M de R/Diario de Chiapas
Con apoyo de maestros y comités de padres, las escuelas intentan cambiar hábitos alimenticios arraigados
En Chiapas, las escuelas se han convertido en trincheras de una batalla silenciosa: la que enfrenta a la comida nutritiva contra el irresistible encanto de la chatarra. Desde el 1 de septiembre, con el inicio del ciclo escolar 2025-2026, está prohibida la venta de refrescos embotellados y frituras dentro de los planteles, pero convencer a los alumnos de morder una manzana en vez de un chicharrín está resultando más difícil de lo esperado.
El reto no es menor. En el estado, más de 50 mil personas viven con enfermedades crónicas relacionadas con la mala alimentación, entre ellas 26 mil con diabetes; y lo alarmante es que al menos un 10 por ciento son niñas y niños. Con esos números, el aula se vuelve también un espacio para enseñar a comer mejor, aunque en la práctica las papitas y los refrescos sigan ganando la partida en las preferencias estudiantiles.
“Nos cuesta cambiar porque la grasita es más atractiva, el chicharrín es más sabroso”, admite el profesor Javier Santiago González Laguna, director de la Secundaria Adolfo López Mateos en Tuxtla Gutiérrez. Su testimonio refleja lo que directivos, maestros y padres de familia repiten: no basta con sacar la chatarra de la escuela si afuera, en cada esquina, la oferta sigue intacta y mucho más tentadora.
Mientras tanto, las cafeterías escolares reportan una caída del 20 por ciento en sus ventas desde que adoptaron menús a base de frutas, verduras, hot cakes de avena o empanadas al comal. El esfuerzo se topa con la resistencia de estudiantes que aún ven con recelo las aguas frescas naturales o el pozol en lugar del refresco. El cambio, reconocen docentes y responsables de cocina, será lento, pero indispensable si se quiere frenar la obesidad y el sobrepeso que aquejan no solo a alumnos, sino también a maestros y padres.
“El gran problema es que mientras en el interior de la escuela estamos haciendo un gran esfuerzo para impulsar una alimentación sana, afuera están los alimentos chatarra, nos cuesta porque es más sabroso, la grasita es más atractiva, el chicharrín es más sabroso. Los alumnos deben adaptarse a los alimentos más nutritivos, en este plantel los maestros hacen las funciones de nutriólogos, estar al pendiente de la salud, de la alimentación sana y nutritiva, nos acatamos a la reciente reforma a la Ley de Salud del Estado de Chiapas que ordena eliminar los alimentos chatarra, los azúcares, los refrescos embotellados, y todo lo que daña la salud, fomenta la obesidad y el sobrepeso, dijo González Laguna.
Hay sobrepeso y obesidad entre alumnos, profesores y padres de familia, por ello piden a los papás que los ayuden desde casa para mejorar la calidad de vida de sus hijos, ya que el consumo de alimentos nutritivos les va a servir en su desarrollo, en su aprendizaje.
Enfatizó que desde el 1 de septiembre su escuela asume el compromiso establecido en la reciente reforma a la Ley de Salud del Estado de Chiapas y a través del Comité de Maestros y Padres de Familia se supervisa la alimentación de los alumnos, se vigilan salón por salón, en vez de frituras y embotellados se ofrecen frutas y verduras nutritivas.
La señora Griselda Astudillo, responsable de la cafetería de la Escuela Primaria Ángel Albino Corzo de Tuxtla Gutiérrez, dijo que no ha sido fácil cambiar los alimentos, hay un cambio de disposición, “ha sido como un comenzar, un nuevo inicio, empezando con que los niños no comen frutas, no consumen verduras, prefieren un embutido a una manzana, una pera, un guineo”.
“Así que nosotros implementamos los hot cake de avena, que no fue fácil, no con gusto lo aceptaron, pero ahí vamos, el licuado de avena, de fresa, manzana, de plátano, que se ha ido sirviendo poco a poco. Las comidas son sin grasa, chayotes con huevo, omelet con calabaza, con queso panela, empanadas asadas ya no fritas, algo así como al carbón.
Encendemos basa para las tostadas asadas en vez de fritas, es más trabajo, es más gasto, es un poco rechazado, lo van aceptando poco a poco. Se han quitado los refrescos, las sabritas, se han quitado los dulces, se han introducido las aguas frescas de frutas de la época: jamaica, sandía, zanahoria, de pepino, guanábana, jícama, manguito, no ha sido fácil, pero ahí vamos”, mencionó.
Mientras tanto, Maximino López Jiménez explicó que en este ciclo escolar los alumnos no van a encontrar alimentos chatarra, “hay agua pura, nada de embotellados, a los alumnos les ha costado irse adaptando, ha bajado el consumo, han bajado los precios, el ingreso ha bajado a la cocina por lo mismo que los niños no están acostumbrados, porque preferían las frituras, el descenso es un 20 por ciento en relación con las anteriores ventas de las frituras. Quien ha certificado las cocinas de escuelas es la Dirección de Protección Contra Riesgos Sanitarios.
En la cocina de la Escuela Primaria Ángel Albino Corzo, Fabiola Zenteno explicó que se despacha desde el 1 de septiembre frutas, entre otras, sandía, cocktail de frutas, manguito, elotes cocidos, zanahoria, jícama. Las aguas frescas son naturales: jamaica, tascalate, de arroz, de limón, de limón con pepito; también se ofrecen empanadas al comal y omelet. Los productos más nutritivos son más económicos, están a bajo precio.
“Ya pasamos a un chequeo de la Dirección de Protección Contra Riesgos Sanitarios para saber si estamos cumpliendo con la nueva orden, no debemos andar con el cabello suelto, sin uñas largas, sí con mandil, no con sandalias. El personal tiene certificado sobre manejo de alimentos”, dijo Zenteno.
Confirmó que a la Escuela Albino Corzo ha llegado una nutrióloga para hacerse cargo de la alimentación de las y los alumnos: “después de mucho consumo de alimentos chatarra y no nutritivos, hay que dar un giro y creo que bien vale la pena el poder hacerlo de esta manera que ayudará a un mejor aprendizaje de los educandos”.
Mientras tanto, Javier Romero, personal administrativo de la Escuela Secundaria del Estado, dijo que en el plantel no existe cocina económica, sino una cafetería que tiene la obligación de no servir hamburguesas, tortas, sabritas, frituras, embotellados, sino aguas naturales de frutas de la época, supervisado por la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación.
La señora Yesica Figueroa, madre de familia de alumna de la Secundaria del Estado, dice que hay que cambiar los hábitos alimenticios desde casa, para posteriormente trasladarlos a las escuelas: “hay que quitar todos los azúcares, los alimentos procesados, tratar de mandarles a los niños algo más saludable, verduras, frutas, hay que eliminar lo que no nos funciona mucho: las frituras, los embotellados y muchos alimentos a base de carne de puerco”.
“Es un deber de las instituciones públicas, no deben seguir vendiendo las frituras, los embotellados, las carnitas y los tacos son ricos, pero no ayudan mucho. Todo en exceso es malo, hay que fomentar lo saludable, hay que combinarlo, hay que hacer ejercicio desde casa”, insistió.
El subsecretario de Educación, Gilberto de los Santos Cruz, hizo un llamado a los directores y a los comités de educación de las más de 22 mil escuelas públicas y privadas del estado a eliminar de sus cocinas los alimentos chatarra, los refrescos embotellados y cambiarlos por alimentos nutritivos.
Por decreto del Congreso del Estado, tras la reforma a la Ley de Salud del Estado de Chiapas del pasado 27 de agosto, y con la intención de hacer frente a la obesidad y el sobrepeso, las instituciones educativas ya no deben tener en su menú los alimentos que son nocivos para la salud.
“Estamos concientizando a los padres de familia, a los docentes y a los directivos para que ya no vendan alimentos chatarra en las escuelas y los embotellados. Creo que hay que cambiarlos por una vida saludable, por hábitos que ayuden a la buena formación de los niños y a cuidar la salud de todos”.
Aquellas escuelas que tenían contratos con empresas refresqueras para poder introducir sus productos deberán prohibirse a partir del 1 de septiembre de 2025, esto ya no está permitido.
El director de la Escuela Primaria Ángel Albino Corzo en Tuxtla Gutiérrez, Filiberto Cruz Montes, dijo que desde el ciclo escolar 2024-2025 se inició la concientización de los padres de familia para iniciar con el cambio de alimentación en el plantel.
Sostiene que no es fácil este cambio, pero se ha iniciado por el bien de todos: “no podemos dar marcha atrás a pesar de que hay cierta resistencia a los alimentos nutritivos, los alumnos estaban acostumbrados a las sabritas, a las frituras, a las papitas, a las tortas, a los embotellados, pero eso ya no está en nuestro plantel”.
El profesor Isaías Hernández, director de la Escuela Primaria Educación Popular en Tuxtla Gutiérrez, dijo que han acatado la disposición de la Secretaría de Salud y del Congreso del Estado: “por lo general todos los niños o la mayoría están trayendo frutas y verduras, no falta algún papá que manda alimento chatarra, pero ahí queda en esa responsabilidad del papá”.
“Se vendía la Coca-Cola, ahora se vende pozol, agua de jamaica, horchata, las sabritas se eliminaron en su totalidad, se vende frutas y verduras, hemos ido cambiando por parte de las que venden y el hábito con los niños, le corresponde una cierta parte al papá”.
En las mismas instalaciones se ubica la Escuela Vespertina José María Morales y Pavón, es otro director, no tienen venta, son pocos alumnos, pocos maestros, los papás están colaborando.










