Ramiro Gómez / Copainalá
Las fiestas tradicionales de Copainalá son un auténtico derroche de color y alegría, y en el corazón de estas celebraciones se encuentran los emblemáticos Potis. Este grupo de bailarines, que se disfrazan de manera creativa y chusca, recorren las principales calles del pueblo, llevando consigo la música y el espíritu festivo.
Los Potis, hombres vestidos de mujeres y con máscaras que ocultan su rostro, son el alma de las festividades. Con movimientos muy sexis y llenos de energía, interpretan bailes al son de la música de viento, invitando a todos a unirse a la celebración. Su habilidad para bailar y divertir a los asistentes es inigualable, convirtiendo cada fiesta en una experiencia inolvidable.
Acompañados por una comitiva de festejo, los Potis guían a los asistentes en un recorrido que incluye visitas a las iglesias del pueblo, donde la devoción y la alegría se entrelazan. En cada paso, se suman a esta celebración personas de todas las edades: niñas, niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad, quienes disfrutan de la música y del ambiente festivo que los Potis crean.
Así, este 16 de julio, los Potis engalanaron la fiesta de la Virgen del Carmen realizado en el barrio Concepción de Copainalá, quienes recordaron la importancia de darle continuidad las manifestaciones de los pueblos zoques, son quienes dan vida y el colorido a las fiestas del pueblo.










