José Cancino / Tapachula
El gobierno de Estados Unidos concluyó los días hábiles de esta semana con más deportaciones de centroamericanos, desde McAllen, Texas, hacia el Aeropuerto Internacional de Tapachula.
La maniobra ha dejado, al menos, unos mil 600 extranjeros de Guatemala y Honduras expulsados de Estados Unidos a través del Título 42, una ley de salud que restringe las aglomeraciones de personas en las ciudades de ese país.
En total, suman 18 vuelos que han arribado a esta ciudad fronteriza con el total de migrantes, así como unos 600 menores de edad, entre los que destacan también niñas y niños no acompañados.
La operatividad del gobierno mexicano que respalda estas deportaciones sigue siendo la misma, con traslado de los indocumentados del aeropuerto al puerto fronterizo Talismán, donde son abandonados a su suerte y sin ningún tipo de asesoramiento o brigada que los ayude.
Sólo el pasado miércoles, cuatro vuelos arribaron a Tapachula con migrantes, el día con mayor número de deportación, mientras que en el resto de los días se han registrado hasta dos vuelos por día en esta terminal aeroportuaria de la frontera sur.
El comisionado del INM, Francisco Garduño, fue cuestionado sobre su visita a Tapachula y si llegaba para corroborar la llegada de los centroamericanos, pero negó en todo momento tales deportaciones.
Sólo se concretó a decir que se trataba de visita a las instalaciones migratorias para revisar avances y modificaciones.
Mientras estás deportaciones se dan, el acumulado de migrantes en Tapachula aumenta cada día más, creándose un embudo humano en esta región de México.










