Ramiro Gómez / Copainalá
La tarde de ayer dejó de latir el corazón de Hernán Domínguez Narváez, integrante de la “marimba de los Hermanos Vázquez, la Orquesta Arrullo del Grijalva y la marimba de don Francisco Zea”, actividad que le dedicó más de 15 años brindando alegría a las familias y contribuyendo a las costumbres y tradiciones del pueblo, escribió el cronista de Copainalá, Santiago de Galicia.
Recordó, un músico que surgió en el auge cultural, comercio y económico que se vivió en Copainalá en los años 20 y 40, donde las buenas costumbres se respetaban.
“…ejemplo de ello era la relación de noviazgo entre las parejas, primero el novio tenía que pedir permiso para visitar a la novia en su hogar y a cierta distancia platicar bajo observancia de los padres de la prometida, otra era el de asistir a misa todos los domingos, los padres obligaban a sus hijos a la celebración para purificar el alma de pecados…”, publicó en las redes sociales Santiago de Galicia.
Afirmó que en este contexto surgieron grandes músicos y la marimba tuvo su época de oro en la vida social del pueblo: la










