Triste víspera de la Candelaria

José Cancino/ Diario de Chiapas

Las desangeladas celebraciones a la Virgen Santa María de Candelaria han comenzado en Tuxtla Chico, pequeño poblado situado en la frontera con Guatemala.

La pandemia ha acabado con todo intento de celebrar como sus pobladores lo han hecho por años: alfombras y romerías, fuegos artificiales, feria patronal y una peregrinación que con anterioridad ha reunido a turistas nacionales y extranjeros.

Este año, la pandemia del covid-19 ha dejado desiertas las calles céntricas de la cabecera municipal, que en otros años ha permitido la instalación de cenadurías, juegos mecánicos, dulcerías y espectáculos culturales y artísticos.

Las autoridades de la parroquia de este poblado realizan las habituales misas para celebrar en las vísperas a su santa patrona, en las cuales se hace el exhorto a los creyentes para que no salgan a intentar peregrinar con la Virgen, que este año recorrerá el pueblo a bordo de un vehículo de peso y será custodiada por integrantes del sitio de taxis Primero de Mayo.

Por ahora, solo se realizan algunos programas en conmemoración a la Virgen de Candelaria, cabalgatas y programas religiosos para honrarla.

Será una celebración distinta. Ahora sin los preparativos desde el último día de enero por parte de los tuxtlachiquenses, que año con año adornan sus calles para el peregrinar de la Virgen.

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