.
“Teníamos que aplicar la frase de cerrando todo se vuelve cama, porque era tanta la demanda de migrantes que venían a buscar un espacio para descansar que no podíamos dejarlos en la calle, tuvimos que improvisar espacios para que durmieran familias de muchos países y esto también implicaba más comida, más gastos para el albergue”, relata Herbert Bermúdez, administrador del albergue.
Pero para finales de marzo y principios de abril, el aforo comenzó a disminuir de forma drástica, ante la terminación de las citas CBP One y las políticas migratorias que recrudecieron en Estados Unidos, con efectos inmediatos en México.
El pasado 26 de septiembre, el Jesús el Buen Pastor reportó una ocupación de únicamente cien personas y cuatro ingresos, lo que desvela que la afluencia de migrantes ha caído drásticamente en Tapachula.
Aunque se reporta una baja considerable en la llegada de migrantes a la frontera sur de Chiapas, la presencia de éstos sigue siendo marcada en Tapachula, pero se refiere a un sector poblacional extranjero que se ha establecido en la búsqueda de una condición de refugio y empleándose de manera informal.
En puntos públicos de la localidad la ausencia migrante también se connota. El parque central Miguel Hidalgo apenas asoma la llegada de algunos extranjeros. El parque Bicentenario, que servía como refugio para internacionales, también han quedado semivacíos.










