M de R/ Ocosingo
Se trata de una tradición católica centenaria que se celebra después del Miércoles de Ceniza de cada año, cuyo objetivo principal es la purificación del alma y el corazón de las personas mediante el lavado de la ropa sagrada de Cristo, la Virgen María y la Virgen de Candelaria.
En la parroquia de San Jacinto de Polonia, en Ocosingo, los creyentes católicos se reúnen a las 7 a.m. en el patio del convento de la parroquia. Las mujeres llevan bateas de madera y los músicos tocan música tradicional de tambores y flauta. En este acto, se realiza una oración inicial junto a la ropa sagrada.
Luego, los santos varones hacen un recorrido por la calle con cohetes y tambores, dirigiéndose hacia el panteón municipal, donde les esperan los vehículos para trasladarlos hasta el río Jataté. En el río, los hombres colocan los lazos para tender la ropa ya lavada.
En esta actividad, los santos varones realizan un ritual en el que el santo varón mayor bendice el agua del río para dar inicio al lavado de ropa. Posteriormente, las mujeres preparan alimentos y se realiza un convivio con todos los asistentes mientras se seca la ropa lavada.
Finalmente, la comunidad católica regresa a la parroquia con la ropa limpia y se realiza una oración final. Los encargados guardan la ropa para usarla en el año venidero.










