Manaco se enoja por basurero, pero no pone orden


Tras regresar de unas “merecidas” vacaciones, el edil de Tonalá se enfureció por encontrar el bulevar de la Avenida Hidalgo, en deplorables condiciones, en una “cantina al aire libre”.

Edgar Castillo / Tonalá

Lo que pretendía ser un regreso tranquilo después de unas vacaciones para desestresarse terminó por convertirse en un nuevo motivo de molestia para el presidente municipal de Tonalá, Manuel Narcia Coutiño, conocido como “Manaco”, quien durante su recorrido por el bulevar de la avenida Hidalgo se encontró con un escenario marcado por basura y residuos de una noche de fiesta.

Botellas de bebidas alcohólicas, vasos desechables y diversos desperdicios quedaron regados a lo largo de la vialidad, como evidencia de la concentración de jóvenes que, de acuerdo con lo observado, consumieron bebidas alcohólicas durante la noche y posteriormente dejaron los residuos en la vía pública.

Ante la escena, el alcalde manifestó su molestia y cuestionó la conducta de quienes participaron en la fiesta.

“¡Cómo es posible tanta irresponsabilidad de los jóvenes!”, habría expresado el edil al observar las condiciones en las que quedó el lugar.

El reclamo hacia los jóvenes, sin embargo, abrió también otro cuestionamiento entre habitantes de Tonalá: la responsabilidad de las autoridades municipales para prevenir este tipo de situaciones.

Ciudadanos señalan que el problema no sería nuevo y que escenas similares se presentan durante los fines de semana en el mismo bulevar, donde el consumo de alcohol y la acumulación de basura se han convertido, aseguran, en una situación recurrente.

Por ello, cuestionan la presencia y las labores de vigilancia de la Policía Municipal, al considerar que no basta con limpiar las calles después de las fiestas, sino que también debe existir una estrategia preventiva para evitar que los espacios públicos sean utilizados como puntos de concentración para consumir alcohol y posteriormente dejarlos convertidos en basureros.

A este reclamo se suma otro señalamiento ciudadano: habitantes aseguran que algunas patrullas permanecen de manera frecuente en las inmediaciones del rancho del alcalde, ubicado en la comunidad de El Terrero, en lugar de realizar labores de vigilancia en otros puntos del municipio.

Este último señalamiento corresponde a una percepción expresada por ciudadanos y debería ser aclarado por la autoridad municipal para determinar si existe alguna instrucción específica de vigilancia en ese sitio y bajo qué circunstancias se realiza. El episodio del bulevar Hidalgo deja así una discusión que va más allá de la basura.

Por un lado, está la responsabilidad de quienes utilizan los espacios públicos para divertirse y abandonan botellas, vasos y desperdicios sin importar las consecuencias para el resto de la población. Por otro, está la obligación de la autoridad de mantener vigilancia, prevenir conductas que afecten la convivencia y garantizar que los espacios públicos permanezcan en condiciones adecuadas.

El problema, en consecuencia, parece ser de dos partes: ni los jóvenes pueden asumir que las calles son un basurero después de una noche de fiesta, ni la autoridad puede limitarse a reaccionar cuando el problema ya ocurrió.

Más allá del enojo del alcalde, habitantes de Tonalá esperan que el episodio sirva para establecer medidas preventivas y reforzar la vigilancia en el bulevar Hidalgo, particularmente durante los fines de semana, para evitar que este espacio termine convertido en una cantina al aire libre. 

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