Encienden las alarmas por ganado de Nicaragua

Lucía Trejo / Diario de Chiapas

La importación de ganado proveniente de Centroamérica, particularmente de Nicaragua, ha encendido las alertas del sector ganadero mexicano ante el riesgo de diseminación del gusano barrenador, una plaga con alto impacto económico y sanitario de acuerdo a César Rafael Ocaña Romo, director de la Consultora NexusAgronegocios.

El especialista destacó que aplicar el principio precautorio es una necesidad técnica, y una acción urgente para proteger al sector. Recordó que según el informe Análisis del Impacto Potencial del Gusano Barrenador en México (SENASICA, 2021), entre 2000 y 2019 la diferencia de utilidad acumulada entre un escenario con y sin la plaga fue de 358 mil 102 millones de pesos, lo equivalente a casi cinco veces el presupuesto anual de la Secretaría de Agricultura para 2025.

El especialista advirtió que el riesgo no radica en el desconocimiento de la biología del parásito, sino en las limitaciones operativas para evitar su propagación. “Un solo fallo compromete todo el estatus sanitario”, afirmó, señalando que la regionalización sanitaria pierde efectividad si se permite el libre tránsito de ganado desde zonas infestadas hacia zonas libres.

Ocaña Romo explicó que el principio precautorio implica la implementación de medidas preventivas y restrictivas para evitar la introducción de enfermedades o plagas que afecten la ganadería nacional. Subrayó que estas medidas deben aplicarse priorizando la protección de toda la cadena agroalimentaria del país.

La reciente importación de ganado vivo desde Nicaragua país que mantiene un brote activo de gusano barrenador con más de 19 mil 600 casos confirmados han generado inconformidad entre productores. Aunque el gobierno federal asegura que se trata de operaciones controladas, la decisión fue tomada de manera centralizada, sin consulta transparente a los comités estatales de sanidad ni a los propios ganaderos.

En julio de 2025 ingresaron a México cerca de 10 mil reses nicaragüenses. Poco después se registró un brote en Puente Nacional, Veracruz, el pasado 9 de julio, asociado al sacrificio de un novillo procedente de ese embarque. Como consecuencia, Estados Unidos cerró de inmediato su frontera a las exportaciones mexicanas de ganado.

“El cierre de la frontera no responde a declaraciones, sino a hechos. Para reabrirla, se debe eliminar el riesgo”, destacó Ocaña. Agregó que importar reses de bajo costo no compensa el riesgo de perder el acceso al mercado estadounidense, dañar la reputación sanitaria del país y afectar a más de 800 mil unidades de producción pecuaria.

México produce más de 8.7 millones de becerros al año, con un valor superior a 5 mil millones de dólares. Esta base productiva, integrada principalmente por pequeños y medianos ganaderos, es esencial para el abasto nacional y el equilibrio de precios. Incluso una simple sospecha de brote puede provocar caídas en el valor de los animales, aun en zonas libres.

Desde el cierre de la frontera en noviembre de 2024, el precio del becerro ha caído entre 20 y 30  por ciento en estados exportadores como Sonora y Chihuahua, lo cual impacta negativamente a todo el mercado nacional.

“La sanidad es un bien público. Cada fisura la paga toda la cadena. Arriesgarla por un beneficio marginal no es ni prudente ni estratégico”, finalizó Ocaña Romo.

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