El inmueble fue inaugurado el pasado 27 de junio como parte de la estrategia binacional entre México y Estados Unidos para frenar una plaga que ha afectado la exportación de ganado entre ambos países
Valeria Córdova / Diario del Soconusco
La planta de producción de moscas estériles de gusano barrenador en Metapa de Domínguez cumple tres semanas de labores y está a pocos días de alcanzar su primera meta: liberar 28 millones de insectos. El inmueble fue inaugurado el pasado 27 de junio como parte de la estrategia binacional entre México y Estados Unidos para frenar una plaga que ha afectado la exportación de ganado entre ambos países.
Cada insecto que será liberado inicia su ciclo en una misma área, denominada colonia de moscas. Humberto Gómez Velázquez, encargado de la coordinación de la biofábrica, explica que para el establecimiento de estos grupos recibieron pie de cría de Panamá, hasta lograr producir sus propias pupas.
“Parte de la pupa que estamos produciendo se va al centro de empaque ya irradiada y parte de la fértil la retornamos a nuestra colonia de moscas para en lugar de sembrar una jaula, sembrar 3. A eso se le llama escalamiento, de esta manera aumentamos la producción. A mediados de noviembre llegaríamos a seis millones de moscas semanales”, menciona.
Una vez realizado el montaje de las jaulas, a las moscas se les proporciona alimento, agua y un área de reposo. Las condiciones de temperatura y humedad deben mantenerse bajo un estricto control para que el proceso ocurra en el tiempo previsto. Tras siete días, son llevadas al cuarto de oviposición, donde se introduce un dispositivo en el interior de las jaulas para simular la herida de un animal y propiciar que las hembras depositen los huevos que posteriormente serán recolectados.
“Los huevos se separan en porciones de .65 gramos y se van colocando en una dieta a base de huevo, leche, sangre, fibra de celulosa y agua. De ahí son llevados al cuarto de incubación o iniciación”, señala Gómez Velázquez. Los huevecillos eclosionan al cabo de unas horas y las larvas comienzan a alimentarse en las charolas, las cuales son rellenadas y trasladadas a otra zona para continuar con su desarrollo.
Cuando alcanzan su máximo crecimiento se introducen en aserrín para convertirse en pupas. Una vez que estas alcanzan la edad fisiológica adecuada pasan al proceso de irradiación, donde son expuestas a 55 grays de dosis radioactiva. Con este procedimiento, el insecto queda esterilizado y listo para ser liberado en campo.
De acuerdo con el informe de casos acumulados de gusano barrenador en México, correspondiente al corte del 27 de julio de 2026, elaborado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el país reporta un total de 1913 casos activos.
En la gráfica ilustrada, Chiapas ocupa el octavo lugar con 104 casos. De ellos 45 corresponde a bovinos; 49 a caninos; 3 a equinos; 4 a suinos; 1 a caprinos; 2 a felinos










