En el marco de esta conmemoración, el Instituto Oftavisión exhorta a no normalizar las alteraciones visuales como un proceso natural del envejecimiento.
Agencias / Diario de Chiapas
Ver líneas rectas como si estuvieran onduladas, notar una mancha en el centro de la visión o percibir repentinamente destellos y numerosos puntos flotantes pueden ser señales de un problema en la retina. En los adultos mayores, identificar estos cambios cobra especial relevancia, pues conservar una buena visión también contribuye a mantener su independencia, movilidad y calidad de vida.
En el marco del Día Mundial de la Retina, que se conmemora el último domingo de cada septiembre, Instituto Oftavisión busca contribuir a generar mayor conciencia entre las personas mayores y sus familias sobre la importancia de no normalizar los cambios en la visión como parte inevitable del envejecimiento y acudir a una valoración especializada cuando se presenten señales de alerta.
Entre los padecimientos de retina que cobran especial importancia con la edad se encuentra la degeneración macular relacionada con la edad, que afecta principalmente la visión central. También destacan la retinopatía diabética, particularmente entre personas que viven con diabetes, y el desprendimiento de retina, una urgencia oftalmológica que requiere atención inmediata.
“En muchas ocasiones una persona mayor comienza a notar cambios en su visión y los atribuye a la edad. Sin embargo, ver líneas deformadas, presentar una zona oscura, perder visión o percibir repentinamente destellos y numerosos puntos flotantes son señales que debemos atender. Generar conciencia también significa ayudar a las familias a reconocer cuándo es momento de acudir con un especialista”, explica el Dr. Jairo Sánchez, director general de Instituto Oftavisión y subespecialista en retina y vítreo.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Además de las revisiones periódicas, el especialista recomienda buscar atención oftalmológica ante visión borrosa o distorsionada, manchas o zonas oscuras en el campo visual, dificultad para distinguir detalles o cambios importantes en la visión. La valoración debe ser inmediata cuando se da la aparición súbita de destellos, numerosas “moscas volantes”, una sombra similar a una cortina o pérdida repentina de la visión.
La prevención resulta relevante cuando todavía no existen molestias evidentes ya que algunas enfermedades de la retina pueden desarrollarse de manera gradual, especialmente en personas que viven con diabetes, por lo que el seguimiento oftalmológico permite identificar alteraciones que podrían pasar inadvertidas.
Para el Instituto impulsar la concientización sobre la salud de la retina también forma parte del esfuerzo por favorecer un envejecimiento con mayor autonomía y calidad de vida. Una buena visión influye en actividades tan cotidianas como leer, reconocer rostros, desplazarse de manera segura, realizar tareas de forma independiente y mantener la interacción con familiares y amigos.
“Como especialistas, tenemos la responsabilidad de acercar información que ayude a prevenir, identificar señales de alerta y buscar atención a tiempo. Una revisión puede hacer la diferencia en la manera en que una persona conserva su calidad de vida”, concluye el Dr. Jairo Sánchez.
En sus centros de atención, la red de clínicas cuenta con especialistas en retina y vítreo para la valoración, diagnóstico y seguimiento de padecimientos que afectan la retina, con especial atención a personas mayores y pacientes que viven con diabetes.










